La dictadura abrió heridas que dan valor a la democracia Testimonios de la dictadura
AGOSTO DE 1971 • Un soldado resguarda a un grupo de universitarios que luego fueron trasladados, con los brazos en alto, rumbo al Ministerio del Interior.
Los gobiernos dictatoriales proscribieron los derechos más elementales, entre ellos el derecho a la propia vida. Sin embargo, quienes sufrieron la represión militar no claudicaron en sus ideales.
Nadie estaba ni se sentía seguro. Eran tiempos en los que por el solo hecho de pensar diferente se corría el riesgo de perder la vida, ser exiliado o confinado. Fue la parte oscura de la historia que alentó la recuperación de la democracia.
La historia de Bolivia se encuentra significativamente marcada por las gestiones y los gobiernos militares y autoritarios. En 1964, el golpe militar de René Barrientos a Víctor Paz inició un largo período de 18 años de dictadura con algunos intervalos democráticos. Un año después, fue Barrientos quien creó la figura de la copresidencia, en este caso con Alfredo Ovando, con quien cogobernó durante siete meses.
Ya en el tercer gobierno de Barrientos se produce la llamada Masacre de San Juan en el centro minero de Siglo XX (1967). Muchos mineros perdieron la vida ante la arremetida militar que impidió una reunión en la que estaba previsto analizar su situación salarial —se les había descontado el 50 por ciento de sus salarios— y tomar postura ante la caída de la guerrilla. Domitila Chungara, una de las mujeres mineras que luchó y conquistó la democracia, no sabe a ciencia cierta el número de muertos en los campamentos durante los gobiernos autoritarios. “En ese entonces éramos 10.000 trabajadores, después de los despidos y las masacres sólo llegamos a 5.000”, recuerda.
En Siglo XX, como en otros centros mineros, la vida transcurría con sobresaltos: “Todos eran sospechosos, los campamentos estaban militarizados, no teníamos libertad de andar si el grupo era más de tres personas”, continúa doña Domitila.
A Barrientos, que falleció antes de terminar su tercer mandato producto de un accidente aéreo, le sucedió su vicepresidente Luis Adolfo Siles. Y a él, producto de otro golpe militar, Ovando, y luego Juan José Torres, que gobernó entre 1970 y 1971.
Ese año fue gestado un nuevo golpe de Estado que dio lugar a uno de los gobiernos dictatoriales más prolongados de la región, el que presidió Hugo Banzer.
Las características de la represión no cambiaron e incluso empeoraron con la creación de centros de confinamiento.
“Se congelaron nuestros salarios, hubo persecusiones a nuestros dirigentes y hasta asesinatos selectivos. Las víctimas eran periodistas, sindicalistas... el pueblo mismo”, dice Chungara, que ha cumplido 70 años.
“No se podía opinar, los derechos políticos estaban proscritos. Uno de mis hijos nació cuando estaba presa”, recuerda por su parte Loyola Guzmán, que también vivió en dictadura, y hoy es constituyente por el MAS.
Los testimonios parecen interminables. “No se podía decir lo que uno pensaba por el riesgo de desaparecer al día siguiente”, rememora el actual defensor del Pueblo, Waldo Albarracín.
El ex dirigente minero y en su momento máximo líder de la COB Édgar “Huracán“ Ramírez asegura que resistió tres gobiernos dictatoriales, por lo que “conoce todas las cárceles del país”. No se considera “víctima“ de las dictaduras, porque “la lucha por la democracia fue para el pueblo”.
Luego de siete años (1971-1978), Hugo Banzer deja el gobierno, presionado, entre otros, por una huelga de hambre iniciada por cuatro mujeres mineras, entre ellas Chungara. Sus demandas de amnistía, vigencia de derechos, devolución de sus fuentes de trabajo y la desmilitarización de los centros mineros, fueron aceptadas.
A Banzer le sucedió el también militar Juan Pereda Asbún (1978), que al poco tiempo fue reemplazado por David Padilla, también por la vía del golpe.
Padilla llamó a elecciones para junio de 1979, cuyos resultados derivan en un empate técnico entre Siles y Paz. la solución fue elegir al entonces presidente del Congreso, Wálter Guevara. A él le sucedió por 16 días Alberto Natusch, luego del golpe y masacre de Todos Santos. Frustrada la intención de Natusch, toma las riendas del Ejecutivo la presidenta de la Cámara de Diputados, Lydia Gueiler.
