El 21060 transformó el Estado y terminó con el poder obrero El decreto más famoso de la democracia boliviana
CASA DE CAMBIOS • La medida de shock dejaría atrás escenas como éstas, donde la gente vivía a sobresaltos con las devaluaciones del peso en los sitios de cambio.
Inició la aplicación de una Nueva Política Económica y permitió la irrupción del neoliberalismo en Bolivia. El costo social fue alto y nunca se pensó en un programa de reactivación que acompañe.
El 29 de agosto de 1985 marca un cambio súbito, drástico y dramático en la historia de Bolivia. Habían pasado 23 días desde que jurara a la presidencia en su cuarto, y último, gobierno Víctor Paz Estenssoro. Recibía el país en una crisis insostenible. La situación ameritaba pasar, sin periodo de transición de por medio, de un agotado modelo de capitalismo de Estado y proteccionismo estatal, vigente a lo largo de 33 años, a uno de ajustes estructurales, reforma económica y apertura del mercado.
El shock fue el método y el instrumento tenía nombre y número: el Decreto Supremo 21060. El decreto más importante de los 25 años de democracia. Éste señalaría el rumbo de la Nueva Política Económica (NPE) y se convertiría en el símbolo de la irrupción del neoliberalismo en Bolivia, modelo que se instituía en toda América Latina como parte de las condiciones que el Fondo Monetario Internacional (FMI) impuso a todos los países de la región. Para muchos economistas, Bolivia se convertiría en breve tiempo en un buen y aplicado alumno del FMI.
La NPE debía aplicarse sin pausa ni tregua. No había tiempo para los gradualismos y menos para las concesiones del pasado reciente, el país corría grave peligro. “Bolivia se nos muere”, fue la frase lapidaria que pronunció el Jefe de Estado para acercarse al diagnóstico de la realidad que en ese momento afligía a los bolivianos, con una hiperinflación que había alcanzado cinco dígitos. Un porcentaje récord que parecía imparable y que llevó a la nación al descontrol y a la desintegración financiera.
El DS 21060 traía consigo un paquete de estabilización económica cuyo único objetivo era parar la hiperinflación y estabilizar la moneda. No preveía un segundo paso, que permitiera la reactivación económica con crecimiento, provocando un costo social traducido en desempleo, ampliando la brecha de pobreza y generando informalidad.
El 21060 impuso una reforma monetaria, se eliminaron seis ceros del peso y nació el boliviano, moneda que tenía una relación de 2 a 1 con el dólar (ahora está casi a 8); anuló todas las subvenciones, bajando el déficit fiscal; el Estado dejó de regular los precios en todos los rubros, abrió paso al mercado, siendo la oferta y la demanda la que determine los precios; creó el Bolsín con un dólar de precio real, único y flexible; el Estado quebrado comenzó a vivir de la venta de hidrocarburos. La gasolina subió en un 100 por ciento. Se llegó a decir que YPFB salvó a Bolivia; estableció la desaparición de las Corporaciones de Desarrollo, entes creados durante la dictadura de Banzer con la idea de formar empresas para luego ser entregadas al sector privado. Las corporaciones fueron crónicamente deficitarias y pronto se convirtieron en parte del botín del gobierno de turno; se estableció una reforma tributaria que disminuyó drásticamente los más de 400 impuestos a siete básicos, entre ellos el Impuesto al Valor Agregado; se impuso la flexibilización laboral, poniendo fin a los contratos colectivos y entrando en vigencia la libre contratación y la racionalización de la burocracia estatal con la llamada “relocalización”, que no era otra cosa que el despido de miles de trabajadores del Estado; determinó el congelamiento de salarios.
“Se liberaron casi completamente los mercados de bienes, del crédito y del trabajo. Solamente el mercado de tierras quedó exceptuado de esta onda liberalizadora”, indica el economista y ex presidente del Banco Central Juan Antonio Morales en Bolivia en el siglo XX.
Morales relata que la inflación fue controlada rápidamente, aunque en dos momentos: en septiembre de 1985 y en enero de 1986. También explica que políticamente Paz Estenssoro contaba con el respaldo del Pacto por la Democracia firmado con Acción Democrática Nacionalista, por ello los sendos decretos posteriores al 21060 no fueron observados por el Congreso.
El 22 de octubre de 1985 —siete semanas después de la ejecución de la NPE—, Morales, en un artículo publicado en el ahora desaparecido periódico Presencia, decía: “El gobierno se ha apuntado también un relativo éxito en su confrontación con el sindicalismo organizado, aunque para ello ha tenido que limitar las libertades ciudadanas y realizar despidos ejemplificadores”.
