La Corte Electoral se ganó la confianza, pese a las presiones EL GUARDIÁN DEL SISTEMA POLÍTICO
LOS ELEGIDOS • Iván Guzmán de Rojas, Alcira Espinoza, Huascar Cajías (Pdte), Alfredo Bocángel y Jorge Lazarte fueron electos en 1991. Les llamaron los Notables.
En 1991, los partidos políticos se pusieron de acuerdo para poner fin al escándalo de fraudes. Cinco personalidades inauguraron otra era de la autoridad electoral, pero no se liberaron de asedios.
E l guardián de las elecciones, la Corte Nacional Electoral (CNE), renació en 1991 con el respaldo institucional de los partidos para no repetir irregularidades y hechos de fraude pasados, sin embargo no estuvo libre de las presiones políticas, lo que incluso derivó en la renuncia de todos los notables el 2001.
Uno de los vocales renunciantes fue Iván Guzmán de Rojas, quien recuerda que “hubo momentos álgidos para la Corte” derivados de las presiones por las denuncias de fraude electoral en los municipios de Maragua y Colquechaca.
El escenario del primero de estos casos es la provincia Chayanta del departamento de Potosí. El hecho se hace público luego de que partidarios del Movimiento Bolivia Libre (MBL) denunciaran que los resultados de las elecciones nacionales de 1997, correspondientes a la circunscripción 41, fueron alterados para favorecer al candidato a diputado uninominal del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Édgar Lazcano, quien finamente perdió el escaño, que quedó en manos del emebelista Édgar Cueto.
Dos años después, 1999, el propio Lazcano fue protagonista de otro hecho de fraude, esta vez como candidato a alcalde por el municipio de Colquechaca, también en Potosí.
“Las presiones en esta ocasión fueron muy fuertes. En realidad hubo presión en todos los gobiernos, en particular en la aspecto económico”, recuerda Guzmán de Rojas.
Esto sucedía a pesar del compromiso, en 1991, de los partidos políticos de no incurrir en esta práctica. Ese año, con mediación de la Iglesia Católica, se forjó un acuerdo político para institucionalizar a la Corte.
Hasta ese entonces, esta instancia estaba formada por delegados partidarios: dos del MNR, dos de ADN y uno del MIR, que fueron cuestionados por denuncias de un fraude electoral en las elecciones generales de 1989, donde se registró un “triple empate”, frase acuñada por el dirigente mirista Óscar Eíd. Producto de este polémico proceso electoral se eligió como presidente al tercero, Jaime Paz Zamora.
Entre las principales irregularidades se denunció la anulación de votos, alteración, modificación de actas y cómputos de mesas electorales.
Mauricio Cuéllar y otras tres personas fueron nombradas como autores de este hecho, conocido como el fraude de la “banda de los cuatro”.
El descrédito fue tal que los tres partidos políticos involucrados, a los que se sumó Conciencia de Patria (Condepa) y el MBL, optaron por este cambio.
Un trabajo de la empresa Encuesta y Estudios de la época refleja esta situación. Dos tercios de la población creía que hubo fraude en las elecciones de 1989, mientras que el 60 por ciento de los consultados pensaba que el fraude fue cometido por la CNE.
Guzmán de Rojas recuerda que los partidos políticos formaron una comisión secreta para elaborar una lista de potenciales miembros de la nueva instancia electoral alejados de la militancia o simpatía partidaria. No se optó por la convocatoria.
De la lista se seleccionó a cinco personalidades, a quienes se preguntó su opinión sobre pertenecer a la institución con el compromiso de participar en reformas electorales y la promesa de “nunca recibir presiones”.
Huáscar Cajías, Alcira Espinoza, Alfredo Bocángel, Iván Guzmán de Rojas y Jorge Lazarte fueron los primeros “notables” llamados a “informativizar“ y establecer un moderno y seguro padrón electoral.
El 1 de agosto de 1991, el Congreso y el Poder Ejecutivo eligieron a dichos miembros titulares y el 14 del mismo mes, en un acto al que asistió, entre otros, el entonces presidente, Jaime Paz Zamora, fueron posesionados.