El 17 de julio de 1980 irrumpió Luis García Meza con un cruento golpe militar. Los derechos ciudadanos fueron proscritos y su ministro del Interior, Luis Arce Gómez, advirtió que desde entonces los opositores al régimen “debían andar con su testamento bajo el brazo”.
“Nos tomaban presos por el solo hecho de cantar”, recuerda el cantautor Luis Rico. La historia ubica al gobierno de García Meza como uno de los más sanguinarios. Varias vidas fueron sacrificadas, entre ellas las de ocho miembros del MIR, quienes se reunían clandestinamente en una casa de la calle Harrington, en la ciudad de La Paz.
En esta gestión, una de las más cruentas de la historia, fue asesinado, entre otros, el dirigente del Partido Socialista 1 (PS 1), Marcelo Quiroga Santa Cruz, precisamente cuando impulsaba un juicio contra el ex dictador Hugo Banzer.
Los protagonistas
René Barrientos (1919-69) 47º Presidente de Bolivia Ingresó al Palacio en 1964, luego de derrocar a Víctor Paz, de quien era su vicepresidente. Fue elegido Presidente Constitucional en 1966. Durante esta última gestión promulgó una nueva Constitución que estuvo vigente hasta las reformas de 1994. Falleció en un accidente aéreo en abril de 1969.
Juan José Torrez (1920-76) 50º Presidente de Bolivia Fue Presidente entre 1970 y 1971, con un gran apoyo popular. Ese año, 1971, tras el golpe de Hugo Banzer, fue exiliado a Chile, primero, y la Argentina, después. En su gobierno se instaló la Asamblea Popular. El 2 de junio de 1976 fue secuestrado y luego cruentamente asesinado en Buenos Aires.
Hugo Banzer (1926-2002) 51º Presidente de Bolivia Fue dos veces Presidente del país. Como dictador durante su primera gestión (1971-1978) y elegido constitucionalmente en la segunda (1997-2001). No concluyó este útimo periodo debido a un cáncer de pulmón que lo obligó a renunciar y finalmente cobró su vida en mayo del 2002.
David Padilla (1927) 53º Presidente de Bolivia Tomó la silla presidencial luego de derrocar a Juan Pereda en 1978. Fue el primer militar en 13 años en entregar el mando a un presidente constitucional. Durante su gobierno se cumplieron 100 años del enclaustramiento marítimo y se creó la Confederación de Campesinos de Bolivia.
Los testimonios de la dictadura
“Muchas veces tuve miedo por mi vida” Domitila Chungara lideró la huelga de cuatro mujeres mineras que fue determinante para que Hugo Banzer llamara a elecciones generales en 1978.
Los gobiernos dictatoriales de Barrientos, Banzer y García Meza han sido los más crueles, principalmente con los campamentos mineros. Fue la peor época que nos ha tocado vivir. Luego vinieron las masacres cuando el pueblo trataba de organizarse para pedir su salario. Hemos vivido dictaduras sangrientas por las masacres, como la de San Juan... La huelga de hambre (en 1978) se hace para pedir el retorno de la vigencia de la democracia, una amnistía general para que puedan volver los trabajadores a sus fuentes de trabajo y para que estén en vigencia nuestras organizaciones sindicales y políticas. Estábamos en la clandestinidad pero nos organizábamos para luchar. Muchas veces tuve miedo por mi vida. Cómo te sientes cuando tú estás encarcelado, cuando a la medianoche se abre la puerta de tu cuarto y sabes que están viniendo a interrogarte... (En el gobierno de García Meza) no me dejaban retornar a Bolivia. Estuve andando siete meses sin tener dónde vivir y sin saber nada de mis hijos... En cierta oportunidad estuve en la cárcel con mi hijita, la segunda vez que pisé la cárcel perdí a mi hijo...
“Nos consideramos revolucionarios” Édgar “Huracán“ Ramírez fue dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB) y de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB).
