Niños son torturados en su casa y los autores quedan impunes Un niño de 12 años fue recuperado con escaras en el cuerpo y desnutrición; una bebé de 18 meses fue violada mientras su madre bebía, y otra murió por los golpes que le dio su padre. Ni el uno por ciento de los agresores es castigado.
Las formas de maltrato infantil han degenerado en torturas y otro tipo de delitos que provocan muertes, y en la mayoría de los casos no reciben castigo.
En la siguiente página, La Razón publica las tragedias que niños de diferente edad vivieron a merced de sus agresores: desde golpes con cables en el cuerpo, pasando por encierros sin comida ni abrigo, hasta violaciones y asesinatos a fuerza de golpes propinados por adultos.
Según datos de las Defensorías de la Niñez de La Paz, El Alto y Cochabamba, en promedio, menos del uno por ciento de los casos denunciados a la Fiscalía son sancionados por la justicia.
Marco Antonio Gira, coordinador de la Plataforma de Atención Integral a la Familia de la Defensoría de la Niñez de La Paz, explicó que durante el 2006 “se atendieron 2.306 casos de denuncias de maltrato físico. Entre ellos, 274 de abuso sexual y 701 de incumplimiento de deberes de los padres hacia sus hijos, en el tema de reconocimiento”.
Agregó que, de 100 casos que se denuncian, apenas 10 van a la justicia y de éstos menos del 5 por ciento son castigados.
La situación en El Alto es peor. Datos de la Defensoría, al primer semestre del año, revelan el registro de 9.475 acciones violentas: 1.236 de maltrato físico, 1.401 de abuso sicológico, 718 por la ausencia de reconocimiento del padre, 246 violaciones, 14 intentos de suicidio y seis asesinatos. El resto corresponde a agresiones menos severas.
Marlene Acosta, directora de Gestión Social y Género de la Alcaldía alteña, dijo que “cuando se trata de infracciones de tipo penal, ni siquiera el uno por ciento de los infractores tiene sanción, ya no se cuenta con fondos para investigar los hechos y casi todos quedan en la impunidad”.
Afirmó que, considerando la cantidad de habitantes que tiene El Alto, “la justicia es mezquina, ya que sólo se cuenta con una juez de la niñez y adolescencia, que además atiende casos de las provincias. Hay sólo dos fiscales y no se cuenta con investigadores, por lo que la mayoría de los delitos quedan en la impunidad”.
Según Acosta, el Código Penal “está hecho con una visión de adultos, no mira la realidad del maltrato a los niños”, es decir que no establece los delitos que les afectan. “Cuando una persona mayor es agredida, ésta puede acusar a su agresor, pero cuando un niño es agredido, no lo pueden denunciar, porque el maltrato es propinado, por lo general, por los padres”, especificó.
Desde Cochabamba, María Soledad Álvarez, directora de la unidad municipal de Equidad de Género, citó que en seis meses de esta gestión se atendieron 2.111 casos de maltrato a niños.
“Este año se observa un incremento considerable en violencia sexual (acoso, estupro y otros), ya que en la gestión pasada se atendieron 97 casos, y en lo que va de este año ya se tiene 71, de los cuales 52 son por violación”, explicó.
Álvarez añadió que el 2006 ingresaron al Ministerio Público más de 90 denuncias de delitos contra la niñez, y “sólo 25 fueron acusados por la Fiscalía. De éstos, cuatro están en etapa preparatoria, 13 se rechazaron por falta de elementos de convicción, tres están con sentencia condenatoria, dos para señalamiento de juicio oral y uno archivado”.
Esto quiere decir que menos de uno por ciento de los casos se resuelven a través de un juicio.
LA ACCIÓN DE LA JUSTICIA
Abandono del caso • Los responsables de las Defensorías de la Niñez coinciden en que la mayoría de los casos quedan sin castigo porque la Fiscalía no tiene recursos ni medios para realizar las investigaciones.
Delitos públicos • El maltrato a los niños se convierte en delito público, por lo tanto debería ser atendido por el Ministerio Público, así los padres abandonen la denuncia. Pero en la realidad esto no es así.