El Departamento de Estado rechazó ayer las acusaciones del Gobierno boliviano de que EEUU estaría canalizando ayuda financiera a grupos de oposición para derrocar al presidente Evo Morales y reiteró su deseo de una "cooperación bilateral positiva".
"Sea en Bolivia o cualquier otro lugar del mundo, la ayuda estadounidense no apoya agendas partidistas ni respalda candidatos o partidos", dijo el portavoz Tom Casey.
En una charla regular con reporteros, Casey reaccionó con sorpresa al ser preguntado sobre esas acusaciones hechas en La Paz por el ministro de Gobierno, Juan Ramón Quintana. "No estaba enterado de que hubiera algunos grupos interesados en derrocar al Gobierno boliviano", señaló Casey a los periodistas.
"No hay absolutamente nada de cierto en cualquier denuncia de que Estados Unidos estuviese usando sus fondos para tratar de influir en el proceso político y de ninguna manera socavar al Gobierno allí (en Bolivia)".
Casey indicó que la ayuda estadounidense este año a Bolivia es de unos 120 millones de dólares en "fondos para cubrir algunas necesidades básicas humanitarias y de desarrollo" de los bolivianos. Washington, AP