La intención del Gobierno de reflotar a Comibol, para que vuelva a tener la responsabilidad de ocuparse de la administración empresarial de los intereses estatales en minería está tropezando con dificultades. Aunque la renovada Comibol se limita a uno de los más de 20 distritos mineros que manejaba en su primera etapa, los problemas que enfrenta parecen superiores a la capacidad de gestión de sus operadores.
En efecto, la que fuera la más grande empresa minera del mundo, con cerca de 30.000 obreros, tiene a su cargo ahora solamente el distrito de Huanuni, pero ni siquiera está pudiendo evitar que le roben el mineral.
Cuatro ladrones de mineral, que en la jerga minera se llaman "jucus", fueron encontrados muertos en los socavones de la mina, como macabro testimonio de que el robo de minerales no ha cesado. Los administradores de la mina sospechan que la causa de esta situación es que se mantiene la libre comercialización de los minerales, por lo que se han propuesto hacer todo lo necesario para acabar con las empresas llamadas rescatadoras, que serían las que compran el mineral de los proveedores, no importa cuál sea el origen.
Pero los propios trabajadores de la empresa han hecho conocer exigencias planteadas a la empresa, sobre la necesidad de una mejor administración, lo que revela que en realidad la falla en este caso también está en la gestión. No se ha hecho la prometida inversión que debía poner a la empresa en las condiciones mínimas de operación eficiente, mediante la compra de equipo minero, de seguridad industrial, material de trabajo e insumos. La única decisión administrativa que se tomó en Huanuni fue la contratación de 4.000 obreros, lo que en realidad fue una decisión más política.
Esta decisión debía haber sido complementada con una provisión suficiente de equipo como por una gestión eficiente.
Luego de la muerte de los cuatro “mineros” no hubo anuncio alguno sobre medidas administrativas, sino la noticia de que se ha pedido la intervención de tropas del Ejército para cuidar el acceso a los cientos de socavones. Son demasiados indicios de que el país está ante otro caso de incapacidad de gestión administrativa, con nombre: Huanuni.