Migración enfrenta a Ecuador y Bélgica La detención y la deportación suspendida de una madre ecuatoriana y su hija de 11 años provocaron reacciones altisonantes en ambos países.
Como dolorosa calificó ayer el presidente de Ecuador, Rafael Correa, la situación que atraviesa su esposa, la belga Anne Malherbe, tras las "duras" críticas que realizó contra su país por la detención de dos ecuatorianas. "Para ella (Malherbe) es muy duro porque es su país", dijo el mandatario durante una cadena radial.
Aspiró a que no se hable más sobre el tema y admitió que su esposa tuvo expresiones "muy duras para con Bélgica. Eso le ha causado problemas allá con sus compatriotas", acotó.
Correa lamentó que "Bélgica haya cometido esos abusos", en alusión a la detención de Ana Cajamarca y su hija de 11 años, Angélica Loja, capturadas por residir ilegalmente en ese país.
"Si algún día ustedes se ven obligados compañeros belgas a salir de su propia patria tengan la seguridad que aquí en Ecuador serán recibidos como hermanos porque nosotros consideramos que no hay seres humanos ilegales", agregó.
Correa aseguró que si su gobierno o los de Venezuela, Bolivia o Cuba, "metemos tres días presos a una madre extranjera con su hija nos dirían... dictadores, sanguinarios, cavernícolas y Bélgica metió un mes presas" a las dos ecuatorianas.
Malherbe, de nacionalidad belga, en declaraciones a la prensa de su país donde se encuentra de vacaciones cuestionó la política de migración de esa nación.
El embajador ecuatoriano en esa nación, Fernando Yépez, que fue convocado al despacho del canciller de Bélgica, Karel de Gucht, reiteró la posición de Ecuador que expresó su "más enérgica protesta" por las condiciones en las que estuvieron retenidas la madre e hija.
Un juez belga suspendió la deportación por acusaciones de trato inhumano a las ecuatorianas por parte de la policía, que de su lado niega haber utilizado fuerza excesiva. Quito, AP