Hemos empezado el “mes de la Patria” y con tal motivo un reportero me preguntó si estaba orgulloso de ser boliviano. “Por supuesto que sí, muy orgulloso”, fue mi respuesta inmediata. “Y por qué”, siguió preguntando. “Pues por muchos motivos”, que empecé a enumerar. Finalmente, el reportero preguntó: “Es difícil ser boliviano?”. Hoy, como un homenaje a la Patria, deseo compartir con ustedes las respuestas que le di al reportero.
El sentimiento de bolivianidad es como el aire que respiramos; está siempre ahí. Se trata de algo con lo que convivimos casi sin darnos cuenta y que cuando se enrarece empezamos a tomar conciencia de su importancia. En la mayor parte de los casos la bolivianidad sale a flor de piel en los momentos de euforia, ya sea de carácter positivo (cuando la selección nacional sale a comerse el mundo) o negativo (cuando los chilenos se “roban” la diablada o los europeos nos cierran las puertas en nuestras narices).
El sentimiento de bolivianidad es mucho más que eso. Yo soy orgulloso de ser boliviano porque soy boliviano y porque me da la gana; porque no vivo del ser boliviano, sino que contribuyo a la bolivianidad; en definitiva, porque no me sirvo de Bolivia sino que trato de servir a Bolivia.
Soy orgulloso de ser boliviano porque me he dedicado al estudio de su historia y me he rebelado contra esa visión pesimista de la historia de la Bolivia derrotada, la pobrecita a la que todos engañan; nuestra historia es la historia de un pueblo que ha construido una identidad propia dentro de una maravillosa diversidad; es la historia de un país que ha vivido encerrado entre las montañas, pero que de un tiempo a esta parte quiere salir de esa asfixia y que respira a través de la llanura.
Soy orgulloso de ser boliviano porque he profundizado en la riqueza de los pueblos indígenas que han sido capaces de construir sitios como Tiwanaku, Samaipata, Incallacta…; haber inventado la metalurgia (cultura wankarani), haber creado el ayllu y una enorme cantidad de importantes elementos culturales (como la magnífica cerámica recientemente encontrada en la isla de Pariti del lago Titicaca).
Soy orgulloso de ser boliviano porque a lo largo de casi quinientos años hemos sido capaces de crear una cultura mestiza que ha dado al mundo joyas como los ángeles de Calamarca, la música barroca misionera de Moxos y Chiquitos, la pintura mural de muchas iglesias del altiplano, la portada de San Lorenzo de Potosí, la Casa de la Moneda y un largo etcétera.
Soy orgulloso de ser boliviano porque hemos sido capaces de dar al mundo la poesía de Franz Tamayo y Otero Reiche, el arte de Marina Núñez del Prado, la voz de Gladys Moreno, el fútbol de la Escuela Tahuichi.
Soy orgulloso de ser boliviano porque creo que la naturaleza ha sido de una generosidad sin límites a la hora de dibujar nuestro país con lugares tan espectaculares como Caparuch y la Laguna Colorada, la Cordillera de los Andes con sus majestuosos nevados o sitios únicos en el mundo como el Salar de Uyuni.
Soy orgulloso de ser boliviano cuando visito Tarija y palpo la amabilidad y calidez de su gente; cuando visito Trinidad y compruebo que todavía existe lo auténtico; cuando visito Cobija y me pone en contacto con la Amazonia; cuando visito La Paz y me saluda el majestuoso Illimani; cuando visito Sucre y saludo a la cuna de la libertad; cuando visito Potosí y sus calles me recuerdan que Bolivia vale un Potosí; cuando visito Oruro y me emociona ante los socavones de angustia; cuando visito Cochabamba y siento la fuerza de la llajta. Soy orgulloso de ser boliviano porque cada día compruebo la heroicidad de mis compatriotas que son bolivianos porque les da la gana e insisten hacer patria desde dentro a pesar de los pesares.
Soy orgulloso de ser boliviano, pero qué difícil es ser boliviano. Es difícil porque de un tiempo a esta parte un pequeño grupo que está en función de gobierno está empeñado en borrar lo que hemos construido en casi 500 años para reemplazarlo con una invención que ni siquiera es creación de ellos, sino que ha sido impuesta desde afuera.
Es difícil ser boliviano porque desde que fuimos heridos por el narcotráfico a fines de los 70 nos hemos convertido en ciudadanos altamente sospechosos en cuanto cruzamos nuestras fronteras. Es difícil ser boliviano porque los bolivianos no estamos asumiendo nuestra mesticidad, sino que nos seguimos disfrazando para agradar a las ONGs que están financiando el despelote que se ha creado en el país.
Soy orgulloso de ser boliviano a pesar de todo y porque casi 500 años de historia no se pueden borrar por decreto.
*Alcides Parejas Moreno es historiador.
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