Al fondo de mi biblioteca guardo unos quinientos ejemplares de volúmenes de marxismo y sobre marxismo. La verdad es que últimamente los visito poco pues me gusta más leer novelas (especialmente las policiales y las históricas) y ensayos sobre esta cautivadora Bolivia. Sin embargo, después de ver la actuación de las patotas de la Unión Juvenil Cruceñista durante el “mayor paro de la historia” (¿fue mala fe o ignorancia la de los ejecutivos de Unitel?) y sus brazos extendidos en claro saludo nazi me pareció pertinente ir a la búsqueda de bibliografía.
Entonces leí trabajos sobre el fascismo. Comencé con un par de libros de historia pero recalé en un viejo texto de León Trotsky sobre el surgimiento del nacional socialismo en Alemania y su desarrollo. Por supuesto ya no comulgo con muchas de las conclusiones del revolucionario ruso pero eso no quiere decir que no encontrase en sus escritos un par de líneas esclarecedoras: “No todo pequeño burgués exasperado podía haberse convertido en Hitler, pero en cada pequeño burgués exasperado hay una partícula de Hitler”.
Son jóvenes de las capas menos intelectualizadas cargadas de machismo y racismo que están deseosos de “golpear la mesa con el puño” buscando el reconocimiento que la sociedad creen que debe darles. Así se explica que no pusieran ningún reparo para que los canales de televisión filmaran sus fechorías. Ni se sonrojaron mientras se llevaban sillas de los locales, alimentos del mercado o cuando rompían focos de negocios cuyo delito era querer trabajar. Tampoco se hicieron mayor problema cuando atropellaron a un comerciante.
Pero, por supuesto, la culpa no es del chancho sino del que le da de comer. Claro que este chancho es bastante opa. ¿Cree el Comité Cívico Pro Santa Cruz que Europa o Estados Unidos va a ver con buenos ojos a un grupo de pandilleros que saludan como los seguidores del mayor asesino de la historia mundial?
La noticia dio la vuelta al mundo y le ha hecho flaco favor a los comiteístas que, debilitados, están conscientes de que en lo inmediato es imposible llamar a otro paro. Porque, además, ya hay sectores que les han respondido hasta quemando la bandera cruceña (algo que no me imaginé ver nunca) en plena capital oriental. No está demás señalar que también condeno ese tipo de demostraciones. Nadie puede quemar la bandera de otro, ni golpear al otro. Esa es la base de la democracia.
La historia nos ha mostrado que si no se toman medidas radicales (legales y de condena social) contra el fascismo, éste termina golpeando a todos.
Algunos líderes cruceños quieren cerrar los ojos frente a los unionistas con el argumento de que son hechos aislados. Pero se están generalizando y los medios ya no hablaron del paro de las regiones sino de la violencia desatada.
Hace unos días se informó que los falangistas rompieron el candado del local del Comité Cívico para apropiarse de las oficinas de la Unión Juvenil y nadie hizo nada, el resultado fue lo visto el martes 28. Y si la impunidad sigue, los resultados tendremos que lamentarlos todos, sobre todo, los cruceños. Sino, lea lo que pasó en Alemania y otra bibliografía de lo descrito por el viejo León.
*Jaime Iturri Salmón es periodista.
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