Grecia era pasto de las llamas ayer por tercer día consecutivo, debido a unos incendios forestales que ya dejaron 61 muertos y que rozaron el enclave arqueológico de Olimpia, uno de los tesoros de la humanidad.
Ayer por la noche, un incendio amenazaba el templo de Apolo Epicurio, en Basas (sur), también declarado patrimonio mundial de la Unesco.
El fuego desató, además, una polémica a menos de un mes de las elecciones legislativas griegas, de mediados de septiembre, sobre el presunto origen criminal de muchos de los focos y sobre la respuesta de las autoridades ante la catástrofe.
El sábado se decretó el estado de emergencia en el país, que observa tres días de duelo nacional.
El balance de los incendios que aquejan desde el viernes la sureña península del Peloponeso y la isla de Eubea, al noreste de Atenas, ascendió a 61 muertos, entre ellos siete niños.
La gran mayoría de las víctimas (57 personas) fallecieron en el oeste del Peloponeso, donde las llamas arrasan desde el viernes la región de Megalópolis.
Ayer, el fuego amenazaba las inmediaciones de las localidades de Kalamata, al sur, y de Pyrgos, al oeste. “Estamos al borde de una catástrofe nacional. No tiene precedentes”, afirmó el portavoz de los bomberos, Nikolaos Diamantis, mientras comenzaban a llegar los refuerzos de la comunidad internacional.
El prestigioso enclave de Olimpia, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, se salvó de milagro tras haberse visto rodeado por el fuego a media jornada. Algunas viviendas de la localidad de Olimpia quedaron carbonizadas, mientras que el museo arqueológico situado frente a las ruinas fue evacuado.
Los habitantes y turistas, donde fueron evacuados unos 40 pueblos, se encaminaron a playas y áreas costeras. Atenas, AFP