La ampliación provoca una crisis en la Constituyente Un grupo de constituyentes del MAS está molesto e incluso habla de no acatar las decisiones que tomó el Congreso. Otros asambleistas demandaron conformar un frente y piden el cierre del Legislativo. Los indígenas retiraron su apoyo al foro.
SUCRE • Un grupo de policías resguarda el Teatro Gran Mariscal, tras la intervención de los indígenas del Conamaq.
La aprobación en el Congreso de la ley que amplía las sesiones de la Asamblea Constituyente y define nuevas reglas de trabajo para este foro, desató ayer una crisis en el seno de este órgano deliberante, donde un grupo de asambleístas pidió el cambio de la directiva, otro, el desacato a la norma congresal e incluso se escucharon voces pidiendo el cierre definitivo del cónclave y la ruptura de relaciones con el Legislativo.
Acompañando este malestar, los representantes del Consejo Nacional de Ayllus y Marcas del Qollasuyo (Conamaq) —antiguos aliados del MAS y con 14 representantes en la Constituyente— clausuraron simbólicamente el trabajo de la Asamblea, pegando letreros de cierre y retirando del teatro Gran Mariscal la wiphala, como muestra de que los indígenas ya no respaldan su trabajo.
Mientras tanto, un bloque de constituyentes disidentes de varios partidos, que hasta ayer mantuvo un perfil bajo, emitió un manifiesto convocando a sus colegas a conformar un frente para “defender el proceso constituyente originario” y promover “el cierre del Congreso Nacional, por la abusiva intromisión y usurpación de funciones (de la Asamblea)”. Seis asambleístas firman ese manifiesto público.
Las voces críticas a la decisión del Legislativo surgieron también desde la bancada oficialista, que ayer se reunió a puerta cerrada para tomar una posición oficial, objetivo que no lograron.
El jefe de bancada del MAS, Román Loayza, expresó su rechazo a la decisión de los parlamentarios, señalando que ellos sólo podían tratar el tema de la ampliación y el financiamiento, pero no poner reglas de trabajo.
"En la bancada del MAS están descontentos porque han utilizado el reglamento de debates (...). Nos declaramos soberanos para utilizar los fondos, pero no vamos a hacer caso a las nuevas reglas que han aprobado en el Congreso", advirtió el asambleísta, tras aclarar que será en la plenaria de la Asamblea Constituyente en la que se solicite la modificación de la nueva ley.
Marcela Revollo (MSM-MAS) señaló que, además de la “intromisión parlamentaria”, esta decisión obligará a los asambleístas a modificar su reglamento de debates, aprobado en siete meses de trabajo, proceso que, dijo, durará un mes.
"La Asamblea ha perdido todo su carácter originario y su dignidad; se ha convertido en un apéndice del Congreso", sostuvo por su lado el asambleísta masista Raúl Prada, quien declaró que la soberanía de la Constituyente “ha sido violentada".
Explicó que existen dos alternativas para salir de esta crisis: redactar un nuevo texto de ampliación del proceso constituyente, “pero que sea aprobado por el Legislativo sin condicionamientos" o, en otro caso, "el patear el tablero rompiendo con los poderes constituidos".
Agregó que, "desde mi punto de vista, es demasiado tarde. La Asamblea ya ha perdido todo su carácter originario. Nos queda una salida decorativa, que es la de concluir estos cuatro meses de la mejor manera", manifestó.
A esta crisis se sumó la confusión de varios asambleístas ante la redacción de la normativa aprobada por el Legislativo, ya que consideran que deja vacíos.
"La pregunta es, ¿qué pasará con los constituyentes después del 14 de diciembre? Según la ley, al cabo de cinco o seis meses los asambleístas serán nuevamente convocados para aprobar el nuevo texto constitucional. ¿Cuál será la condición jurídica de los constituyentes en ese lapso?", se preguntaba ayer Jorge Lazarte.
Mientras, en las calles de Sucre unos 500 representantes indígenas del Conamaq, en un acto simbólico, clausuraron la Asamblea y declararon al proceso preconstituyente. "Declaramos el cierre de la Asamblea, quien para nada responde al movimiento indígena. Nuestros constituyentes no pueden ser utilizados, no pueden jugar esta política sucia", dijo Martín Condori, su máximo dirigente.
La movilización de los indígenas provocó que los miembros de la directiva abandonen el Teatro Gran Mariscal, mientras decenas de efectivos policiales tomaron el control del lugar para garantizar la seguridad de los asambleístas.