El presidente de Bolivia, Evo Morales, expresó ayer en Pisco su solidaridad con las víctimas del terremoto que asoló el 15 de agosto a Perú y ofreció colaborar con las autoridades peruanas. Morales fue recibido por el presidente de Perú, Alan García, en el aeropuerto de Pisco, en medio de una ventisca de arena que obligó a que otro avión que lo acompañaba se dirigiera hacia Lima.
En condiciones muy difíciles para ofrecer un mensaje, Morales lamentó el estado del tiempo y llegó a señalar que "el pueblo boliviano está muy preocupado por este problema natural". Este "aporte del pueblo boliviano es para expresar nuestra enorme solidaridad. Los pueblos de Perú y Bolivia siempre hemos vivido no solamente de solidaridad, sino de reciprocidad", afirmó.
Morales indicó que recuerda que cuando su país fue afectado por un terremoto "el pueblo peruano estuvo presente". Ahora, "lo poco que tenemos queremos compartirlo con la gente afectada". El gobernante agradeció a García por aceptar su "pequeña colaboración" y dijo que en los próximos días enviará otros aviones con ayuda de emergencia, principalmente medicamentos.
También muy afectado por el viento y la arena, que nublaba el horizonte, García "agradeció esta ayuda material de gran utilidad para las familias damnificadas".
Morales, que estuvo acompañado por su ministra de Salud, Nila Heredia, visitó uno de los albergues en los que se ha acogido a las víctimas del terremoto. En ese lugar saludó a los damnificados y fue recibido con grandes muestras de afecto por éstos, muchos de los cuales le decían "hermano Evo".
El Presidente boliviano llegó con 19 toneladas de medicamentos, mantas y agua potable transportadas en dos aviones Hércules, que se sumaron a otro de la Fuerza Aérea de Bolivia que arribó la semana pasada con 12 toneladas de alimentos y vituallas. Pisco (Perú), EFE