MNR, ADN y MIR fue el trío de partidos en torno a los cuales se armaron las principales alianzas de la llamada “democracia pactada“, práctica herida de muerte en octubre del 2003.
Érase una vez el país de los pactos, donde todo estaba permitido. Permitido estaba aliarse con el “enemigo“, tender puentes y “cruzar ríos de sangre“. Salir tercero y ser primero. Arrollar al adversario, pasarlo por el “rodillo“ y aplastarlo con la “mega“. Entrar, salir; salir, entrar. Dejar el barco, hundir el barco. Convertir el poder en un pasanaku y convertirse el dictador en demócrata. Relaciones de amistad y relaciones de familia: del tío al sobrino; de izquierda a derecha; del casimir a la pollera... Los tamaños son relativos y los colores aun más, rosado, rojo, anaranjado o negro.
Pactos muchas veces cuestionados, pero también necesarios. Instrumentos de gobernabilidad y una especie de esponja absorbiendo los conflictos; construyendo, a pesar de todo, institucionalidad. “Democracia pactada“ la llaman.
El desencanto, sin embargo, estaba cantado. “Finalmente qué dirías si votas por un candidato y resulta que éste se alía con quien tú más rechazas“, reflexiona Carlos Mesa, historiador y ex presidente del país entre 2003 y 2005.
El desenlace no halló otra vía que la violenta. Aquí el hito es, sin duda, octubre del 2003, cuando la rebelión popular lleva a la democracia de pactos a terapia intensiva, y de la que no salen con vida partidos que fueron antes protagonistas de la política contemporánea. Acción Democrática Nacionalista (ADN), Unidad Cívica Solidaridad (UCS) y Conciencia de Patria (Condepa) son quizás los ejemplos más caros del costo de jugar con el voto.
¿Qué ha sucedido en este tiempo? ¿En qué se han equivocado los partidos? ¿Cuál es, después de todo, el aporte de estos pactos a la democracia?
El antecedente primigenio en estos 25 años de una alianza para gobernar es la Unidad Democrática y Popular (UDP), de Hernán Siles, que luego de victorias sucesivas en las elecciones de 1978, 1979 y 1980, asume el mando del país apoyado por la coalición Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNRI), Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) y Partido Comunista de Bolivia (PCB).
Paradójicamente, es también un ejemplo sobre cómo diferencias internas pueden debilitar y desestabilizar al Gobierno. Sucedió con el gobierno de Siles, que se fue quedando solo. El primero en dejar el barco sería el MIR, a sólo tres meses de haber jurado Siles Zuazo. Volvió en abril de 1984 y volvió a irse en diciembre del mismo año. Más tarde, el PCB se subiría al carro del desbande. Desde luego, a la debacle oficialista contribuiría la férrea oposición de la ADN y el MNR.
Coincidencia o no, ambos sellarían más tarde, en 1985, un acuerdo que inauguraría un largo periodo de 20 años y cinco gobiernos sustentados en coaliciones: el Pacto por la Democracia.
“Este pacto establece una forma de convivencia política entre el principal partido de oposición (ADN) y el MNR, como partido de gobierno“, reza la justificación del documento firmado el 16 de octubre en el Palacio Legislativo.
El acuerdo no sólo garantizó gobernabilidad en la gestión de Víctor Paz (MNR), sino también condiciones para la aplicación de la Nueva Política Económica. Fue quizás esta coincidencia programática la que evitó mayores turbulencias en la gestión de Paz, que al poco tiempo prescindió de su aliado, Hugo Banzer.
Pero, como suele suceder en política, el general se tomó la revancha en las elecciones de 1989. Los resultados de este proceso electoral dejarían en los tres primeros lugares a Sánchez de Lozada (MNR), con 25,64 por ciento de los votos; Banzer (ADN), con 25,20; y Paz Zamora (MIR), con 21,80. Un “triple empate“, como hábilmente traduciría el mirista Óscar Eid.
Ante un virtual empantanamiento, el segundo, Hugo Banzer, decidió dar sus votos al tercero, Paz Zamora, haciéndolo presidente.