Las autoridades fueron reelegidas en 1995 por una nueva gestión, la misma que no concluiría Huáscar Cajías, que muere a mitad del periodo. Se elige en su reemplazo a Rolando Costa Arduz.
Las autoridades son reelegidas por tercera vez en 1999, sin embargo el 2001, sin haber concluido su tercer mandato, renuncian, entre otros factores, por las presiones políticas y el cuoteo político de los vocales departamentales en el Congreso.
La crisis obligó a la Iglesia Católica a ingresar nuevamente en el escenario, y con su participación, el 20 de junio del 2001, se firmó en Cochabamba un acuerdo que derivó en la renuncia de los vocales departamentales.
El Congreso, por la vía de reformas a la legislación electoral, designó un nuevo grupo de notables, cuyo presidente fue Luis Ramiro Beltrán. Lo acompañaron Óscar Hassenteufel, Gonzalo Lema, Roxana Ibarnegaray, Mónica Soriano, Antonio Paredes y Natividad Avilés.
Actualmente preside el órgano electoral Salvador Romero, cuyo trabajo en los últimos años fue intenso asumiendo el reto de la organización de una elección municipal, otra general y dos referéndums, además de la elección de los 255 asambleístas.
Actualmente, el Congreso se apresta a designar a dos miembros titulares de esta instancia.
Los protagonistas
Hugo Banzer 51º Presidente de Bolivia Hugo Banzer retornó a Palacio en 1997, pero esta vez por la vía constitucional. Su proyecto, denominado Plan Dignidad, se asentó en los pilares de Oportunidad, Equidad, Dignidad e Institucionalidad. Su gestión alcanzó niveles históricos de erradicación de cultivos excedentarios e ilegales de coca.
Jorge Quiroga 62º Presidente de Bolivia Fue Vicepresidente durante la segunda gestión de Banzer, a quien sucedió luego de su renuncia el 2001. Como Vicepresidente, condujo la política económica del gobierno y fue interlocutor ante los organismos internacionales. Como Presidente llevó adelante la transición a nuevas elecciones.
Alberto Costa El juez asignado El juez Costa Obregón fue conocido desde su labor en la investigación de la muerte de Marcelo Quiroga. El caso pasó a manos de la justicia luego de que no avanzaran las pesquisas en la Comisión conformada en el Congreso, durante la gestión del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
René Joaquino El alcalde más votado En las elecciones municipales de 1999 incursionaron nuevas figuras, como Juan del Granado, Manfred Reyes Villa y René Joaquino con importantes niveles de respaldo. Joaquino, como como pocas veces se registró en la historia, obtuvo el 63 por ciento de la preferencia electoral de Potosí.
HISTORIA
Tres fraudes electorales para no olvidar
El fraude electoral atribuido a la denominada “banda de los cuatro” fue el motivo que obligó a los partidos políticos que participaron en las elecciones generales de 1989 a concertar y garantizar un sistema electoral confiable, autónomo y transparente.
Las irregularidades estuvieron destinadas a hacer que el MIR y ADN obtengan mayor representación parlamentaria en desmedro de otras fuerzas políticas como el PS-1, el MRTKL y el MNR. El fraude implicó la anulación de votos, que se asegura llegaron al cinco por ciento.
Otro de los hechos de la historia boliviana de los fraudes electorales fue el denunciado en Maragua. El MIR cometió una serie de irregularidades en esta población para ganar en las elecciones de 1997 un escaño uninominal para el mirista Édgar Lazcano. Se denunció la entrega gratuita de cédulas de identidad y otras prebendas. También se secuestró a un notario.
En 1999, el mismo Lazcano fue involucrado en otro fraude, esta vez para llegar a la alcaldía de Colquechaca. En ningún caso logró su objetivo.
Entrevista A: IVÁN GUZMÁN DE ROJAS
“Todos los gobiernos presionaron a la Corte”
Durante su presencia en la CNE fue encargado directo del área que mejor maneja: informática.