Si bien hubo una mayoritaria adhesión ciudadana al DS 21060, la dirigencia obrera opuso resistencia sin éxito. Víctor Paz Estenssoro, bajo esas circuns- tancias, decretó los dos primeros estados de sitio en tiempos democráticos. El primero en 1985 y el segundo en 1986. Este último para desbaratar la Marcha por la Vida que reclamaba la recomposición de la minería nacionalizada para evitar así la destrucción física del proletariado minero, seriamente afectado con el despido masivo de 21.310 trabajadores.
El 21060 logró la estabilización económica, luego de la peor inflación de la historia. Cumplió con su cometido. Empero, para evitar el costo social que tuvo su aplicación, faltó un programa de reactivación. Por ello se cree que la esencia de la NPE fue desvirtuada y se vio ensombrecida, debido a que el modelo que impuso no pudo, en 22 años, disminuir la brecha entre los que tienen más y los que no tienen nada.
Víctor Paz Estenssoro dijo que el DS 21060 no fue estrictamente coyuntural. Y tenía razón. La medida está vigente hasta la fecha, 22 años después.
La Marcha por la Vida NO FRENÓ LA NPE, LLEGÓ EL desbande
Estocada final a un sindicalismo ya herido de muerte
La promulgación del DS 21060 provocó casi inmediatamente una huelga general de la Central Obrera Boliviana (COB), pero el Presidente decretó el estado de sitio y confinó a más de 150 dirigentes, entre ellos al líder Juan Lechín.
La relocalización minera fue inminente, como lo fue la caída (o fin) del sindicalismo en Bolivia, que ya estaba malherido desde 1971, tiempo de las primeras señales del desmoronamiento del movimiento obrero.
La frágil economía boliviana, monoproductora por excelencia, a pesar de su proceso de estabilización en curso, no estaba preparada para los shocks externos. El gobierno de Paz Estenssoro había calculado la libra fina de estaño en 5,5 dólares para mantener a los trabajadores de la Comibol, pero con el desplome del precio internacional en octubre de 1985, la cotización bajó al grado de que la minería estatal llegó a costarle al Estado 750 millones de dólares anuales. Aquello habría sido el detonante para la adopción de medidas más radicales aún.
Gustavo Rodríguez Ostria relata en De trabajadores a individuos. Los mineros en una perspectiva histórica que en agosto de 1986, los mineros, sus familiares y aliados se opusieron a la NPE con “una nueva forma de lucha: la marcha denominada Por la vida”. Se despidió al 80 por ciento de los trabajadores de las minas. Bolivia nunca antes había experimentado semejante retiro masivo de trabajadores. 21.310 entre 1986 y 1990. Sólo quedaron 7.000. Ostria ofrece un dato revelador: de las 35 empresas que operaban hasta 1985, quedaron en pie 22 muy reducidas. El 28 de agosto, el gobierno intervino la Marcha por la Vida. El Ejército la aguardaba en Calamarca, a 60 kilómetros de La Paz. Un acuerdo evitó el enfrentamiento, replegó la marcha, pero no logró el retroceso de la medida. Ese era el fin.
Los protagonistas
Juan Cariaga. Del equipo redactor del 21060 Fue ministro de Finanzas durante la aplicación del Nuevo Programa Económico de Bolivia. Participó en la elaboración del Decreto 21060 que frenó la hiperinflación. Originalmente fue asesor del programa de Banzer. Después, trabajó en organismos internacionales. Es, además, escritor.
Jeffrey Sachs. Asesor de la aplicación del DS Desde un principio, el economista estadounidense se interesó por el caso boliviano. Vino a Bolivia con un equipo de trabajo y asesoró en los lineamientos y aplicación de la Nueva Política Económica. Se dice que por este trabajo estuvo a punto de ganar el Premio Nobel de Economía.
Filemón Escóbar. Dirigente de la COB Minero. Fue uno de los ideólogos de la COB, creyó que ésta podía tomar el poder. Tras el 21060 se jugó sus últimas cartas, cambió de estrategia de presión y encabezó la Marcha por la Vida, para luego, como el resto, acogerse a la relocalización. Fue asesor de los cocaleros e ideólogo del MAS.
Guillermo Lora. Dirigente del POR Guillermo Lora fue miembro del Partido Obrero Revolucionario (POR), que en determinado momento se convirtió, desde dentro y a pesar de su minoría, en el crítico más tenaz de la Central Obrera Boliviana y fundamentalmente de su líder, Juan Lechín Oquendo, a quien acusó de ser un burgués.
