Desde sus tiempos de dirigente cocalero, Evo Morales fue siempre un adversario político de Estados Unidos, al que trataba de imperialista. En ese entonces se podía entender que ocurriera ello, porque era el país que cooperaba a Bolivia en la lucha contra la producción de coca y la elaboración de cocaína. Posiblemente de ahí nace su adhesión ideológica al socialismo, hasta el punto de crear su partido con esta identidad.
Una vez en el ejercicio del poder, se podía suponer que morigeraría su actitud frente a ese país, pues pudo constatar que Bolivia era una de las naciones que más cooperación recibía en América Latina, tanto para mantener la lucha contra el narcotráfico, como para el desarrollo económico y social. El caso es que no fue así, cuantas veces pudo exteriorizó —como Presidente— su animadversión hacia la potencia del norte.
Utilizó minucias, como el atentado a un modesto hotel por parte de un estadounidense mentalmente desequilibrado, la traída para su novio de 500 balas de caza por parte de una desprevenida joven de la misma nacionalidad e incluso el supuesto “contrabando” de obras de arte por parte de otro estadounidense. En unos casos sostuvo que se trataba de acciones terroristas y, en otros, de una conspiración contra su gobierno.
Extrañamente, sin rubor en el rostro, cuantas veces fue necesario, recurrió al “imperio” para pedirle que no suspenda las preferencias arancelarias (ATPDEA) a las exportaciones bolivianas. Dos veces le fueron concedidas. Ahora, se propone volver a hacer gestiones para una tercera. Se podrá decir que lo hizo por servir al país, empero, en ese caso, en reciprocidad, lo menos que podía hacer es guardar las formas para conservar las relaciones entre La Paz y Washington.
Las cosas, sin embargo, no van por ahí. En actitud confrontacional, Morales anunció que tomará “decisiones radicales” contra los embajadores que trabajan haciendo política en el país. A su vez, el vicepresidente Álvaro García Linera anunció públicamente que denunciará que Estados Unidos financia la resistencia política contra el Gobierno.
Morales no se quedó ahí. En una ostentosa reunión del cuerpo diplomático boliviano en el exterior, que se efectuó en La Paz, dijo: “Tendremos paciencia, no sé hasta cuándo aguantará la paciencia, pero también tenemos dignidad y cualquier momento vamos a tomar decisiones radicales que provocan permanentemente, no tengo ningún miedo”.
Las alusiones eran contra el embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, porque éste tuvo el “atrevimiento” de decir, en respuesta a una pregunta periodística sobre el aumento del narcotráfico en el país: “Yo puedo decir que está creciendo, antes de este Gobierno también, las cifras indican así, pero lo que hemos visto en el año pasado, con una nueva política del Gobierno boliviano, del presidente Morales, es un aumento del cultivo de coca y también un poco más narcotráfico”.
*Alberto Zuazo Nathes es periodista.
Polémica propuesta de reelección
Uno de los temas críticos que con seguridad no logrará consensos en la Asamblea Constituyente es la reelección presidencial. El tema surgió en el discurso gubernamental en el proceso de elección de constituyentes
Economía informal II
En agosto del 2004, cité el informe de un economista contratado por el Banco Mundial en relación a las economías informales de 110 países del mundo. Esta investigación demostró que el grado de informalidad en la economía boliviana alcanzaba la cifra de 67%
Infidencia
Varios comentaristas sobre el sector petrolero dicen que vez que se solicita información del Ministerio o de YPFB, invariablemente se les contesta que es información confidencial.
Reconociendo a un grande
Hace más de dos meses nacía la Fundación Xavier Albó sobre la base de una de las bibliotecas más completas en ciencias sociales, especialmente en lo referente a pueblos indígenas y campesinos en Bolivia, como es la biblioteca del CIPCA