Entrará a la historia como uno de los cinco vocales que dirigieron la primera Corte Nacional Electoral institucionalizada. Fue tres veces elegido desde 1991. Renunció 10 años después junto al resto de sus colegas, a excepción de Huáscar Cajías, quien falleció durante el segundo periodo.
¿Cómo evalúa el proceso de cambio en la Corte Nacional Electoral? El cambio electoral de la ley de 1991 fue un acuerdo político entre los partidos, producto de la crisis durante las elecciones de 1989. Una crisis que creó una total desconfianza hacia el sistema electoral, de ahí que a los vocales de ese entonces se los llamó como los de la “banda de los cuatro”. Hasta ese entonces, por ley, los partidos políticos tenían a su cargo la Corte Electoral, es decir que estaba en manos de los partidos políticos y eso no funcionó. Se registró una serie de fraudes y abuso de autoridad que mostraron la falencias que había en el sistema electoral de entonces.
Ante este panorama de desconfianza, ¿qué acciones políticas se tomaron? Los partidos políticos optaron por algo que fue muy constructivo: acordaron crear una nueva Ley Electoral y elegir a miembros que no pertenecían a ningún partido político por un proceso de designación que consigne los 2/3 de votación en el Congreso. En ese grupo estaba yo, Huáscar Cajías, Alfredo Bocángel, Alcira Espinoza y Jorge Lazarte. Además, se modificó el sistema electoral y así fue posible salvar el sistema electoral, el mismo que después ganó prestigio. Por ley, se automatizó el padrón electoral. Esto fue durante el gobierno de Jaime Paz Zamora.
Ahora que la Corte logró confianza de la ciudadanía, ¿cuál es el siguiente reto? Para mí sigue siendo importante, en cumplimiento de la Constitución Política del Estado, mantener una tendencia autónoma e independiente. Me parece que, a pesar de la nueva Ley Electoral, siempre hubo por parte de uno u otro gobierno, diría incluso durante todos los gobiernos, una cierta presión sobre la Corte, sobre todo en la parte económica. Había que pelear siempre por el presupuesto y una presión oculta de parte de los gobiernos de turno para presionar.
¿Qué papel jugaron los partidos en los fraudes de Maragua y Colquechaca? No cumplieron el compromiso de no ejercer presiones políticas sobre la Corte. Uno de los mejores ejemplos es el caso del fraude de Maragua, en el que los partidos ejercieron una presión terrible sobre el órgano electoral, pero éste no dejó pasar las irregularidades. Las consecuencias se sintieron después... El 97 volvió a haber un fraude en Chayanta, en esta ocasión los partidos políticos se inmiscuyeron incluso dentro de la propia Corte Electoral a través de distintas presiones que causaron serios problemas.
De perfil • Iván Guzmán de Rojas (73) nació en La Paz. Es ingeniero industrial, especialista en informática. Actual miembro de la Academia Nacional de Ciencias.
Los hechos
Bolivia es miembro asociado del Mercosur Durante el primer gobierno del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, Bolivia se incorporó como miembro asociado al Mercado Común del Sur (Mercosur). Este bloque nació con Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. Su objetivo es establecer un área de libre comercio entre sus asociadas, además de otras metas en el ámbito de la cooperación en distintas materias.
Un Diálogo Nacional para encaminar políticas El Diálogo Nacional fue una iniciativa impulsada durante el segundo gobierno de Hugo Banzer (1997 - 2000). El objetivo fue recoger la visión, opinión y aportes de los distintos actores políticos y sociales. Sus sugerencias alimentaron el diseño de políticas en distintas áreas. Muchos sectores de oposición aseguraron que el proyecto se ideó ante la falta de un plan de gobierno.
Corrupción y divergencias internas en la coalición En la segunda mitad de la década del 90, las divergencias internas y la corrupción se extienden lentamente en los partidos de la coalición del Acuerdo Patriótico: Acción Democrática Nacionalista (ADN), Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Conciencia de Patria (Condepa) y Unidad Cívica Solidaridad (UCS) son los afectados con distintos casos que dañan la imagen del gobierno.