Crisis de partidos y sindicatos da paso al movimiento social PARTICIPACIÓN CIUDADANA
CABILDO PACEÑO • Sin lugar a dudas, la del 20 de julio en la Ceja de El Alto ha sido la mayor concentración ciudadana en el país en torno a una demanda.
La historia reciente del país no se puede entender sin los movimientos sociales y otros actores que incrementaron el nivel de participación de la ciudadanía y hasta definieron gobiernos.
Puede decirse que los movimientos sociales surgen como consecuencia de la crisis de la representación sindical y política, y se constituyen en nuevos actores de canalización de demandas e incluso, a veces, de imposición, aunque el ejercicio de su poder tiende a condicionarse.
Una muestra de esta fuerza social emergente es Cochabamba, cuya ciudadanía se movilizó en abril del 2000 en protesta, entre otras, por el alza de tarifas del servicio de agua potable. Los enfrentamientos con las fuerzas del orden dejaron como saldo un muerto, obligando al gobierno de Hugo Banzer a rescindir el contrato con Aguas del Tunari (un consorcio entre socios bolivianos y una empresa extranjera) .
Los medios bautizaron el conflicto como la Guerra del Agua, uno de cuyos protagonistas fue Óscar Olivera, todavía dirigente de la llamada Coordinadora del Agua. Siete años después, el dirigente explica la emergencia de estos nuevos espacios de participación por “el fracaso de la representación de los partidos políticos e inclusive de los sindicatos tradicionales”.
Pero, ¿en qué momento comenzó la debacle de los otrora fuertes sindicatos?
La fortaleza de los movimientos sindicales en Bolivia fue minada con la aplicación del Decreto Supremo 21060, que dio pie al modelo económico neoliberal, la libre contratación y “relocalización“ minera, que fue hasta entonces la vanguardia del sindicalismo nacional.
En consecuencia, la Central Obrera Boliviana (COB), de base esencialmente minera, terminó debilitada. “Nos meten el 21060 a nombre de gobiernos democráticamente elegidos, es así como logran debilitar a la COB y la Federación Sindical de Trabajadores Mineros”, sostiene Filemón Escóbar, ex líder del movimiento sindical minero.
En su análisis, fue esta situación la que provocó la emergencia de nuevos liderazgos alejados del movimiento social, entre ellos y en primera fila los cocaleros. Este sector, desde el Chapare cochabambino, empieza a jugar un rol central en el concierto nacional. “La hoja de la coca repone la vigencia de la civilización aymara, de la civilización quechua y guaraní”, sentencia Escóbar.
Casi paralelamente a la “rebelión“ kochala en abril del 2000, en el altiplano paceño el dirigente Felipe Quispe, “El Mallku“, dirigía un cerco a la ciudad de La Paz que obligó al gobierno de Hugo Banzer a negociar en Achacachi, de “Presidente a Presidente”.
Fernando Untoja, hoy dirigente de la agrupación ciudadana Ayra, asegura que desde ese momento las relaciones entre los gobernantes y los gobernados no son las mismas. “Ahora todos los bloqueadores quieren negociar en el lugar del conflicto”, dice.
Por otro lado —sigue Untoja—, la Participación Popular se ha convertido en el sentimiento de respuesta y cuestionamiento a la autoridad desde lo local. “Nos hemos dado cuenta que la democracia no sólo es votar”.
En octubre del 2003, las masas vuelven a reaccionar luego del anuncio de exportar gas por un puerto chileno. La reacción se traduce en movilizaciones aisladas, pero a éstas se suman otros actores con demandas sectoriales. En poco tiempo, la movilización se vuelve una y se producen los primeros enfrentamientos con las Fuerzas Armadas. El resultado es más de media centena de muertos y la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Últimamente, la población encontró en los cabildos otra forma de manifestación. Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y recientemente La Paz y Sucre han tenido ya sus cabildos en defensa de sus intereses regionales.
En lo institucional, se impulsó el referéndum como un instrumento para dotar al pueblo del poder de decisión. El primer referéndum fue por el gas el 2004.
