Bolivia exporta gas al coloso del sur tras un largo proceso Gasoducto al Brasil
1996, la apertura • Los presidentes Fernando Henrique Cardoso (Brasil) y Hugo Banzer Suárez (Bolivia) en el acto oficial de exportación de gas a Brasil.
La inauguración del gasoducto al Brasil en 1999 culminó una negociación que se prolongó durante 25 años. Cada gobierno a su turno avanzó en este proceso que también fue objeto de críticas.
En 1999, el inicio de la exportación de gas natural al Brasil marcó el comienzo de una nueva etapa para Bolivia, convertida en actor estratégico de la región para la provisión de gas natural en sus principales mercados.
En esa oportunidad, los presidentes de Bolivia y Brasil, Hugo Banzer Suárez y Fernando Henrique Cardoso, encabezaron la apertura de válvulas para el fluido de gas natural hacia el gran mercado de Sao Paulo, pues representaba el fin del larguísimo proceso de sociedad energética, y el inicio de otra etapa que suponía una mayor demanda de gas natural hacia el coloso del sur.
Ocho años después de ese hecho trascendental, Bolivia tiene contratos de compra-venta de gas con Brasil y Argentina, y el enorme desafío de desarrollar y aprovechar el potencial gasífero.
Jaime Paz Zamora, ex presidente de la República, afirma que en este cuarto de siglo hubo dos grandes acontecimientos centrales para Bolivia: la instauración de la democracia y el descubrimiento del potencial gasífero de Bolivia.
Es un acontecimiento el ´descubrimiento por YPFB del gran campo de gas de San Alberto en octubre de 1990, que nos introdujo a través de la estructura de Huamampampa en la gigantesca cuenca gasífera del Aguaragüe´, afirma Paz Zamora en su artículo que se publica en la presente edición de homenaje.
Con ese megacampo y otros ubicados en el sur del país —Margarita y San Antonio—, Bolivia es la segunda potencia sudamericana de gas natural. La primera es Venezuela.
En realidad, cada uno de los gobiernos de turno ha contribuido en el proyecto común de vender gas al principal mercado de la región, Brasil.
En 1992 se firmó el Acuerdo de Complementación Energética y se constituyó en un importante incentivo para atraer inversión privada, afirma un estudio de UDAPE, firmado por Mauricio Garrón.
Sin embargo, la gestión de Gonzalo Sánchez de Lozada fue determinante con el proyecto llamado ´Triángulo energético´: el gasoducto Bolivia-Brasil, la capitalización de YPFB y la Ley de Hidrocarburos, la 1689, pues dichas medidas fueron ideadas con el objetivo central de atraer inversiones, ya que la estatal YPFB no estaba en condiciones de afrontar el reto de garantizar la producción para Brasil.
´A comienzos de los años noventa, la situación del sector de hidrocarburos era muy delicada debido a que las reservas de gas natural y de petróleo eran muy bajas y la producción de gas natural era declinante´, sostiene Mario Napoleón Pacheco, en un artículo escrito para el Boletín Análisis de Coyuntura ´La Nacionalización bajo la lupa´.
Resulta que entre 1981 y 1999 la producción de petróleo aumentó a una tasa promedio de 0,55 por ciento, en tanto que la demanda subió en 8,6 por ciento.
Las reservas de gas entre 1995 y 1996 llegaban a 4,33 TCF (trillones de pies cúbicos), incluyendo las probadas y probables. Sumándole las posibles apenas se alcanzaba a 6,20 TCF. Este nivel de reservas era claramente insuficiente para cumplir con el compromiso de exportación de gas al Brasil, que demandaba en los 20 años 7,9 TCF, añade.
Casi al final de su primer gobierno, 1996, Sánchez de Lozada hizo frente a un conflicto social y político de enormes dimensiones para ´capitalizar´ la estatal Yacimientos Petrolíferos. ´La madre de las batallas´ fue el nombre del episodio que terminó con el proceso que convirtió a YPFB en una empresa residual, administradora del contrato de venta de gas a Brasil, pero atrajo inversiones extranjeras con una propuesta tributaria que fue condenada y cambiada el año 2004.
La inversión total en el sector de hidrocarburos de 1997 al 2004, que es la acumulación de las inversiones en exploración, explotación, transporte y compresión, llegó a 4.406 millones de dólares, afirma Pacheco.
´En el gobierno de Jaime Paz (1990-1993), YPFB y Petrobras firmaron un contrato de operaciones por el que ésta aceptó pagar una regalía del 50%. Gonzalo Sánchez de Lozada reclasificó el campo San Alberto, desde donde se exporta el gas, como ´inexistente´ y rebajó la regalía del 50 al 18 por ciento. ´Por esta operación, Bolivia perderá 1.900 millones de dólares´, escribió el periodista Andrés Soliz Rada el 28 de octubre del 2005, quien criticó y acusó a Goni por ese plan.
