Mujeres Creando le dedicó un graffiti pintado sobre lienzo y en directo: “Eres la única Norma que seguimos”. El auditorio aplaudió la ocurrencia y la aludida ahogó las lágrimas que hasta ese momento pugnaban por salir, para lanzar una carcajada tan suya, tan abierta y contagiosa.
La del martes fue la noche de Norma Merlo, la actriz de cine y teatro homenajeada por el Centro Simón I. Patiño con un video sobre su extensa carrera en Bolivia. El auditorio estuvo repleto de gente que ha trabajado con Merlo o que la conoce y quiere.
Carlos Mesa Gisbert, su amigo que la condecoró el 2004, cuando fue presidente de la República, abrió el acto. La llamó el alma de la Cinemateca de cuyos inicios ella formó parte en los 70 y que acompañó hasta hace muy poco con su trabajo empeñoso. “Construye humanidad”, resumió sobre su carácter y destacó el hecho de que Merlo es boliviana “porque le da la gana”, pues nació y creció en Argentina hasta que decidió quedarse en La Paz. En estos momentos en que se debate, dijo, quién es originario o no, la actriz es la prueba de lo que significa amar un país y ser parte de él no por accidente sino por voluntad.
Hubo más palabras, todas emotivas. Habló el titiritero Sergio Ríos que tuvo a Merlo como maestra y compañera de escena. Habló Pedro Susz, el esposo de Norma y responsable de su arribo a Bolivia, que le agradeció por todo lo que le ha dado. Y hablaron sus amigos y colegas desde el video producido por Nicobis, Tiempos de Norma, donde la actriz aparece caracterizando a Chaplin, como cuando hizo campaña en pro de la Cinemateca.
Merlo no habló en directo. Estaba demasiado emocionada. Si lo hizo fue para pedir un minuto de silencio por sus amigas, las actrices Laly Anker y Nancy Tejada que acaban de partir.