La depreciación del dólar Más allá de lo que la prensa pueda hacer para esclarecer esta confusión, bien valdría la pena reforzar los mecanismos de información para que la ciudadanía se halle bien informada y se disminuyan los niveles de incertidumbre respecto de la moneda...
Las frecuentes modificaciones que se están produciendo en el cambio monetario han dado lugar a una controversia que crea confusión en el público. Mientras el Gobierno y el Banco Central aseguran que la apreciación de la moneda nacional es conveniente para frenar la tendencia inflacionaria surgida este año, el sector empresarial y, en particular, los exportadores discrepan con la política oficial, aduciendo que les está causando una pérdida de competitividad y afectando a otras variables de la economía.
El proceso de devaluación del dólar se inició en marzo del 2005, con la finalidad de "bolivianizar" la economía del país, que hasta entonces estaba dominada por el dólar en el 95 por ciento. El efecto ha sido positivo, la dolarización cayó en el 25%, hasta el 30 de junio último. Y mientras que el cambio monetario al 15 de marzo del 2005 era de Bs 8,10 para la venta y de 8,08 para la compra, al viernes 13 de julio del presente año bajó a 7,89 para la compra y a 7,79 para la venta. En total, 21 centavos de diferencia cambiaria en dos años y cuatro meses.
La perspectiva es que la "bolivianización" siga creciendo, debido a la devaluación del dólar que se está produciendo en el mercado boliviano. Tanto por la desdolarización como por la depreciación de la moneda estadounidense.
El ministro de Planificación, Gabriel Loza, sostuvo que los exportadores no deben preocuparse por la devaluación del dólar, porque, aunque la divisa siga bajando, los ingresos que perciban continuarán altos en el mercado internacional, lo que les permite recibir muchos más dólares que antes.
El Banco Central, por su parte, dijo que se están aplicando tres medidas para retirar del mercado circulante monetario —para así mantener la estabilidad de precios—, una de las cuales sería la aceleración de la depreciación del dólar. El mayor cuestionamiento que se le hizo al Instituto Emisor es que habría exagerado en la emisión monetaria, por lo que subió la demanda y aumentaron los precios, lo que presuntamente causó una inflación incipiente.
Por su parte, la Cámara de Exportadores de Santa Cruz (Cadex), mediante un comunicado de prensa, expresó su rechazo a las "justificaciones y ensayos de solución" formulados por el Banco Central. El presidente de este organismo, Alfonso Kreidler, agregó que la apreciación del boliviano no garantiza el control de la inflación y, por el contrario, pone en riesgo al sector exportador que podría sufrir consecuencias.
Ante las posiciones contrapuestas de las autoridades y de los exportadores, lo que se ha creado es una gran confusión pública por la sensibilidad que tiene el cambio monetario en la actividad empresarial y, en general, en el público. Con la estabilidad monetaria que hubo en los últimos 20 años, salvo las minidevaluaciones que esporádicamente se producían en el Bolsín del Banco Central, la ciudadanía no sabe ahora a quién creer para realizar operaciones de compra y venta.
En ese sentido, y más allá de lo que la prensa pueda hacer para esclarecer esta confusión, bien valdría la pena reforzar los mecanismos de información para que la ciudadanía se halle bien informada, se disminuyan los niveles de incertidumbre respecto de la moneda y los precios, y pueda seguir confiando en el avance de la economía nacional.