El siglo XXI empieza con un levantamiento en Bolivia De la guerra del agua al bloqueo campesino
Hacia La Paz • Los campesinos del altiplano paceño cerraron por completo las vías a La Paz. Se movilizaron en septiembre del 2000, del 2001, 2002 y 2003.
Años después de aquellos sangrientos conflictos, sus protagonistas revelan que la agenda y sus acciones fueron planificadas. Con la inestabilidad política, veían que la lucha del poder avanzaba.
El siglo XXI empezó en Bolivia con una rebelión campesina sin precedentes en la historia democrática del país, que segó decenas de vidas humanas y puso ante los ojos de todos, la necesidad de concertar una nueva agenda nacional, una inclusiva.
La guerra del agua, los bloqueos del altiplano paceño y los conflictos con los cocaleros del país, pusieron al país al borde de su ruptura institucional. Pero también puso en evidencia la emergencia campesina.
Ahora que el gobierno es presidido por Evo Morales, líder cocalero del Chapare, los actores principales de esos conflictos revelan que éstos no fueron obra de la casualidad.
“El hito más alto ha sido ideologizar a nuestro pueblo, reindianizarlos. Y eso lo hicimos entre 1999 y el 2000, luego salimos a los caminos carreteros para bloquear”, dice Felipe Quispe Huanca, ex líder de la Confederación de Campesinos de Bolivia, desde su comunidad en la provincia Omasuyos, La Paz.
“El movimiento ha sido planificado; en realidad, el tarifazo fue un pretexto. Parte del campo, del principio de que el agua es de todos”, afirma Óscar Olivera, de la Coordinadora del Agua.
Un anteproyecto de la Ley de Aguas, que buscaba controlar las fuentes de agua en todo el país, el Plan Dignidad para la erradicación de la coca ilegal y la insuficiencia de tierras productivas para los campesinos, abrieron las compuertas del estallido del conflicto más prolongado de la historia democrática, de abril del 2000 —con la guerra del agua en Cochabamba— al 20 de octubre del 2003 —el fin de los bloqueos de Quispe tras la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada. Claro, hubo momentos de tregua entre los sectores.
“En ese momento teníamos el poder, porque en las comunidades habíamos sacado a todos los neoliberales, por ejemplo en Achacachi”, recuerda Quispe Huanca, y añade, “con los resultados de los bloqueos, creíamos que podíamos iniciar la toma del poder desde los ayllus y desde las comunidades”.
A su vez, Olivera, uno de los protagonistas del conflicto del 2000 en Cochabamba, afirma que la movilización por el agua fue “profundamente democrática”. “Tomamos la decisión por nosotros mismos en las calles; hasta entonces, la democracia era propiedad privada. A partir de ello empieza la corriente de la toma de decisiones directas”.
A fines de 1999, hubo una autorización para que la empresa multinacional Aguas del Tunari incremente sus tarifas de agua en un 35 por ciento, con el fin de que los usuarios de Cochabamba financien parte del proyecto múltiple Misicuni. Además, el anteproyecto de Ley de Aguas despertó la molestia de los sectores campesinos.
En consecuencia, la llamada guerra del agua, que estalló el 9 de abril del 2000 en Cochabamba, abrió la senda para que los sectores sociales declaren la defensa de los recursos naturales: agua, tierra y gas. Y, para colmo de males de Banzer, coincidió con un motín de la Policía.
En siete días, el conflicto del agua dejó siete muertos, provocó la partida de Aguas del Tunari y el Presidente rompió con su socio de NFR, Manfred Reyes Villa.
Meses después, empezó el levantamiento campesino liderado por Quispe Huanca. Sus bases en el altiplano paceño bloquearon las vías, dejaron de abastecer con productos a la ciudad de La Paz, demandando dotación de tractores, la derogatoria de la Ley INRA, la anulación del anteproyecto de Ley de Aguas y la suspensión de construcción de cuarteles en el Chapare.
El bloqueó duró tres semanas y paralizó a todo el país, pues Evo Morales y Óscar Olivera se alían con Quispe para añadir sus demandas al gobierno de Banzer. El conflicto acaba con el compromiso de compra de tractores y la revisión de la Ley INRA y la cifra de al menos 10 muertos.
