¿Cansado de la coyuntura económica? ¿Está hasta el copete con esto de la inflación y otras hierbas? ¿Quiere un domingo sin las declaraciones barrocas, rimbombantes y revolucionarias? ¿Desea un feriado sin rollos políticos? ¿No aguanta más oír sobre la Constituyente y sus laberintos? ¿Muere de ganas de poner a todos los analistas en una botella y largarlos en el Titicaca? ¿Quiere huir de las monótonas evaluaciones del Gobierno al año y medio de gestión? Pare de sufrir, llegó la cura para todos sus males y pesares. Está en la columna correcta. Hoy, vísperas de las fiestas patrias, le ofrezco un oasis de teoría económica, donde puede descansar su martirizada mente y apesadumbrada alma disfrutando de unas ideas que están en la frontera del conocimiento sobre desarrollo.
Dos economistas (R. Hausmann y C. Hidalgo) y dos físicos (A.L. Varabais y B. Klinger), una combinación bastante extraña, dígase de paso, han escrito un trabajo titulado The Product Space Conditions the Development of Nations, que en una traducción libre sería algo como: Las condiciones del espacio entre productos y su impacto en el desarrollo de las naciones. El referido artículo se lo encuentra en: http://www.nd.edu/
El documento realiza un casamiento muy interesante entre desarrollo industrial y teoría de redes o network theory. ¿De qué trata esto último? Según esta teoría, todo en el mundo está interconectado, la internet, las células, genes y neuronas, las personas, las empresas, los países, las organizaciones mafiosas, los parques industriales. Se puede hablar de redes tecnológicas, sociales, neurológicas, biológicas, y terroristas. La sociedad, la naturaleza y el cosmos funcionan bajo lógicas de redes de gigantescas telarañas con centenas de nodos y actores. Todo está conectado, y por lo tanto, es necesario entender las interacciones de actores, sus jerarquías y las estructuras que van creando con las redes.
El mencionado trabajo aplica teoría de redes al desarrollo económico. Parte de la idea de que el crecimiento de las economías es resultado de la ampliación y mejoramiento de los productos que se producen y exportan a través de redes. Según teorías convencionales del desarrollo, la tecnología, el capital, la mano de obra calificada, los recursos naturales y las instituciones determinan los tipos de bienes que se producen. Hausmann y compañía sostienen también que es muy importante la conectividad que se establece entre productos en una red determinada (las manufacturas, por ejemplo). Los autores señalan que productos sofisticados (computadoras) generalmente se localizan en redes densamente conectadas, mientras que bienes menos sofisticados (maderas) ocupan redes más dispersas y menos acopladas. Para explicar mejor su teoría, Hausmann y sus colegas proponen la historia de los árboles y los monos. Un producto es un árbol y el conjunto de árboles conforma el bosque. En los diferentes árboles viven los monos y de ahí sacan su sustento. Si en la floresta hay pocos árboles y éstos tienen escasos frutos, los monos serán muy pobres. En selvas más tupidas, los monos viven mucho mejor. Por lo tanto, “el proceso del crecimiento económico implica moverse de la parte pobre del bosque hacia las mejores partes de la selva”. Piense en la economía boliviana, que tiene sólo cuatro árboles que dan de comer a todos, el gas natural, los minerales, la soya y algunas manufacturas. Nuestras redes productivas son muy pobres, una mayor diversificación del aparato económico es fundamental. Esta es una conclusión muy conocida en la literatura sobre desarrollo e industrialización; lo interesante del análisis de Hausmann y compañía es el alcance y papel que juegan las redes de productos ya existentes.
La teoría tradicional del crecimiento asume que siempre habrá un árbol al cual arrimarse, y que la estructura de la selva no importa. Pero el trabajo sostiene que el bosque es muy heterogéneo y que su estructura sí importa, porque condiciona el tipo de desarrollo.
En una economía hay áreas densas y otras casi desérticas en términos de geografía productiva, y para que los monos salten largas distancias necesitan de capital físico e instituciones, caso contrario se mueven en espacios limitados.
En el caso de Bolivia, desde la Colonia que no podemos movernos del árbol de la minería, ni siquiera saltamos al siguiente nodo de la red, que sería la fundición del metal. ¿Qué es lo que hace posible que los árboles estén cerca y tenga mejores conexiones? “La intensidad de capital o mano de obra, la sofisticación de la tecnología, los tipos de insumos o productos en la cadena de valor, cierto tipo de instituciones específicas explican más o menos distancia y conectividad. Más aún dos bienes están relacionados porque requieren similares instituciones, infraestructura, factores productivos, tecnología o una combinación de todos”. La proximidad de los productos en las redes determinará la habilidad para producir nuevos productos, que en general son similares y/o relacionados. En términos económicos, el desarrollo industrial difícilmente es disperso y se inicia en una red de productos ya existente. En el caso boliviano, según esta teoría, es más probable que se dé algún tipo de industrialización en torno a los minerales, la soya o el gas natural. Es muy difícil que podamos soltar otros árboles-productos por lo menos en las primeras etapas del desarrollo, porque nuestras redes de productos son dispersas y desconectadas. Promover el surgimiento de nuevos árboles requiere construcciones de redes de actores públicos y privados en el mediano y largo plazo, pero se debe comenzar ahora.
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