La facturación es caótica a causa del régimen tributario No sólo que grandes empresas siguen escudándose en el Régimen Simplificado, sino que hay tal caos que unos comercios se benefician de la norma y otros muestran que pueden pagar impuestos. Un recorrido de La Razón evidenció tal realidad.
LOS NEGOCIOS DE LA CALLE ELOY SALMÓN • En estos establecimientos comerciales, donde se venden refrigeradores y cocinas, entre otros, no se emiten facturas. No hay control del SIN.
El universo tributario de Bolivia ha sido afectado por el llamado Régimen Simplificado, una norma que sigue posibilitando que algunos grandes comerciantes no emitan facturas y por tanto eludan el pago de impuestos. Pero no es sólo esto. El desorden provocado por este régimen llega al punto de que negocios con similares características tengan distinta actitud: mientras uno emite factura, el otro la obvia.
Este medio de comunicación realizó un recorrido por diferentes negocios ubicados en la zona comercial de La Paz (Uyustus, Eloy Salmón e Isaac Tamayo) y parte de la zona Sur, donde pudo constatar este extremo.
El recorrido, parecido al que realizan los denominados fedatarios —funcionarios de Impuestos encargados del control en la emisión de facturas— comenzó en la zona de San Pedro. Allí, una agencia que ofrece los productos PIL, que puede vender una bolsita de leche de un boliviano o una caja de mantequilla de un kilo en Bs 35, no da facturas. “Las agencias no emitimos facturas. En Villa Fátima sí se extiende factura”, afirmó la responsable del negocio.
Al final de la calle Illampu, esquina Sagárnaga, los negocios de venta de pinturas muestran el caos de la situación. En una de ellas, una lata de tres litros de pintura al aceite se ofrece en Bs 102 y el encargado del negocio pasa el comprobante. “Aquí todo es con factura”, asegura Juan. A unos pasos, otra tienda del ramo pide los mismos Bs 102. ¿Con factura?, se le pregunta. “A, entonces le costará Bs 120, contesta la dependiente”.
Y así sigue la situación, sin que el cliente entienda dónde está la diferencia. Las agencias de venta de carnes y embutidos La Estancia, Pollos Imba, Red Bambi, cuyos negocios se encuentran en San Pedro y zona Norte, simplemente no dan el comprobante de pago oficial. Y estas marcas cuentan con sucursales en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.
Otras firmas como Francesa, Irupana, Industrias Cris, tiendas Manaco, sólo por citar algunos ejemplos, sí cumplen con el requisito de un negocio.
Boris López, de la jefatura Nacional Operativa del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN), destaca la importancia de emitir y recibir facturas. “Las facturas se traducen en obras, en salud, educación e infraestructura”.
Para subsanar esta anormalidad, el SIN depositó su confianza en los fedatarios (hombres y mujeres que hacen el papel de agentes encubiertos). Desde principios de septiembre se clausuraron 142 negocios a nivel nacional por no emitir facturas.
“Lo que se pretende no es ejercer un brazo fuerte, coercitivo, que pueda generar cierto temor en la población, sino es para recordarles que ellos tienen que emitir sus respectivas facturas. Todavía no nos estamos dirigiendo a las áreas conflictivas”, señala la gerente de Fiscalización del SIN, Danitza Ardaya.
Desde el punto de vista de Impuestos, las áreas conflictivas son las grandes tiendas de abarrotes ubicadas en puntos muy comerciales de la ciudad, como la calle Murillo, Av. Buenos Aires y sector del Cementerio, donde se esconden algunos grandes comerciantes. Ciertos vendedores de línea blanca (electrónica) de la Eloy Salmón, Uyustus y lugares de expendio de bebidas alcohólicas entran en la categoría.
Braulio Rocha, secretario ejecutivo de la Confederación de Gremiales, reconoce que este hecho es “incorrecto”, Sin embargo, indica que Impuestos tiene personal para investigar esta situación. “Yo no puedo ser el verdugo de la familia gremial”. Otro sector conflictivo según el SIN son algunos consultorios médicos particulares.
Un informe de la Gerencia de Recaudaciones del SIN señala que el padrón nacional de contribuyentes es de 267.082 inscritos hasta el 20 de septiembre de este año. De ese total, en el Régimen Simplificado hay 28.698 inscritos. Según el Decreto 27924, éste comprende a cinco categorías cuyo capital fluctúa entre Bs 12 mil y 37 mil. Tributan bimestralmente entre Bs 47 y 200. Su aporte al erario público es apenas del 0,1 por ciento.
MONTOS DE CAPITAL
Artículo 1 • (Objetivo) El Decreto Supremo 27924 del 2004 tiene por objeto establecer nuevos montos de capital, ingreso, precios unitarios y pagos bimensuales del Régimen Tributario Simplificado.
Artículo 2, inciso 1 • (Valores) El monto máximo de capital destinado a las actividades realizadas por comerciantes minoristas, vivanderos y artesanos está establecido de 12.000 a 37.000 bolivianos. Pagan tributos bimensualmente según el monto de su capital.
Inciso 2 • El monto de ventas anuales establecido está entre 101.977 bolivianos y 136.000 bolivianos.
Inciso 3 • Los precios unitarios de las mercaderías comercializadas y/o de los servicios prestados es para los comerciantes minoristas de 300 a 480 bolivianos, para artesanos de 400 a 640 bolivianos y para vivanderos de 100 a 148 bolivianos.