Al año siguiente vuelve la presión social, pues el Gobierno decide iniciar la erradicación de la coca en los Yungas. Otra vez Quispe inicia el bloqueo de caminos y posteriormente se suman Morales y Olivera. Y una vez más, los caminos cerrados, la tensión se dispara al máximo, se pierden vidas.
El 2002, el protagonismo del conflicto queda en manos de los cocaleros del Chapare, cuando el gobierno decide cerrar el mercado de Sacaba. Hubo enfrentamiento y el resultado fue el desafuero de Evo Morales del Parlamento.
“Así iniciamos nuestra lucha y la seguimos hasta el 2005”, afirma Quispe. Antes, el año 2003, vuelve a estallar el conflicto; primero en el altiplano paceño, y luego en El Alto, donde se genera el punto de quiebre histórico.
Los protagonistas
Óscar Olivera. Coordinadora del Agua
El ex dirigente fabril fue uno de los protagonistas de la movilización de abril del 2000 en Cochabamba. Campesinos, regantes —éstos representados por Omar Fernández— y vecinos respaldaron la acción de la Coordinadora que se enfrentó al Gobierno hasta sacar a la empresa de aguas.
Evo Morales. Líder de los cocaleros
El líder de los productores de coca del Chapare se sumó a la movilización que el 2000 y el 2001 puso en marcha el secretario ejecutivo de los campesinos, Felipe Quispe. El Mallku bloqueó las principales carreteras por la entrega de tierras, contra la ley de aguas y contra la erradicación de coca.
Alejo Véliz. Dirigente campesino del valle
Aliado principal de Felipe Quispe Huanca. Véliz representó a los campesinos del valle alto de Cochabamba que se movilizaron contra el gobierno de Hugo Banzer. Actualmente tiene poca influencia en los sectores sociales, pero en los conflictos del 2000 al 2002 fue importante en el diálogo.
Mons. Jesús Juárez. Obispo de El Alto
Monseñor Juárez tuvo una labor incansable con el fin de pacificar a los dirigentes campesinos y a las autoridades de gobierno. Junto al Defensor del Pueblo y Derechos Humanos, la Iglesia buscó los temas que podrían permitir acercamientos y posteriormente acuerdos, pese a la violencia.
Entrevista A: Felipe Quispe Huanca
“Tumbamos a Banzer, a Goni y finalmente a Mesa”
El ex dirigente campesino dice que entre el 2000 y el 2005 se ejecutó su propuesta radical y admite que fue engañado.
Usted ejerció el liderazgo en el sector desde diferentes espacios…
En la dictadura de García Meza, fuera del país, aprendimos la lucha armada, vimos como referente a organizaciones de El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Colombia.
¿Se capacitó en lucha armada?
Aprendí a organizar y dirigir las organizaciones clandestinas para levantarnos en armas. En 1990 sale el Ejército Guerrillero Túpac Katari, pero por mala organización y delaciones, fuimos a la cárcel. En 1998 fui elegido como secretario ejecutivo de la Confederación de Campesinos, donde había dos grupos, uno de Alejo Véliz y otro de Evo Morales. Fui como el Mallku de la unidad, pero con apenas una organización clandestina para lanzarse a la lucha armada.
¿Cómo resuelve las diferencias para avanzar en su proyecto?
Propusimos una movilización contundente para vencer a los ultraneoliberales del gobierno. Por eso Evo Morales sale de la CSUTCB, no quería bloqueos ni lucha radical. El 2000 iniciamos nuestro programa y seguimos la lucha hasta el 2005; primero tumbamos a Hugo Banzer, luego a Goni y finalmente a Carlos Mesa. Dejamos en el suelo a los partidos tradicionales.
¿Por qué el movimiento campesino no pudo convertirse en poder político?
En ese momento teníamos el poder, porque en las comunidades sacamos a los neoliberales. Por ejemplo, en Achacachi no había autoridades neoliberales. Creímos que podíamos iniciar la toma del poder desde los ayllus, pero los grupos de poder no son tontos, nos metieron el imperialismo.
En esta evaluación, ¿cuál ha sido el momento más importante en esos años de levantamiento campesino?
El hito más alto fue reindianizar a nuestro pueblo entre 1999 y 2000 y luego salimos a los caminos para cercar a La Paz; para calar en el pueblo.