El acuerdo, denominado Patriótico, le valió muchas críticas a Jaime Paz, quien anteriormente había asegurado que a él y a Banzer los separaba “un río de sangre“. Tendido el puente y salvado el río, la coalición selló uno de los gobiernos más fuertes y estables de los últimos años, aunque este aporte no se expresó —quizás por los sonados casos de corrupción denunciados en la gestión— en los resultados de las elecciones siguientes, a las que MIR y ADN se presentaron en un solo bloque y con el mismo nombre, Acuerdo Patriótico (AP).
La contundencia con la que ganó Sánchez de Lozada los comicios de 1993 marcó la diferencia: 35 frente al 21 por ciento de AP. A pesar de ello, sin embargo, el emenerrista no pudo prescindir de un acuerdo para gobernar e hizo alianzas con MRTKL, MBL y UCS, erigiendo el Pacto por la Gobernabilidad.
La triste experiencia del Acuerdo Patriótico hizo que ADN y MIR decidieran presentarse a las elecciones de 1997 por separado, aunque a sabiendas que podían luego unir fuerzas, como sucedió. Así nació la Megacoalición, la alianza más fuerte y grande en democracia, y a la que se sumaron Condepa y UCS, haciendo presidente a Hugo Banzer, que cumplía su “sueño“ de ser electo en democracia.
A esta altura, la población en general había dado ya algunas señales de molestia y empezado a cobrarle factura a los pactos y las alianzas partidarias. La Guerra del Agua y las movilizaciones campesinas son ejemplo de ello.
Señales que Goni no entendió al asumir el gobierno el 2002, periodo caracterizado por la llegada de nuevos actores, entre ellos el Movimiento al Socialismo, que obtuvo el segundo lugar.
El ingreso del MAS en la escena política inició la ruptura de la vieja práctica de los pactos. Otra señal que Sánchez de Lozada tampoco consideró y sumó fuerzas con el MIR y la NFR.
Sería el último intento de cerrar una alianza a la vieja usanza. Intento porque el Gobierno jamás terminó su gestión. Octubre del 2003 lo enterró, y junto a él a la era de la democracia pactada.
Los protagonistas
Hernán Siles, 46º Presidente de Bolivia Fue dos veces presidente del país. En su segunda gestión (1982-1985) conformó un bloque de alianza con el MIR y el PCB, aunque de corta duración, luego de que ambos aliados dejaran el gobierno. A la debacle oficialista, sin embargo, también contribuyeron los partidos opositores ADN y MNR.
Óscar Eid Franco, Dirigente del MIR Fundador y estratega del MIR. De su cosecha son frases como “triple empate“, que a la postre justificó la presidencia de su amigo y jefe de partido, Jaime Paz. Fue protagonista y gestor de las principales negociaciones de alianzas que el MIR cerró en democracia: 1982, 1989, 1997 y 2002.
Remedios Loza, Dirigente de Condepa Es el símbolo viviente por excelencia de Conciencia de Patria (Condepa), partido que fundó el extinto Carlos Palenque. Fue la primera mujer de pollera en llegar al Congreso y luego candidata a la presidencia. Representó a su partido en la llamada Megacoalición, en la gestión de Hugo Banzer.
Gonzalo Sánchez de Lozada 61º Presidente de Bolivia Dos veces Presidente, aunque no concluyó su segundo mandato, al que renunció en octubre del 2003. Conformó dos alianzas gubernamentales: La primera con el MRTKL, MBL y UCS, en 1993. La segunda con el MIR y NFR, el 2002, pero que se desmembró prematuramente.
Entrevista A: Óscar Eid Franco
“El MIR ha caído, pero no la democracia”
Protagonista, actor, ideólogo y estratega. Óscar Eid es un hombre clave e ineludible de la historia reciente del país.
Considerando que el MIR participó casi en todos los acuerdos y coaliciones de la democracia, ¿cuál es el balance? Después de todo, los pactos con ADN y Banzer, el 89 y el 97, fueron muy cuestionados.
