El lunes 6 de agosto, 10 músicos alemanes de la Musikkapelle Roggenzell ofrecieron un concierto a 6.068 metros, en la cima de Acotango, una montaña situada en Tambo Quemado. El proyecto, organizado por el alemán radicado en Bolivia Philipp Knill, busca implantar el récord Guinness del concierto más alto.
Con dos semanas de entrenamiento, los músicos alemanes y el boliviano Daniel Libovicky escalaron durante ocho horas hasta alcanzar la cima. 13 personas los acompañaron y fueron el privilegiado público del recital. “Tocaron, durante 18 minutos, cuatro piezas del folklore alemán”, explicó Patrick Deppe, un asistente al inusual recital que comenzó justo a mediodía. “Tuvieron que proteger sus instrumentos del frío”, añadió.
“El objetivo de la banda no es solamente entrar al Libro Guinness, sino también apoyar un proyecto educativo en las zonas rurales de Bolivia, en colaboración con la Fundación Pueblo. Para eso, la Musikkapelle Roggenzell va a recaudar dinero en recitales en Alemania”, comentó Knill, el impulsor del récord.
El Guinness del concierto más alto del mundo lo ostenta un grupo suizo que tocó a 5.000 metros en las faldas del Everest.