El 2003 hubo enfrentamientos en Warisata, toma de rehenes…
Analizamos al gobierno. Carlos Sánchez Berzaín era sólo un jailón que estaba como mandamás. Y estudiamos la sicología de nuestra nación; entonces cuando uno ve sangre nuestra, se enoja, se enfurece, se radicaliza. Por eso hicimos un bloqueo de casi dos meses, del 2 de septiembre al 20 de octubre del 2003, mientras Evo Morales estaba en Libia, en Venezuela. Nuestra huelga de hambre era el epicentro de las movilizaciones. Por ejemplo, el 20 de septiembre me dijeron que habían secuestrado a nuestros compañeros, yo les dije ‘saquen armas y hagan una emboscada’. Murieron algunos militares y nosotros perdimos a tres personas en Warisata. Gracias a esa acción comunitaria, Evo Morales está como presidente de la República.
¿Morales no fue parte de la protesta?
Estaba aliado a Goni y a Carlos Mesa. Tenía dos ministerios, controlaba el Ministerio de Asuntos Campesinos y el Ministerio de Educación.
¿Cuál fue el error del movimiento campesino que se ha movilizado por la coca, por el agua y por la tierra?
En el campo político, te engañan o engañas. Nos engañaron y usaron el dinero de gastos reservados para destruirnos. No supimos presentar propuestas.
¿Por qué no se pudo formar un frente amplio entre los líderes campesinos?
Nosotros tenemos cultura política. En la Conquista, los wascaristas estaban a favor de los españoles y los atahuallpistas, en contra. Eso ocurre ahora. Conamaq y Cidob siempre están con el gobierno, Evo Morales hizo su propia confederación de campesinos a través del masista Isaac Ávalos.
Los hechos
Guerra por tierras en Yacuiba deja seis muertos
El 9 de noviembre del 2001 en una zona llamada Pananti, en Yacuiba, ocurrió un enfrentamiento entre unos 250 agricultores y 30 supuestos dueños de tierra. De las filas de los campesinos murieron cinco personas, con certeros tiros de bala, y de los otros, uno fue muerto a golpes. Ese hecho se convirtió en uno de los hitos de la pelea del Movimiento Sin Tierra en Bolivia.
Morales y Olivera se suman al plan del Mallku
Julio del 2001. El occidente del país está convulsionado. Los bloqueos de las carreteras son prolongados y el diálogo que el Gobierno busca con ayuda de los facilitadores no avanza. Óscar Olivera, de la Coordinadora del Agua, y Evo Morales, de los cocaleros, firman un pacto para ampliar el bloqueo de caminos que lidera Felipe Quispe Huanca en el altiplano paceño.
El 31 de mayo del 2001 rige nuevo sistema penal
Empezó a regir el nuevo Código de Procedimiento Penal en Bolivia, elaborado con el objetivo de resolver la retardación de justicia en el país. Se da paso a la oralidad de los juicios y se incorpora la figura de los jueces ciudadanos. El 3 de septiembre de ese año, en La Paz, estos jueces resolvieron el primer caso en un solo día con la pena de 30 años para un acusado de asesinato.
Críticas Los actores de ayer se sienten descontentos
Los hechos de octubre del 2003 que terminaron en la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, no siempre son atados a los conflictos generados en septiembre del mismo año o los otros. Sin embargo, en retrospectiva, dichos hechos son parte de un conflicto que fue alentado por el sector campesino, principalmente.
Hoy, Felipe Quispe, ex dirigente de la CSUTCB, afirma que los campesinos soñaban con que el poder estaba cerca de ellos, pero que esto no se consumó “porque fuimos engañados (…) no hemos sabido presentar propuestas”.
En cambio, Óscar Olivera dice que confiaron en que Evo Morales implemente el proyecto de un cambio. “Queríamos desprivatizar la política”, pero ahora resulta que el Gobierno tiene un plan para la reelección indefinida del Presidente de la República.
Añade que ha sido “un error confiar en el hermano” y Quispe dice que trabaja en la preparación de nuevos dirigentes campesinos, para promocionarlos. Descontento por lo que ocurre, afirma: “Vamos a llegar al poder”.