Problemas hospitalarios Los hospitales de la Niñez y de la Mujer, en La Paz, tienen problemas similares al General, así como el Materno-Infantil “Percy Boland”, en Santa Cruz, aparte de que existen denuncias de irregularidades en el Viedma, de Cochabamba.
Si algo debería merecer una dedicación sin desmayos, es decir sin bajar los brazos en momento alguno, son los hospitales. En estos recintos está en juego permanente la vida de centenares de personas, unas por enfermedades y otras por accidentes. Nadie está libre de ser paciente de un hospital, con mayor razón cuando se tienen limitaciones económicas o simplemente se es pobre.
Sin duda, ha sido un acierto encomendar a los municipios la administración de los hospitales, porque son los organismos públicos que están más cerca de la población y tienen mayor experiencia y control en los gastos del día a día. Antes de ello, los hospitales se encontraban en total abandono.
Al presente, se puede decir que las posibilidades económicas de los hospitales han mejorado, con los impuestos a los hidrocarburos que reciben las alcaldías, pero lamentablemente no se ha llegado al grado óptimo en que deberían funcionar. Siguen fallando sus administraciones.
En el caso de que se resolvieran estas falencias, sencillamente en Bolivia podría contarse con buenos hospitales. Tal vez la única preocupación que quedaría pendiente es asegurarse de la calidad profesional y funcionaria.
En el Hospital General de La Paz se detectaron, en junio pasado, varias insuficiencias en materia administrativa y de higiene, algo que realmente era imperdonable. En vista de ello, la Alcaldía dispuso una intervención, que, al final de cuentas, resultó ser muy controvertida por el personal y la dirección.
El director del Hospital, Eduardo Chávez, declaró a La Razón que “Yo no estoy de acuerdo en que venga una persona (nombrada por la Municipalidad) y me desabastezca el hospital”. Aseguró que en ese momento la farmacia estaba desabastecida al igual que los almacenes estaban vacíos. Expuso también que el sindicato no quiere más la intervención, que se suponía que era para mejorar las cosas y no para que sigan igual o peor.
Por su parte, el director municipal de Salud, Álvaro Muñoz Reyes, explicó que la intervención busca atacar las falencias en los procesos administrativos. Añadió que se hallaron irregularidades en la adquisición de ciertos insumos y errores en la gestión de sistemas de adquisición de bienes y servicios.
En vista de tal situación, el alcalde Juan del Granado anunció en las últimas horas que se dejó sin efecto la intervención, para dar paso a una fiscalización que tendrá carácter integral, con fines de coordinación administrativa y de ajuste institucional, y que será planificada con el director del hospital. Aunque no hay mucha diferencia entre una y otra nominación, es de esperar que esta vez se acierte. Y que de una vez por todas, el mayor hospital del país funcione como tal y no como una enfermería de la peor calidad, rodeada de miseria y necesidad.
El caso del Hospital General es solamente paradigmático. Los hospitales de la Niñez y de la Mujer, en La Paz, tienen también problemas similares, así como el Materno-Infantil “Percy Boland”, en Santa Cruz, aparte de que existen denuncias de irregularidades en el nosocomio Viedma, de Cochabamba. En ese sentido, la calidad de los servicios de salud estaría en entredicho y se trataría de un asunto estructural y no aislado o casual. Es hora de ajustar antes de lamentar.