Entrevista A: GONZALO SÁNCHEZ DE LOZADA
“...la única prioridad: parar la hiperinflación”
El 23 de enero de 1986, Carlos Mesa conversó con él en un De Cerca. La Razón reproduce parte de la entrevista
CM. Da la impresión de que el gobierno ha planteado las cosas sobre la base de una obsesión, la hiperinflación, y que todo, absolutamente todo, está sujeto a vencer la hiperinflación. ¿Eso no está dando al Ejecutivo una perspectiva limitada? ¿No está convirtiéndose la hiperinflación en el caballito de batalla para justificar todo?
GSL. Yo quiero aclarar las cosas de forma taxativa. El parar la hiperinflación no es todo, es lo único. Porque, si no paras la hiperinflación, no hay otros pasos que tomar, no se puede convivir con la hiperinflación. ...se calculaba que si no se introducía la Nueva Política Económica, hubiéramos estado con 50.000% de inflación hasta fines de diciembre pasado...
Este es un punto muy importante, no es un problema ideológico. Sea un sistema comunista, sea una nación musulmana, sea capitalista, no importa; lo que se tiene que hacer, y esta sociedad tiene que hacerlo para sobrevivir, es parar la hiperinflación. Es la primera y única prioridad.
CM. Volvamos a la cifra mágica, 21060. Dos críticas centrales se han hecho, sobre todo desde la izquierda... La primera es que es absurdo plantear la eliminación de la hiperinflación con recesión, sin que el país produzca... Y la segunda, que es falso decir que los salarios sean un factor central que genera hiperinflación
GSL. ...Nosotros estamos conscientes de que no únicamente es aplicar medidas recesivas, es llegar a la estabilidad que devuelva confianza y la gente comience a trabajar... A lo que tenemos que llegar es a la estabilidad para que haya más producción. La producción en Bolivia ha caído vertiginosamente, no por el 21060, ha caído durante años y especialmente en los últimos tres años...
CM. Quiero hablar de un tema crucial: Comibol ... El Presidente ha dicho que la era del estaño ha terminado. Yo le pregunto a un minero...
GSL. Ex minero.
CM. ¿Se ha terminado la era del estaño?
GSL. Lo pondremos así, ha terminado la era de las minas exclusivamente dedicadas al estaño. Yo creo que Bolivia, para fin de este siglo, va a ser un gran productor minero, puede ser mucho más grande de lo que fue; pero tenemos una década difícil...
CM. Don Juan Lechín decía en el debate que sostuvo con Guillermo Bedregal que el Gobierno quiere liquidar a Comibol ¿Quiere liquidarla?
GSL. No quiere liquidarla, ya está liquidada. La liquidaron, está completamente terminada. Más bien, la intención del Gobierno es salvar a Comibol, revivir a un muerto. Este es un caso de “Lázaro anda”, no es un caso de asesinato.
Su perfil • Gonzalo Sánchez de Lozada, ex presidente de la República, ministro de Planeamiento de Paz Estenssoro. Lideró la redacción del DS 21060, junto a otros.
Los hechos
El rol del FMI y del BM en la política económica El FMI y el BM han coordinado y seguido de cerca todas las políticas de equilibrios monetarios y financieros en el país. Se les critica su corresponsabilidad en la deuda social que dejaron las medidas, en gran parte, condicionadas por ambos organismos. Hasta hace poco, Bolivia no ha hecho otra cosa que seguir fielmente el denominado Consenso de Washington.
El estado de sitio y las libertades ciudadanas Víctor Paz Estenssoro había determinado tener un gobierno firme; para ello recurrió al estado de sitio en dos oportunidades en su gobierno, no sólo para garantizar, sin obstáculo, la aplicación de las reformas estructurales al Estado, sino para derrocar a una clase sindical. Usó a las FFAA para intervenir huelgas y utilizó sus cuarteles como centros de confinamiento de dirigentes.
La creación de un Fondo y las migraciones masivas La “relocalización” nunca se dio en los hechos. Es decir, no hubo fuentes de trabajo alternativas para los miles de mineros despedidos. Éstos llegaron a formar los bolsones de desempleados, informales y migrantes del país. Cochabamba, Santa Cruz, El Alto y Tarija recibieron cantidades de mineros relocalizados. Se creó el Fondo Social de Emergencia, pero fue una medida parcial.