El objetivo común de La Paz y Sucre ...por el objetivo común que es la unidad indivisible de Bolivia, queda el tiempo, corto por cierto, de dejar atrás las mezquindades y avanzar hacia el desprendimiento generoso. Una actitud que no pueden eludir los líderes y representantes...
Bajo palabras como "No seremos una capital de nombre" o "…nos negamos a ser testigos mudos y víctimas de la exclusión y la marginación…", el único orador y rector de la Universidad San Francisco Xavier, Jaime Barrón, en representación de las organizaciones de Chuquisaca ratificó, frente a una masiva concentración de ciudadanos, la voluntad de Sucre de continuar con la demanda de capital plena.
La ciudad de Sucre, en ese contexto, fue escenario ayer de un "día de regocijo por la capitalidad" con la participación de miles de ciudadanos en una marcha denominada "de la chuquisaqueñidad", en una otra demostración de civismo regional.
Es, sin duda —después de la primera convocatoria masiva en tiempos democráticos del 10 de mayo en Sucre—, la segunda manifestación, todavía mucho más concurrida que la anterior, donde las instituciones de Chuquisaca, lideradas por un conjunto de entidades entre las que se destacan el Comité Cívico y la Alcaldía Municipal, volvieron a ratificar su inamovible posición de ser la sede plena de los tres poderes del Estado —Judicial, Legislativo y Ejecutivo—.
Más allá de los argumentos históricos, Barrón volvió a decir que la propuesta de capitalidad plena para Sucre se basa "en la preservación de la integración nacional, equilibrando las oportunidades de desarrollo, por un acto de justicia nacional y para evitar la confrontación violenta entre hermanos bolivianos…".
Tal como fuera el Cabildo en La Paz, la manifestación en Sucre es indudablemente legítima y está asentada en el derecho que tienen los ciudadanos de este país de manifestar libremente sus demandas regionales, de un modo pacífico, en un marco de civismo, respeto y tolerancia. Y si algo hay que reconocerle a la movilización en Sucre fue su espíritu democrático.
Ciertamente, la estrategia chuquisaqueña lleva un paso adelante en el marco de la Asamblea Constituyente, puesto que logró que la propuesta de capitalidad plena sea introducida como proyecto de artículo para el tratamiento en plenaria.
Este hecho ha puesto inevitablemente al escenario constituyente en medio de la candela, más cuando las presiones regionales pujan por imponerse. Por un lado, La Paz y la brigada de asambleístas de este departamento que tienen el mandato de hacer cumplir el plazo del 6 de agosto para evitar que el tema sea tratado por la Asamblea y Chuquisaca, por otro, que demanda su tratamiento o, caso contrario, exige un referéndum nacional.
Ambas regiones, tanto La Paz como Chuquisaca, utilizan el mismo argumento para respaldar sus posturas: la preservación de la unidad nacional. Empero, se cree, una vez más, que sólo en adelante y en los días sucesivos se podrá establecer si el objetivo que persiguen unos y otros, bajo banderas distintas, se cumple o si se produce el efecto contrario.
En esa misma lógica y justamente por el objetivo común que es la unidad indivisible de Bolivia, luego de conocer las posiciones queda el tiempo, corto por cierto, de dejar atrás las mezquindades y avanzar hacia el desprendimiento generoso. Una actitud que no pueden eludir los líderes y representantes de La Paz y Chuquisaca. Es hora de tener la capacidad de construir una voluntad de diálogo que los lleve a sentarse en una misma mesa y a evitar lo que tanto se teme.