La tala ilegal dejará sin árboles al norte paceño en 15 años
PANORAMA DESOLADOR • La tala de árboles y el chaqueo, como muestra la foto tomada a principios de la pasada semana cerca del Madidi, pone en riesgo al parque del norte paceño.
Bosques en peligro. Los indígenas calculan que los árboles durarán entre 10 y 15 años más, si no hay una política de explotación.
Control ineficiente. En la Súper Forestal dicen que les falta recursos económicos. En la Policía se quejan por no tener “ni bicicleta”.
Competencia desleal. Los empresarios se quejan porque el precio de la madera ilegal es más baja que el producto que ofrecen.
Pérdida de madera. Los que trafican, “cuartonean” el tronco y pierden el 30 por ciento del producto al realizar varios cortes.
El saqueo ilegal de madera en el norte de La Paz y la falta de personal y recursos de la Superintendencia y la Policía Forestal para controlar esa actividad ponen en riesgo al parque Madidi y la extensa riqueza forestal de la zona paceña. Unos recursos —si no se adoptan políticas sostenidas y controladas por parte de las autoridades respectivas— tienden a desaparecer en 10 ó 15 años.
Fuentes ligadas al comercio de madera informaron que por día salen de 10 a 15 camiones con madera ilegal del norte de La Paz y los Yungas. Esta materia prima sale en “cuartones”, explicaron un empresario maderero y un carpintero. El “cuartón” es un trozo de árbol, de casi 1,5 de metros cortado con motosierra, el mismo que puede ser trasladado por las personas en el hombro. El “cuartonear” está prohibido por la Ley Forestal, ya que el tronco debe ser cortado en tablones en un aserradero, tarea que sólo pueden hacer las empresas porque éstas disponen de los tractores y la maquinaria adecuada para ese trabajo.
“Los bosques ya dan pena. Ya no hay madera y la que existe está muy lejos, lo que ha salido en años pasados estaba cerca y ahora no existe”. “Ya estamos a unos pasos de sacar la madera del parque Madidi, es lo único que queda”, declaró Gregorio Queti, dirigente de la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (Cepilap). El parque Madidi está entre las provincias Franz Tamayo e Iturralde y tiene una riqueza de flora y fauna muy importante.
Las personas que cortan madera ilegalmente vienen de los pueblos aledaños o son enviados por empresarios o barraqueros, denunció Queti. El director del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), Adrián Nogales, señaló que el Madidi está en peligro, aunque aclaró que esto se da más en el sector de Apolo.
Mario García, funcionario del proyecto Bolfor, que asesora en manejo forestal en Ixiamas, sostuvo que así como se está dando la explotación maderera, los bosques en el norte de La Paz durarán entre 10 y 15 años más porque no hay un control sobre el saqueo de madera preciosa, entre mara, roble y cedro. Agregó que si bien la explotación ilegal de esta materia prima bajó en los últimos años es porque ya casi no se la encuentra, y el temor es que en los próximos años se acabe con las otras especies. El municipio de Ixiamas registra el mayor índice de deforestación de la región (ver infografía).
Queti aseveró que el control de la Superintendencia y la Policía Forestal es casi nulo. “Había un control fuerte, pero los de la Policía han sido atropellados y golpeados por los mismos madereros porque salen en caravana; si se hiciese un control de verdad, puede funcionar. (Los camioneros) no tienen miedo a las trancas y da a pensar mal porque habría corrupción”, dijo.
Arturo Bowles, directivo de la Cámara Forestal, explicó que la explotación ilegal de madera deja pérdidas al medio ambiente porque no hay reforestación, y al Estado porque no paga ninguna patente. Respecto a la explotación ilegal, el director nacional de la Policía Forestal, coronel Raúl Rocha, que asumió el mando el viernes 14 de septiembre, indicó que desconocía el tráfico ilegal de madera. Pero denunció que los camioneros tienen dos vías para evadir el control forestal en la tranca de Urujara, en el ingreso de Yungas a la ciudad de La Paz: uno que desde La Cumbre sale directo a la Ciudadela Ferroviaria (Achachicala) y otro que sale a la zona Sur.
“La superintendencia tiene limitaciones económicas que van a repercutir en la parte logística y operativa”, declaró sobre este tema la superintendente Forestal de La Paz, Rocío Revollo, al justificar la falta de control al tráfico ilegal de madera.
Este diario solicitó a Revollo un reporte de los últimos decomisos de madera ilegal en La Paz; en una carta indicó que el pedido fue elevado a la dirección nacional de la Súper Forestal y que espera la respuesta.
En la Dirección Nacional de la Superintendencia Forestal, en la ciudad de Santa Cruz, no hay una oficina especializada destinada a medir la degradación del bosque, o sea la tala de madera. Esta idea aún está en proyecto y se la ejecutaría a fin de año, informó Rodney Camargo, funcionario de la Unidad de Control de Desmontes e Incendios Forestales de esa entidad reguladora.
Sin embargo, los datos próximos que se tienen son los niveles de deforestación en el departamento de La Paz, los mismos que son alarmantes. La deforestación mide “la eliminación de cobertura boscosa, para (dar paso a) la actividad de la agricultura o cría de ganados”, explicó Camargo. En esta medición se encontraría la degradación del bosque.
Los últimos datos de deforestación datan del 2006; cuando la superficie afectada en toda la región llegó a 2.801,49 hectáreas. De ese total, 36 hectáreas corresponden a un proceso legal, 2.764,63 hectáreas a una deforestación ilegal y 1.392,51 hectáreas a Tierras de Producción Forestal Permanente (TPFP) (ver infografía).
“Ya estamos a unos pasos de sacar la madera del parque Madidi, es lo único que queda”, Gregorio Queti, dirigente del Cepilap.
EMPRESAS LEGALES
Las empresas • La Superintendencia Forestal otorgó licencias para el aprovechamiento de madera en el norte de La Paz a: la Empresa forestal y Agrícola Bolital Ltda.; Bosques del Norte La Paz SRL; Industria Agroforestal San Antonio SRL; Maderera Mamoré Ltda.; Proyectos Integrales SA; Sagusa SRL; y San Ignacio SRL.
La madera extraída • Las especies madereras que se explotan son: almendrillo, bibosi, blanquillo, cachichira, cedrillo, cedro, colomero, coloradillo, copaibo, cuta, laurel amarillo, gabún, huayruru, maní, mapajo, mara, mara macho, masaranduba, mururé, ochoó, palo maría, pacay, paquio, quina quina, roble, tajibo, tarara, trompillo y verdolago.