Puerto Quijarro tiene 20 mil habitantes y la cifra crece a 16 años de su creación; la mayoría de la gente se dedica al comercio, según el alcalde de ese municipio cruceño ubicado en la frontera con Brasil, Aldo Clavijo.
La autoridad edil reconoce que parte de la población se dedica al narcotráfico, pero asegura que es por falta de alternativas de trabajo y de desarrollo.
Asevera que con el fortalecimiento de la moneda brasileña (3,7 reales por dólar), el flujo de consumidores extranjeros creció, “el comercio es una fuente de ingreso importante en esta frontera”.
La anterior semana, La Razón visitó Puerto Quijarro, Puerto Suárez y Arroyo Concepción. En el estacionamiento de la zona franca, por ejemplo, se podían observar que la mayoría de los vehículos eran brasileños y en las tiendas, los precios estaban en dólares. En Corumbá (Brasil), también hay una feria de bolivianos. “Eso ha generado nuevas fuentes de empleo, mayores ingresos e incluso migración a la región”.
Sin embargo, señala que “la gente está acostumbrada porque siempre se maneja en el ámbito de la irregularidad. Digamos de la conciencia tributaria... aquí nadie aporta al erario nacional”.
Mencionó que Quijarro tiene inversores como la fábrica de cemento Camba, Gravetal que es uno de los mayores exportadores de soya, la Central Aguirre Portuaria que exporta e interna recursos como combustibles. “Tenemos la única salida soberana al océano Atlántico donde sale, me atrevería a decir, el 80% de la exportación nacional”.
Según el Censo 2001, Puerto Quijarro tenía cerca de 13 mil habitantes; este año hay unos 20 mil. Clavijo señala que el hecho de ser frontera hace que también haya gente que se dedique a lo ilícito.