Cerca de 480 toneladas de plaguicidas obsoletos (caducos) fueron identificadas en diferentes partes del país, según un inventario elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), informó ayer Rafael Cervantes, coordinador de Salud del Proyecto Plagbol.
Cervantes señaló que el trabajo de inventario demoró entre cuatro y cinco años, pero presume que más plaguicidas que no se usan están almacenados en otras regiones, convirtiéndose en un peligro para la salud de las personas y otros seres vivos.
“Son 479 toneladas. Hay un inventario que hizo la FAO a través del programa Plaguicidas Obsoletos, y en cuatro a cinco años han identificado zonas donde existen; hace una semana han hecho un empaque que estaba en Coroico y Tarija en condiciones peligrosas, porque como son sustancias tóxicas pueden provocar desastres”, señaló.
De acuerdo a Cervantes, este material se debe manipular en condiciones especiales, incluso su eliminación exige un sistema muy complejo de incineración a altas temperaturas, que sólo se realiza en países de Europa.
Consultado sobre los lugares donde se hallarían los tóxicos explicó que, por ejemplo, se encuentran en los almacenes de lo que antes eran los servicios departamentales de agricultura “y hay otros lugares donde se ha enterrado; hay en toda Bolivia”.
En un informe publicado por este medio el lunes, se denunció la venta libre y sin control de al menos cuatro tipos de plaguicida de una lista de 14 cuyo uso está prohibido por su elevada toxicidad. Los pequeños agricultores son los que más los emplean.
Ayer, la Alcaldía de La Paz realizó una batida en la zona Max Paredes y decomisó mil sobres de raticida, 580 de germicidas y 497 frascos de insecticida. El intendente Elio Pacheco explicó que “la comercialización de estos productos en vía pública está prohibida; sólo las tiendas autorizadas pueden hacerlo”.