La democracia, en todo caso, da posibilidades de libertad, de caminar, de transitar libremente; la dictadura no. Muchos han tenido que vivir clandestinos, morir algunos en ese empeño; nosotros conocemos a mucha gente que ha muerto. Sin embargo, yo creo que la democracia no lo es todo, la democracia tiene sexo y tiene el rostro de quien la ejerce. En los últimos 20 años nos han llenado la cabeza con la palabra “democracia“, pero los intereses nacionales, de clase, no se diferencian en nada de las dictaduras que hemos vivido.
Mucha gente vivía con temor en esa época, pero algunos de los que estábamos convencidos de que había que combatir a la dictadura, vivíamos en estado de zozobra aunque convencidos de que si algo pasaba era por el pueblo boliviano y por los trabajadores. Por eso, muchos de los que hemos sido dirigentes en ese período no nos consideramos víctimas de la dictadura, por eso no estamos reclamando ese pago que están haciendo, nos consideramos revolucionarios porque hemos cumplido con nuestra obligación. Quienes han vivido momentos de dolor son los trabajadores en general...
“Fue doloroso y no debe repetirse jamás ” Loyola Guzmán es activista de la Asociación de Familiares Detenidos y Desaparecidos y Mártires por la Democracia, y constituyente por el MAS.
Los que militábamos en sectores de izquierda y populares, incluso religiosos, fuimos perseguidos, primero, por nuestra posición política y, segundo, porque estábamos contra las dictaduras. En ese sentido, se disolvían los sindicatos, se cerraron las universidades y estaban proscritos los derechos políticos. Como militante de una organización política fui presa, perseguida; mi compañero y esposo (Félix Melgar) fue desaparecido. Me hicieron pagar con cárcel el pensar distinto. En la cárcel recibimos golpes, presión sicológica, desaparecieron gente. Ese momento fue doloroso y no debe repetirse jamás. Actualmente vivimos el resultado de la acumulación de la lucha de mucha gente, entre ellos asesinados y desaparecidos. Son hombres de las ciudades, de las minas y del campo que han permitido que se construyan y se acumulen las condiciones como para que vivamos este momento de cambio... En la dictadura de Banzer tuve un hijo y otro que nació mientras estaba presa, al igual que otra muchacha que tuvo su hijo en Viacha y otras que estuvieron presas con sus pequeños...
“La dictadura termina con la libertad” Luis Rico estuvo exiliado junto a su familia en México. El artista boliviano es conocido, precisamente, por las canciones de protesta que interpreta.
Vivir en democracia es una ganancia. En tiempos de dictadura es vivir en la clandestinidad. Como artista, cantar clandestino. Cuando lo pillaban a uno, lo tomaban preso y, en tiempo de García Meza, tuve que salir fuera del país, no estábamos ejerciendo la democracia. En algunos momentos en los que estaba cantando en la Tv venían a buscarme, me detenían y me llevaban al Ministerio de Interior y me tenían detenido por cinco o seis días sin saber qué pasaba. Me apresaban sólo por cantar canciones como “Cuando tenga la tierra”, el “Chapaco alzao”. Eran instrumentos para recuperar la democracia... La dictadura termina con la libertad... En el tiempo de Banzer me apresaron nueve veces y cuando salí a México fui fotografiado como delincuente, al igual que nuestras familias que nos acompañaban. Compartí la prisión con Víctor Zapana, uno de los más grandes escultores, a quien lo torturaron brutalmente en la celda contigua. Le hacían gritar, le hacían pedir perdón. Eso fue realmente doloroso. Don Víctor murió enfermo y de pena porque desaparecieron a su hija. Fueron los momentos más duros.
“En esas épocas se han creado los latifundios” Fidel Herrera es presidente del Concejo Municipal de Sucre. Fue perseguido desde sus años de colegio. Recientemente lideró el movimiento por la “capitalidad”.
Todos los regímenes autoritarios de las décadas del 70 y del 80 se han caracterizado por una total ausencia de libertades y respeto de los derechos humanos. No había libertad de locomoción, de transporte; era delito pensar diferente. Además, siempre ha permanecido una sola clase política en los gobiernos de facto y que ahora se puede llamar oligarquía... En esas épocas se han repartido tierras y se han creado los grandes latifundios... Los negociados, los saqueos, fueron otras de las características.
