Cuenta una historia que en el país de Bananalandia en los primeros asientos de los buses se leía el siguiente aviso “Reservado para blancos. Negros favor moverse atrás”. Después de una dura lucha del movimiento negro, ambas razas firmaron un acuerdo que decía: “A partir de este momento no existen más blancos ni negros en Bananalandia: ¡Todos somos verdes!”. Firmado el acuerdo, los primeros asientos de los buses tenían el siguiente aviso: “Reservado para verdes claros. Verdes oscuros favor moverse atrás”.
Hace un tiempo, la Fundación UNIR presentó un estudio de percepciones sobre raza y racismo en Bolivia. Debo confesar que sus resultados (más de 2/3 de la población encuestada se declara mestiza) me suenan mucho al “¡todos somos verdes!”. Máxime cuando la misma encuesta muestra evidencia clara de la existencia de racismo en Bolivia. ¿Cómo puede existir racismo si todos somos verdes (mestizos)? ¿Cómo puede existir racismo en una sociedad sin razas? Mi percepción es que el diseño de la pregunta de razas no permitió distinguir entre verdes claros (mestizos-k\'aras) y verdes oscuros (mestizos-indígenas), entre los que ocurre una buena parte del racismo en Bolivia.
Si bien comparto la afirmación de que el porcentaje de población con pedigrí 100% k\'ara o con pedigrí 100% indígena es bajo, y que la mayoría de la población boliviana es fruto del mestizaje racial; no hay por que negar la existencia de procesos de re-mestizaje racial: la unión del mestizo con el k\'ara con tendencia al blanco, y la unión del mestizo con el indígena con tendencia al bronce. Intentar homogeneizar a la población bajo un único o mayoritario fenotipo racial es una idea tanto o más absurda que homogeneizar a la población bajo una única o mayoritaria identidad cultural. Bolivia es una sociedad no sólo “multiétnica y pluricultural”, como lo reconoce el Art. 1° de la Constitución, sino también una sociedad multirracial.
Al respecto es útil distinguir entre los conceptos de etnia y raza, los que a menudo se confunden o se utilizan como sinónimos cuando tienen connotaciones muy diferentes. La etnia es un concepto antropológico, que permite diferenciar a grupos de personas por su cultura. Bajo esta perspectiva el ser indígena (o k\'ara) está asociado con la pertenencia a una identidad cultural indígena (o k\'ara) que organiza la forma y el estilo de vida de una persona en diferentes ámbitos (el económico y tecnológico, el de las relaciones sociales, el de lo imaginario y simbólico, etc.). La raza es un concepto biológico que permite diferenciar individuos de una misma especie de acuerdo a sus características antropomórficas. Bajo esta perspectiva el ser indígena (o k\'ara) está asociado con determinadas características antropomórficas (color de piel, forma de los ojos, tamaño de la nariz, etc.) transmitidas genéticamente de generación en generación.
La diferencia fundamental entre ambos conceptos está en que la etnia está asociada con una determinada cultura –la que se hereda o se aprende–, mientras que la raza está asociada con un determinado fenotipo racial –el que sólo se hereda genéticamente-. En los procesos de mestizaje cultural, cuando personas de una identidad cultural determinada adquieren elementos de otra identidad cultural, existe un cierto grado de elección personal. Por su parte, el mestizaje racial sólo ocurre por reproducción sexual de personas de razas diferentes. Por ejemplo, existe mestizaje cultural cuando una persona de etnia indígena deja el traje indígena-originario para utilizar jeans y polos, o abandona el uso del idioma o lengua indígena-originario para hablar español. Sin embargo, la raza es definitiva.
Si bien para algunos, hablar de indígenas y k\'aras es racista (o etnocentrista), para otros -entre los que me incluyó– es racista (y etnocentrista) intentar negar el derecho de los indígenas de ser indígenas y de los k\'aras de ser k\'aras. Además, preguntas de gran relevancia para Bolivia pasan por el tema racial y étnico: por ejemplo el efecto de la fragmentación racial y étnica sobre la eficiencia de las políticas públicas y sus consecuencias sobre el crecimiento económico; o la contribución de la polarización racial y étnica, conjuntamente con la polarización económica y regional, a la generación de conflictos sociales; o los efectos contemporáneos y futuros de la discriminación pasada y presente del k\'ara hacia el indígena y sus consecuencias sobre los niveles de bienestar de unos y otros.
Intentar homogeneizar a la población boliviana bajo una única o mayoritaria raza (o etnia) no es sino una manera de intentar escapar de nuestros problemas, del análisis de la magnitud, causas y consecuencias de las desigualdades de resultados, oportunidades y derechos entre indígenas y k\'aras; y fundamentalmente de las políticas más adecuadas para revertir estas desigualdades.