La UDP dio el tiro de gracia y llevó al país al caos económico La hiperinflación
EL INICIO DE UNA NUEVA ETAPA • Un trabajador del Banco Central de Bolivia procede a la quema de los pesos bolivianos, que salieron de circulación en 1985.
Hernán Siles Zuazo asumió la presidencia con un índice de inflación de 200%, pero las medidas económicas poco acertadas aplicadas en su gestión terminaron desatando la espiral inflacionaria.
En la época de la Unidad Democrática y Popular-UDP (1982-1985), los salarios subían por escalera y los precios por ascensor. Esta frase del economista y ex presidente del Banco Central de Bolivia (BCB) Armando Méndez es una descripción del efecto pernicioso que tuvo la hiperinflación sobre el poder adquisitivo del sueldo de los trabajadores.
Históricamente, la responsabilidad por el proceso hiperinflacionario recayó en la UDP. Sin embargo, este fenómeno halla su origen en la década previa.
El economista Alberto Bonadona se remonta a los años 70, cuando el contexto internacional era favorable y, por ello, aumentó la deuda externa.
El problema fue que a fines de los 70, los precios —principalmente del estaño— comenzaron a caer y la economía mundial ingresó a una etapa de recesión.
La Corporación Minera de Bolivia (Comibol) pasó de ser el pilar de la economía nacional a una carga para el Estado boliviano.
Luego vino la crisis de la deuda en América Latina. El también ex titular del BCB Juan Antonio Morales explica que los altos déficits fiscales de los 70 se financiaban con deuda externa.
“Cuando las tasas de interés subieron fuertemente en EEUU a partir de los 80, Bolivia, como otros países vecinos, se encontró con una situación en la que no podía contraer más créditos para financiar sus déficits y que ni siquiera podía renovarlos”.
A ello se sumó el período de 1980 a 1982, cuando Bolivia quedó aislada por la dictadura. El economista Rolando Morales precisa que, al subir Luis García Meza Tejada al poder, toda la ayuda externa que el país recibía de Europa quedó congelada.
Éste era el contexto en que Siles Zuazo asumió el control del país, con una inflación —según Méndez y Rolando Morales— que llegaba a 200%. Sin embargo, si entonces Bolivia andaba al borde del abismo, las medidas poco acertadas aplicadas por el gobierno de la UDP dieron el empujón final que sumió al país en una espiral inflacionaria.
“El doctor Siles se encontró con una situación interna muy difícil y con un contexto internacional muy complejo. Sin embargo, el gobierno no estuvo a la altura del desafío y las medidas que tomó agravaron la situación”, opina Juan Antonio Morales.
Acciones como la desdolarización, los “paquetazos” o modificaciones en las tasas de cambio, la exagerada emisión monetaria, el incremento de 100% del salario mínimo nacional (de 4.000 a 8.000 pesos bolivianos) y la indexación de los sueldos a la inflación sólo contribuyeron a desatar la hiperinflación.
Alberto Bonadona señala que hubo una pérdida del poder adquisitivo de los salarios. Además, por la desdolarización, quienes ahorraban en dólares, vieron su dinero convertido a pesos bolivianos y hubo gente que perdió todo. “Si el ahorro era de $us 5.000 en un momento, ese monto podría significar 60.000 bolivianos. Pero pasado el tiempo, los 60.000 bolivianos servían sólo para tomar micro”, dice Bonadona.
Así, la desdolarización se convirtió en una medida aplicada sin ningún estudio real sobre su impacto en la economía, porque —agrega el economista— si bien libró de deudas al Estado, restó credibilidad al boliviano.
Pero el BCB no sólo tuvo que imprimir dinero para financiar las deuda del Estado, sino también para pagar salarios. Una de las imágenes que varios rememoran es la de la gente que llevaba maletines, bolsas e incluso costales para cobrar su sueldo.
Bonadona recuerda que los comerciantes de abarrotes recibían tal cantidad de dinero que, en vez de contarlos, separaban los billetes y los pesaban. “En lugar de cajas registradoras, algunos tenían un cuarto donde iban colocando los billetes, y al final del día los depósitos se asemejaban a la bóveda de Rico Mc Pato”. Ahí se introdujeron las máquinas contadoras de billetes.