Aunque nos han embargado la voz, nos hemos sumado a recuperar la democracia en nuestra condición de dirigentes estudiantiles... La política era clandestina. Yo militaba en el viejo MIR y el sector universitario era su vanguardia política... Hemos sufrido el allanamiento permanente a nuestros domicilios, no sólo te buscaban a ti sino que te robaban... La dictadura ha sembrado miles de muertos. Yo mismo he sufrido un atentado dinamitero por las fuerzas paramilitares... Tengo un hermano que ha perdido uno de sus ojos y le amputaron un brazo por el impacto de las esquirlas. Son secuelas de la dictadura.
“Despotricar contra la democracia es un abuso” Waldo Albarracín es el actual Defensor del Pueblo. Anteriormente, lideró la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB).
H ay una diferencia cualitativa entre democracia y dictadura y, al parecer, sólo sabemos valorarla quienes hemos luchado contra la dictadura, precisamente, para vivir en democracia. Muchos políticos de hoy, tanto del oficialismo como de la oposición, no vivieron la dictadura y no saben los rigores de estar preso por un régimen militar, no saben lo que significa la desaparición forzada, el exilio. La democracia permite hoy que exista un comité cívico, una confederación de campesinos, etcétera, sin que ello implique desaparecer mañana. En dictadura nadie puede hablar contra el Presidente. Por eso, muchas veces despotricar contra la democracia es un abuso, porque no sabemos valorar lo que tenemos... Los universitarios de esa época no podíamos ejercer nuestro derecho a estudiar. Pese a que éramos dirigentes bastante jóvenes, de todos modos fuimos perseguidos, detenidos y a veces hasta de las clases nos sacaron... Los momentos más difíciles fueron cuando desaparecieron a Marcelo Quiroga y la masacre contra miembros del MIR en la Harrington.
“Todos vivíamos con el temor de ser detenidos” Pablo Ramos fue rector de la Universidad Mayor de San Andrés. Actualmente es concejal en el municipio de La Paz por el Movimiento al Socialismo (MAS).
En dictadura todos vivíamos con el temor de ser detenidos bajo el argumento de simple sospecha. Yo he vivido la dictadura de Banzer y García Meza. Fueron tiempos en los que las fuerzas de represión podían en cualquier momento irrumpir en tu hogar. Nunca me sentía seguro, incluso mientras permanecía oculto... En estas formas de gobierno se pierde la libertad de pensar y actuar... Los momentos más difíciles fueron cuando, inmediatamente después del triunfo de Banzer, bombardearon la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y detuvieron a los estudiantes. Fue un momento de enorme inseguridad y de riesgo para cada uno de nosotros.
Un otro momento bastante complicado fue cuando García Meza sacó a las patrullas a las calles para hacer disparos de amedrentamiento y búsqueda de personas de la resistencia...
Fue entonces que la mayor parte de nosotros salimos exiliados, estuvimos casi 10 años en el exilio. En mi caso, estuve exiliado en México, luego me fui a Chile, pero tuve que retornar a México debido al golpe de Augusto Pinochet.
“Las únicas que hablan son las metralletas” Cayetano Llobet es analista político y periodista. Se desempeñó en particular en el área televisiva. En tiempos de dictadura fue exiliado a México.
En las dos dictaduras, de Banzer primero y de García Meza después, permanecí en condición de preso o exiliado... La diferencia entre dictadura y democracia radica en la imposibilidad de vivir tranquilamente en el país, lo que supone el desarraigo familiar, el cambio de actividad y finalmente tener que adaptarse a otra realidad. Por lo tanto, la diferencia entre la dictadura y la democracia es sustancial. No podemos, en dictadura, ejercer nuestros derechos, no podemos hablar ni discutir; hasta tu familia está en riesgo... La frase más simbólica es la del ministro del Interior (de la gestión de García Meza), Luis Arce Gómez, “vivir con el testamento bajo el brazo”... Lo más doloroso fue cuando el 17 de julio de 1980, a las doce menos diez de la mañana, los paramilitares de García Meza tomaron la Central Obrera Boliviana y asesinaron a Marcelo Quiroga Santa Cruz. En dictadura, las únicas que hablan son las metralletas, uno sólo escucha el lenguaje de las metralletas. Actualmente, siento que hay una permanente tentación totalitaria, quizás con distintas justificaciones. Siento que hay algo de temor en la gente.