Burocracia y mal trato en el Estado El defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, confirmó las constantes quejas por la tardanza en los trámites en las oficinas del Estado, aparte de la existencia de maltrato, discriminación y racismo. Recomendó tener más cuidado en la selección de personal.
Una vez más se hace imperiosa la necesidad de ocuparse de las pésimas condiciones en que funcionan las oficinas públicas del Estado, en general, en perjuicio de la ciudadanía que tiene el infortunio de realizar trámites de carácter personal, muchas veces para corregir errores que son cometidos por el mismo aparato estatal.
Las quejas más frecuentes del público son el mal trato y la excesiva demora en que se incurre para despachar las gestiones, muchas veces por meses y hasta por años, sin que la burocracia tenga un mínimo de consideración con el público.
Hacer gala de mal humor y carecer de solidaridad con los demás, pese a tratarse de ciudadanos iguales, como parte de la misma sociedad a la que se pertenece, es la forma más cruel de comportarse. Resulta una incongruencia criticar y deplorar que los parlamentarios se agredan, cuando se está haciendo algo similar o peor todavía, todos los días, a los ciudadanos que acuden a las oficinas públicas para hacer trámites.
Periodistas de La Razón tuvieron la oportunidad de recoger testimonios de las peripecias que se sufren por lo menos en cinco reparticiones fiscales. En el Servicio Nacional del Sistema de Reparto (Senasir), la Sala Murillo de Registro Civil, la Caja Nacional de Salud (CNS), la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) e Identificaciones de la Policía.
Angustia, cansancio, impotencia y malestar son el común denominador entre las personas que gestionan trámites. En la Sala Murillo, un hombre llegó al extremo de reclamar a gritos que desde hacía dos horas no lo atendían, porque sólo hay una ventanilla para las legalizaciones.
En el Senasir, los trámites son largos y las recepcionistas que deben colaborar al público —en su mayoría ancianos— no están capacitadas para brindar el trato atento y amistoso que éstos merecen. Los funcionarios son negligentes e ineficientes con su trabajo.
En el caso de Identificaciones, la espera a veces se hace agobiante. La gente llega temprano, pero suele toparse con errores que cometen los propios oficiales que atienden las mesas respectivas. En la FELCC se advirtió que el trato es muchas veces cordial, aunque la ayuda es incompleta o inexistente. El testimonio de una señora permitió establecer las carencias de la Policía cuando de robos se trata. Dijo que los investigadores fueron a su casa, pero como no tenía ningún sospechoso le expresaron que debía elevar un memorial el informe de los investigadores a la Fiscalía, donde el trámite se duerme.
Otro ciudadano, como muchos, expresó que intentaba afiliar a su esposa y a su hijo en la Caja Nacional de Salud. Se quejó de que estaba casi tres semanas con el trámite y que cada vez que reclama, escucha la odiosa frasecilla: “vuelva otra vez".
El defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, confirmó las constantes quejas por la tardanza en los trámites en las oficinas del Estado, aparte de la existencia de maltrato, discriminación y racismo. Anunció que está organizando talleres en sectores de la administración, "para persuadir el respeto a los derechos humanos y explicar cuántos beneficios podrían aportar los funcionarios públicos a la sociedad si actúan como servidores". Además, recomendó a las instituciones públicas a tener más cuidado en la selección de personal.