No entiendo la huelga de los comités cívicos. ¿El juicio a los miembros del Tribunal Constitucional no tenía que ser definido en el Senado? ¿No tienen mayoría? ¿Por qué piden al interinstitucional de Sucre, levantar la huelga de hambre que realizan por la capitalidad y sumarse a la planteada por su comité?
Tampoco a Podemos. Ya lograron que el MAS acepte resolver los temas de la Comisión Visión de País; que no se aprobara en grande su propuesta de Constitución y además, concertaron la Ley de Ampliación de la Asamblea garantizando el carácter vinculante de los referéndum autonómicos.
Veamos los hechos. El 14 de junio, en Sucre, Podemos —a través de Rubén Darío Cuéllar— propone el traslado de poderes. El 18, José Antonio Aruquipa renuncia a ser su vocero. Sostiene que se hizo una transacción política de capitalidad plena a cambio de autonomía. El 25, el vicepresidente García propone un pacto para que el tema no se trate y para retirar el de los nuevos departamentos.
El 20 de julio, La Paz desarrolla su cabildo y propone el retiro —hasta el 6 de agosto— del tema capitalidad. El interinstitucional de Sucre convoca a su cabildo para el 25 y, ojo, desde esa fecha, el Congreso debate el contenido de la ley del plazo de la Constituyente.
El 3 de agosto el MAS y la oposición llegan a acuerdos más allá del plazo. Ratifican los dos tercios. Convienen dos tipos de consulta, el referéndum dirimidor y luego el Constituyente, ambos vinculantes y por mayoría absoluta. En otras palabras, el MAS y Podemos garantizan democracia.
El 4, el MAS anuncia su renuncia a la posible aprobación en grande de su propuesta. Cidob y Conamak se preocupan. El 8, el comité cruceño declara que no descarta medidas legales para impedir la ampliación de la Constituyente. El mismo día, el MAS en Sucre acepta el acuerdo congresal y acepta adecuar su Reglamento. Cumple su parte e incluso se propone castigar a sus disidentes.
Desde el 11, los constituyentes paceños y de Sucre plantean retiros masivos. El 15, el tema capitalidad entra a la plenaria y se retira por mayoría absoluta. Aunque todos los paceños votaron por el retiro, la oposición acusa al MAS. Los racistas inician persecuciones a paceños, masistas y no masistas. La Constituyente se empantana. Cívicos del oriente empiezan a cambiar el discurso: sostienen que la autonomía está en peligro.
El 17, deciden condicionar el reinicio de la Asamblea a los 2/3 y si bien apoyan a Sucre, anuncian acciones para impedir el juicio ya anunciado a los tribunos. El 21 se vive la violencia masiva de grupos racistas. El racismo golpea, persigue, insulta y allana. Ignacio Mendoza, que votó por la capitalidad, es perseguido como en las dictaduras. El 22, Podemos toma la testera de Diputados. Lourdes Millares, chuquisaqueña (como yo) no grita “capitalidad”, grita “democracia”. En Sucre, los discursos dicen “defensa de la democracia”.
El 24, en Santa Cruz se decide la huelga y proponen que el Congreso no sesione hasta que se restituyan derechos de magistrados. Y como ya vimos, se pide a los sucrenses levantar la huelga. Un medio en Santa Cruz informa que los chuquisaqueños se sumarán a la media luna.
Ya lograron trancar a la Constituyente. ¿Lograrán cerrar el Congreso?
*José E. Pinelo es sociólogo. Está ligado a organizaciones sociales desde 1970.
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