Incluso, en ocasiones los comercios amanecían cerrados, pero no porque no contaban con productos —que ése también fue un problema de la hiperinflación—, sino porque se habían pasado la noche contando billetes.
La escasez de pan impulsó la creación de los hornos barriales, donde la gente aguardaba para recibir una cierta cantidad del alimento que, en algunos casos, no eran suficientes para toda la familia. Incluso los escolares que recibían dinero para la merienda llevaban al colegio millones de pesos bolivianos o cheques gerenciales que apenas alcanzaban para comprar alguna golosina. Juan Antonio Morales señala que la hiperinflación fue un fenómeno más fiscal que monetario. “El financiamiento con emisión monetaria de los altos déficits fiscales, combinado con el hecho de que nadie quería quedarse con pesos bolivianos y los cambiaba por dólares o los gastaba inmediatamente comprando bienes, es lo que causaba la alta inflación”, sostiene.
Acorralado entre la oposición y las protestas sindicales, Siles Zuazo decide acortar su mandato y el MNR gana las elecciones. Así, con una inflación mensual de más de 23.000%, en agosto de 1985, Víctor Paz Estenssoro lanza la Nueva Política Económica.
Los protagonistas
Ernesto Araníbar. Ex Ministro de Finanzas Ernesto Araníbar Quiroga fue ministro de Finanzas durante el gobierno de Hernán Siles. Junto a un equipo, diseñó e implementó el decreto de desdolarización aprobado en noviembre de 1982. En la gestión presidencial de Carlos Mesa, fue nombrado embajador del país ante las Naciones Unidas.
Jaime Paz Zamora. Ex líder del MIR Jaime Paz Zamora fue aliado y compañero de fórmula de Siles Zuazo en las elecciones generales. El partido de Paz Zamora (el MIR) ayudó a la descomposición política de la UDP y la abandonó a los pocos meses de haber impuesto la desdolarización. Paz ocupó la silla presidencial entre 1989 y 1993.
Filemón Escóbar. Ex dirigente de la COB Filemón Escóbar fue dirigente y uno de los ideólogos de la Central Obrera Boliviana (COB). En 1984, la entidad lideró 500 huelgas; pidió el salario mínimo con escala móvil; propuso un co-gobierno COB-UDP y luego exigió la renuncia de Siles. Actualmente, Escóbar está retirado de la política.
Fernando Illanes. Ex presidente de la CEPB Fernando Illanes de la Riva fue presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia. El ente se opuso al aumento salarial y al cogobierno laboral. Jugó un rol que contribuyó al alejamiento de Siles y promovió la salida del Estado de la economía. Luego, Illanes fue ministro en tres ocasiones.
CONTEXTO
Siles se hallaba atrapado entre dos enemigos
Si la Unidad Democrática y Popular (UDP) terminó de empujar a Bolivia al abismo de la hiperinflación, el populismo y la oposición del partido de gobierno fueron la perdición de Hernán Siles Zuazo.
Armando Méndez y Juan Antonio Morales, ex presidentes del Banco Central de Bolivia (BCB), señalan que tanto la situación política como el contexto social entre 1982 y 1985 contribuyeron al fracaso de la gestión de la UDP.
Morales indica que como la UDP no controlaba el Congreso, “todas sus medidas de estabilización, por sensatas que fueran, fueron bloqueadas”. El empresariado de entonces también se opuso a Siles.
Méndez recuerda que la UDP se nutrió con el descontento causado por la mala situación económica producto de las dictaduras. Sin embargo, cuando Siles llega a gobernar, se deja llevar por las promesas hechas, gastando lo que no había. “El gobierno se encuentra entrampado entre sus propios ofrecimientos y cae en el desorden total de la economía, llevando al país a la mayor hiperinflación en tiempos de paz en el mundo”.
Entrevista A: ROLANDO MORALES ANAYA
“Se debió aplicar una política de austeridad”
El economista explica la desdolarización y afirma que a la UDP le faltó conocimiento en política monetaria.
Una de las medidas más cuestionadas de la UDP es la desdolarización.