No te olvides que el 89 cae el muro de Berlín y nosotros llegamos al Gobierno en ese momento histórico. Entonces, antes de que nos caiga el muro encima, damos el salto; más bien logramos adecuarnos y sobrevivir…
¿A costa de aliarse con el “enemigo”?, ¿por qué “cruzar ríos de sangre”? Cuando te presentas a una elección es para ganar, para llegar a la presidencia. En ese entonces lo que se produce es un “triple empate” (entre el MNR, ADN y MIR). Lo que teníamos que hacer era evitar que se alíe la derecha. Además, nosotros no los apoyamos, fue una facción de la derecha la que nos apoyó...
¿Por qué con esa facción de la derecha y no con la otra? Porque la otra (la de Goni) no quería; se hizo el acuerdo con quien se podía.
¿El objetivo sólo era tomar el poder? No, el tema era la democracia, que no se una la derecha, había que fracturarla…
¿La democracia estaba en riesgo si se aliaba la derecha? No estaba en riesgo, pero si se aliaba la derecha la democracia se iba más hacia ese lado. Por otro lado, tampoco habríamos podido gobernar solitos. Qué hacíamos en Palacio sin mayoría parlamentaria.
Supongo que también había cierta coincidencia programática… Veíamos que el plan de Goni tenía más contradicciones con el nuestro.
¿En qué, por ejemplo? Por ejemplo, en el rol del Estado en la economía. Goni planteaba un rol más disminuido del Estado…
¿Está diciendo que Banzer era menos liberal que Goni? No menos liberal, pero sí tenía menos posibilidades de tener el apoyo de Goni o del MIR. Por otro lado, nosotros no apoyamos al general, no podíamos. Es él quien nos apoya, entonces lo invitamos a conformar un acuerdo, el Acuerdo Patriótico.
¿En qué condiciones? Un gobierno integrado y participativo…
El 89 fue por la democracia y para que la derecha no se una. ¿Y el 97? Se hizo frente al gonismo de la capitalización, además Banzer ya estaba entrando en las reglas del juego democrático…
Pero el proyecto de Banzer no era precisamente anticapitalizador… Pero por lo menos él no había sido su autor ni promotor…
Al final, ¿qué sienten que sacrificaron con estos acuerdos? Ser una fuerza con mayor nitidez, un proyecto global. No olvides que nos tiran un cañonazo terrible con el caso de los “narcovínculos“, es algo que nos afecta hasta hoy.
Se refiere al MNR... Más que al MNR a Sánchez de Lozada. Si estos problemas no nos caían, el MIR podía ser la fuerza del cambio.
Sin embargo, el 2002 se alían con quien les tira el cañonazo… Lo que pasa es que podía crearse una situación similar a la de la UDP, desestabilización y quizás una ruptura democrática...
Algunos miristas dicen que fue el momento en el que el MIR se “jodió”… Eso dicen, pero lo importante es que cayó ese gobierno, pero no la democracia… Incluso ha caído el MIR, pero no la democracia.
Su perfil • Óscar Eid tiene 60 años. Vallegrandino. Fundador, estratega e ideólogo del MIR. Estuvo cuatro años detenido por el caso “narcovínculos“.
Los hechos
Aprueban un decreto para “relocalizar” al 21060 En enero de 1990, durante el gobierno de Jaime Paz, se aprobó el Decreto 22407, presentado como el instrumento legal que “relocalizaría“ al Decreto 21060, promulgado, a la vez, por Víctor Paz en la gestión anterior. Al final del día, sin embargo, este nuevo decreto fue un complemento del anterior, ya que se mantuvo la política monetaria y la apertura de mercados.
Boliviamar, una zona franca en el puerto de Ilo A inicios de la década del 90, Jaime Paz Zamora y el presidente peruano Alberto Fujimori firmaron un acuerdo que concedió a Bolivia una zona franca, uso y administración del puerto de Ilo, además de cinco kilómetros de una playa denominada Boliviamar. Al pasar de los años, el país no desarrolló proyectos de inversión en esta zona, por lo que el proyecto quedó sólo para la foto.
El frustrado proyecto de explotación del litio La extracción de litio del salar de Uyuni se perfiló como uno de los proyectos de mayor envergadura durante la gestión de Paz Zamora, caracterizada por el énfasis puesto en la inversión extranjera. Sin embargo, después de varias conversaciones con la empresa interesada, la Lithium Company, ésta desistió de invertir en el país ante el rechazo del Comité Cívico potosino y otros sectores.