La protesta de ayer en Chile, convocada por organizaciones sindicales descontentas con la política de la presidenta socialista Michelle Bachelet, y que dejó unos 50 heridos y 372 detenidos, fue evaluada de manera dispar por sus promotores y por las autoridades.
Mientras el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Arturo Martínez, criticó la represión policial y consideró un éxito una jornada "limpia de nuestra parte", las autoridades señalaron que el país operó con "relativa normalidad".
Ambas partes omitieron, sin embargo, precisar el nivel de adhesión que tuvo la movilización, que hizo salir a las calles a millares de personas que se manifestaron en diversos puntos de Santiago y en algunas ciudades de provincia. Los actos empezaron desde las primeras horas de la mañana acompañados de incidentes debido a la fuerte acción de la Policía, que impidió el propósito de los manifestantes de marchar hacia el centro de Santiago y por la Alameda Bernardo O'Higgins, la principal avenida de la capital chilena.
Martínez llamó al Gobierno a analizar la violencia. Santiago, EFE