La desdolarización tenía un sentido muy práctico y otro teórico. La gente tenía dólares en el sistema financiero, pero no había ninguna posibilidad de devolverles en dólares, puesto que las reservas netas del país eran de -300 millones de dólares.
Los ahorristas, tanto en pesos bolivianos como en dólares, perdían. Quienes ganaban eran los bancos, que abrían depósitos en pesos bolivianos, pero prestaban ese dinero con cláusula a dólar (...) El decreto de desdolarización iba en el sentido de devolver lo que los bancos estaban ganando al público (...) La diferencia tenía que ser cubierta por las ganancias especulativas que los bancos hicieron en los dos últimos años. Pero obviamente los bancos no quisieron aceptar esa medida y empezaron a hacer guerra al gobierno.
Se ha dicho que la desdolarización fue el desencadenante de la hiperinflación. Eso fue propaganda del MNR (...) Yo he sido subsecretario de Finanzas del 20 de octubre al 20 de diciembre del 82. En esa época, los subsecretarios eran ayudantes del ministro, nunca asistíamos a reuniones de gabinete. Y si bien, juntamente con un grupo de economistas donde estaban Pablo Ramos, Gabriel Loza, entre otros, preparamos una serie de recomendaciones para el gobierno, nunca tuvimos oportunidad de explicar lo que estábamos planteando. Los ministros lanzaron las medidas, pero yo no participé en eso.
Entonces, el sentido de la desdolarización tenía una buena causa. Obviamente.
Pero, ¿por qué falló? Porque inicialmente la medida era entregar a los ahorristas sus depósitos al tipo de cambio vigente en el mercado negro. Pero después, como las medidas de la UDP para parar la inflación fueron inadecuadas, la inflación siguió a todo dar (...)
¿Qué medidas no resultaron? Esto de imprimir billetes para alimentar la demanda. En un momento de crisis así, se debió hacer todo lo contrario, tener una política muy estricta en materia de gasto.
¿De quiénes dependía la aplicación de la política de austeridad? Era una instancia a cuya cabeza se encontraba el Ministerio de Planificación. De ellos dependía, pero no lo hicieron (...) Uno de los problemas de ese gobierno es que varios de los ministros no habían vivido en Bolivia en los años previos porque estaban exiliados. Entonces, hubo un desconocimiento de la realidad nacional. Por otro lado, es un problema que hoy en día se ha superado, pero en esas épocas no; a nivel de los economistas de izquierda, poco interés se daba a los aspectos monetarios. El desarrollo de la teoría económica de izquierda siempre ha estado centrado en el sector real (productivo). Creo que hubo una falta de conocimiento para manejar el sector monetario.
Su perfil • Rolando Morales Anaya es doctor en Economía. Fue subsecretario de Finanzas de Siles por dos meses y candidato a la presidencia por el PS. Hoy, es Superintendente de Empresas.
Los hechos
Una medida polémica que agravó la crisis económica El 3 de noviembre de 1982, el gobierno de Hernán Siles Zuazo emitió el Decreto 19249, de desdolarización, por el que los contratos y obligaciones en dólares no tenían validez y debían ser convertidos en pesos bolivianos. Dos resoluciones de directorio del Banco Central de Bolivia —la 305/82 del 15 de noviembre y la 315/82 del 22 de noviembre— acompañaron a la norma.
Un criminal de guerra nazi fue deportado a Francia A principios de 1983, el criminal de guerra nazi Klaus Altman (conocido también como Klaus Barbie) fue deportado a Francia para que cumpla una condena a cadena perpetua. Klaus Altman radicó impunemente en el país durante tres décadas, obteniendo la nacionalidad boliviana e incluso llegó a colaborar con gobiernos dictatoriales como el de Luis García Meza Tejada.
12.000 mineros toman La Paz para presionar a Siles En marzo de 1985, aproximadamente 12.000 trabajadores del subsuelo tomaron la sede de gobierno como medida de presión al presidente Hernán Siles Zuazo para que renuncie. Los mineros exigían también un salario mínimo vital. Las movilizaciones, conocidas como las “jornadas de marzo”, se extendieron por más de una semana y llegaron a paralizar por completo a la ciudad.