El ciclismo de montaña es un deporte extremo que puede ofrecer varias modalidades de competencia, donde los obstáculos naturales ponen a prueba la sangre fría de los deportistas.
Texto: Jorge Soruco Ruiz Fotos: Miguel Carrasco
Las bicicletas están listas. Las llantas infladas, los frenos asegurados y la suspensión aceitada. Su conductor la sube a un promontorio que corona uno de los cerros cercanos a la Muela del Diablo. Una vez en la cima, Sergio Montalvo realiza los ajustes finales para comenzar el descenso en bicimontaña.
Respondiendo a una señal de su padre, el deportista de 12 años comienza la bajada por la escarpada cuesta. Curvas cerradas llenas de piedras, montículos de tierra y accidentes del terreno obligan a Sergio a saltar, desacelerar y maniobrar su bicicleta osadamente.
La velocidad aumenta poco a poco a medida que la bajada se torna más empinada. Del mismo modo se incrementan los riesgos y la necesidad de una conducción hábil. En poco tiempo, aproximadamente cuatro minutos desde el inicio del recorrido, Junior, como se lo conoce para diferenciarlo de su padre, llega a las Colinas de Santa Rita, el objetivo del viaje.
Sergio padre explica que “bajar es el objetivo básico de este deporte de bicimontaña. Consiste en partir de un punto A y llegar, en el menor tiempo posible, a otra locación situada a los pies de la montaña, cerro o colina. En las competencias profesionales, el ciclista corre sólo contra el tiempo”.
Considerado como un deporte extremo, el downhill llama la atención de sus practicantes por los saltos y maniobras peligrosas que realizan los bicimontañistas para completar rápidamente la ruta.
Por su parte, el cross country es una modalidad que requiere de un circuito más largo. El ciclista no sólo se enfrenta a escarpadas colinas, también tiene que superar terrenos difíciles con barro y pronunciados ascensos. Por último se encuentra el 4X, donde los participantes compiten en tramos llenos de obstáculos, algo como “un bicicross al aire libre”, como explica Sergio Montalvo padre.
A diferencia del bicicross, las disciplinas de bicimontaña se realizan en escenarios naturales amplios donde los obstáculos “cambian constantemente y el salto es sólo una parte de lo que debe hacer el piloto”, explica Montalvo.
“Eso es lo que me atrajo al principio del deporte. Es muy emocionante y te mantiene siempre alerta”, recuerda con una sonrisa el novato Noel Revilla. “Claro que los saltos son alucinantes”, agrega.
Rutas de todo tipo
Idealmente, las prácticas y carreras del descenso se realizan al aire libre. Es más, los ciclistas consideran que uno de los placeres extra de la disciplina es el ´poder disfrutar de la naturaleza que te rodea, de respirar aire puro´, considera Mauricio Montalvo, miembro del equipo Adrenalin Bolivia.
Por ello este grupo, dentro de lo posible, viaja cada fin de semana a los circuitos naturales que abundan en La Paz. Sorata, Yungas y la Muela del Diablo son algunos de los lugares que cuentan con rutas ideales para que los ciclistas extremos puedan entrenar y retar sus habilidades. Algunos de estos son conocidos en el exterior, como es el caso del camino a Coroico.
Conocido como ´El Camino de la Muerte´, es una de las rutas que más emociona a los extranjeros. Con una pequeña carcajada Sergio asegura que el nombre no se debe a tragedias que sufrieron ciclistas al bajar desde la Cumbre a Yolosa. ´Pura mala fama´, afirma, ´el camino se ganó ese nombre por los accidentes de vehículos motorizados. La herida más grave que alguien obtuvo en un accidente en bici es una fractura. Generalmente sólo hay moretes y raspones´.
Pero, si no se puede viajar al campo, los ciclistas también practican su disciplina en las ciudades, a lo que se denomina descenso urbano. Pampahasi, El Faro Murillo y el bosquecillo de Pura Pura son algunas de las rutas que prueban la destreza de estos deportistas extremos en la ciudad.
“La particular topografía de La Paz ayuda a que entrenes bien dentro de ella”, afirma Mauricio.
Tal es la idoneidad de la urbe paceña que los deportistas de Cochabamba, Chuquisaca y Tarija llegan a la sede de gobierno para practicar con sus bicicletas.
Un deporte extremo
Mientras observa a su hijo descender a velocidades vertiginosas, Sergio Montalvo asegura que ´la bici de montaña es tan peligrosa como lo determine el practicante´. Pese a esa declaración, Montalvo es consiente de que los riesgos son parte esencial del deporte que él practica desde hace cuatro años.
Las caídas a alta velocidad son los principales peligros. ´Cada vez bajas más rápido, de pronto pierdes el control de la bici y te sacas la mugre´, comenta Montalvo.
Para evitar que el accidentado adquiera más daños que moretones y raspones, los bicimontañistas tienen equipos de protección. ´La idea no es hacerte daño. Seguro la emoción, la adrenalina… son lo que atrae a los ciclistas, pero tampoco somos suicidas´, asegura Mauricio mientras cubre su cuerpo con rodilleras y coderas rígidas, parte del equipo obligatorio.
Ambos hermanos han sufrido su cuota de golpes, raspones y contusiones en su carrera. Pero es Junior quien experimentó uno de los peores accidentes: dos años atrás se fracturó el codo. “Fue muy fregado, ya que me dolía mucho y hubo un tiempo que no quise practicar más”, recuerda el ciclista de 12 años mientras muestra su cicatriz. “Pero —exclama con una sonrisa— más bien que no me pasó lo que a un amigo. Una vez, al bajar, se inclinó tanto que la llanta trasera comenzó a jalarle los pantalones. No podía parar ni agarrar su ropa y llegó a la meta en calzoncillos”, sonríe el joven atleta.
Pese a los riesgos, ninguno de los miembros de Adrenalin Bolivia ha pensado en dejar el deporte. Más aún, uno de los 10 mejores ciclistas de Latinoamérica, Yannick Wende, se forjó en el grupo.
Del mismo modo, Sergio Montalvo hijo está convirtiéndose en una estrella del deporte. Con sólo 12 años ya participó en una prueba internacional en el Cusco, Perú, donde compitió contra 29 ciclistas de diferentes edades.
“Es impresionante. Generalmente yo corro junto a él, pero ahora que no estoy compitiendo veo lo hábil que se ha vuelto. Dentro de poco será un campeón de primer nivel”, evalúa Sergio padre.
Del mismo modo, Noel Revilla, de 19 años y con sólo ocho meses de experiencia, practica continuamente para perfeccionar su habilidad esperando convertirse en un auténtico as de la bicimontaña.
EL Equipo esencial
Lo primero que se necesita es una bicicleta de montaña con suspensión en sus ruedas.
Las hay de dos tipos: las rígidas, con amortiguadores sólo en la llanta delantera, y las profesionales, con equipo completo.
También existen de toda marca y precio, siendo las de Iron Horse las más usadas por los campeones mundiales.
Los ciclistas cuentan con protección para las rodillas, codos, torso y cabeza. Esta armadura deportiva resulta tan indispensable como la misma bicicleta.
Los grupos que practican este deporte pueden ayudar a los interesados a conseguir buen material a precio razonable y también proveen de soporte técnico. Para comunicarse con Adrenalin Bolivia se puede llamar al número 2287333.