Los hechos
La relación con Irán y su repercusión con EEUU
El gobierno de Evo Morales decidió formalizar sus relaciones diplomáticas con Irán. Para ello, llegó a Bolivia el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, consolidándose una relación bilateral que preocupa a EEUU. El embajador de ese país, Philip Goldberg, pidió a Morales sumarse al conjunto de países que se oponen al programa nuclear del país de Medio Oriente.
El incremento salarial para el sector privado
El 1 de mayo del 2007, Día del Trabajo, se emitió un decreto supremo mediante el cual se obliga a los empresarios a incrementar en 5 por ciento el salario de sus trabajadores. La disposición legal establece multas por incumplimiento. Los empresarios decidieron llevar la disposición legal al Tribunal Constitucional, que deberá fallar sobre su constitucionalidad.
Una nueva etapa en las relaciones con Chile
Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Chile, Michelle Bachelet, iniciaron una nueva etapa en las relaciones bilaterales sobre la base de una agenda de 13 puntos, donde no se excluye el tema del mar. En determinado momento, la agenda generó fricciones que se plasmaron, por ejemplo, en la renuncia de dos cónsules bolivianos:, Jorge Pinelo y Roberto Finot.
Entrevista A: FILEMÓN ESCÓBAR
“La COB y los mineros nos equivocamos el 82”
“El error fue fijar la tesis ni fascismo ni reformismo, es decir ni fascismo ni Siles... Se va siles y nos meten el 21060“.
La tesis del ex dirigente minero Filemón Escóbar es que los movimientos emergentes representan a una civilización aymara, quechua y guaraní producto, principalmente, del debilitamiento —durante los primeros años de la era democrática— de la Central Obrera Boliviana (COB) y de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB).
¿Cuál ha sido el desarrollo de los movimientos sociales en Bolivia?
La democracia ha sido recuperada en forma intransigente y radical por la COB, la Federación de Mineros y las amas de casa mineras. El proceso democrático se inicia en octubre de 1982. Aquí la izquierda, a través de la COB y la Federación de Mineros, comete un error bajo una tesis: ni reformismo ni fascismo, es decir ni Siles ni fascismo. Esa línea equivocada condujo al acortamiento del mandato del doctor Siles, y consiguientemente la catástrofe en todas las minas de Comibol. Nos gana Banzer, empezando por la mina de Catavi y Siglo XX. Con nuestro propio voto nos van a meter el 21060 a nombre de la democracia. En este proceso las seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, bajo el símbolo de la hoja de coca, van a reponer un poder semioculto: la emergencia de la civilización aymara, quechua y guaraní.
¿Cómo se articula este nuevo movimiento?
La hoja de coca repone la vigencia de la civilización aymara, de la civilización quechua y guaraní, que son las corrientes mayoritarias. La movilización de El Alto de octubre del 2003 es aymara. Se hace a nombre de las juntas vecinales, que finalmente lo van a echar a Sánchez de Lozada con una acción concertada con el bloqueo de caminos de Felipe Quispe y el propio Evo Morales.
¿Este nuevo movimiento es dirigido por los cocaleros?
Está liderado por la izquierda tradicional. Desde el 2002, la izquierda tradicional ha ocupado los espacios de dirección del MAS.
¿Cuál es su visión del futuro de este movimiento emergente?
Evitar la confrontación y plantearse osadamente la complementariedad de opuestos entre la civilización andina, amazónica y la occidental.
¿Cree que el movimiento cocalero tenía una línea guerrillera?
Desde luego, el propio Morales era guerrillero. Nuestro candidato a la presidencia el 97 tenía que ser él, pero al final fue Alejo Véliz. El argumento de Morales para rechazar la propuesta fue que no creía en las elecciones, sino en la lucha armada. El resultado (electoral) fue positivo el 97, fue mejor el 99 y excelente el 2002. Desde entonces Morales adoptó la línea electoral y la democracia representativa.
Su perfil • Filemón Escóbar fue dirigente de la COB y del movimiento minero. Legislador y miembro de la bancada del MAS. Hoy apoya la candidatura de René Joaquino.