Los gobiernos de Sánchez de Lozada, de Hugo Banzer Suárez y Jorge Quiroga apostaron a generar condiciones para atraer inversiones en el sector, en condiciones que hoy son cuestionadas por las fuerzas sociales y el gobierno del MAS.
En 1999, las refinerías de YPFB, Palmasola (Santa Cruz) y Guillermo Elder (Cochabamba), fueron privatizadas en favor de Petrobras, por un monto de 102 millones de dólares.
´Hoy YPFB es un ente residual. En cambio, Petrobras tiene, en territorio boliviano, gran parte de las reservas y los ductos, las refinerías, equipos de exploración, explotación y el control del mercado´, afirmó Soliz.
En 1974, Banzer y el presidente brasileño, Ernesto Geizel, establecieron la venta de gas boliviano al vecino país a un volumen de 240 millones de pies cúbicos por día. 33 años después, Brasil demanda más gas natural que nunca; diariamente demanda 30 millones de metros cúbicos (el máximo señalado en el contrato), pero hubo días en que se llegó a los 33 MMCD.
Los protagonistas
Hernán Siles Zuazo, Ex Presidente de Bolivia En 1984, el presidente de Bolivia, Hernán Siles, y su colega brasileño, Fernando Figueredo, firmaron notas reversales para que Petrobras participe en la ejecución de cuatro proyectos en la frontera: una planta eléctrica, otra planta de amoniaco, fábrica de polietileno y la oferta para un gasoducto.
Jorge Quiroga Ramírez, Ex presidente de Bolivia Tras la muerte de Hugo Banzer Suárez, el entonces presidente Jorge Quiroga alentó el proyecto de exportación de Gas Natural Licuificado a Estados Unidos por la vía de un puerto chileno. Así, el plan energético se convertía en un asunto estratégico para la reivindicación marítima boliviana.
Manuel Morales Dávila, Abogado El abogado Morales Dávila fue uno de los principales críticos del plan de capitalización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos. Presentó una demanda para un juicio de responsabilidades por este caso que fue archivado. Hasta hace poco fue influyente en el gobierno del MAS.
Mauricio Gonzales Sfeir, Ex presidente de YPFB Fue el hombre de confianza de Gonzalo Sánchez de Lozada para el proceso de capitalización de YPFB. Junto a otras autoridades de entonces firmó un acuerdo de asociación con la petrolera Enron que luego fue declarada en quiebra. En Bolivia habría recibido información privilegiada antes de la capitalización.
COSTOS
El gasoducto demandó $us 2.015 millones
La construcción del gasoducto a Brasil demandó un costo de $us 2.015 millones, de los que 1.580 millones corresponden al lado brasileño y 435 al boliviano.
El texto “Gasoducto Bolivia-Brasil, 1974-1999”, con datos del Gobierno boliviano y de la estatal YPFB, da cuenta de que la inversión en el tramo brasileño fue hecha por el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, Petrobras, entre otros.
“En el lado boliviano los costos físicos ascendieron a $us 350 millones y los gastos de desarrollo, transacción, honorarios, derechos y otros sumaron $us 85 millones totalizando $us 435 millones”, señala el texto.
La construcción del tramo boliviano demandó un tiempo de 12 meses, con el trabajo de 2.500 obreros y expertos de 27 países que utilizaron tecnología en excavaciones, tendido, soldadura y revestimientos. Otros 2.500 trabajadores fueron eventuales. Se extiende desde Corumbá (frontera con Bolivia) hasta Campiñas y desde este punto hasta San Pablo y Puerto Alegre.
El gasoducto boliviano tiene una extensión de 557 km, mientras que en el lado brasileño, casi lo quintuplica, 2.512 km.
Entrevista A: CARLOS MIRANDA PACHECO
“Ahora Brasil no puede vivir sin nuestro gas”
El experto en energía relata, con exquisitos detalles, los pasos que llevaron a firmar un gran contrato con Brasil.
¿Cuál es la importancia del contrato de venta de gas al Brasil, considerando que su logro fue parte de los 25 años de democracia? Es un logro sumamente importante. El país se volvió gasífero en 1972 con la exportación a la Argentina. En 1974 se inician conversaciones con el Brasil para exportar siete millones de metros cúbicos de gas. En el gobierno de Siles se acordó 480 millones de pies cúbicos, pero el acuerdo tampoco arrancó por la oposición de tipo ideológico. Andrés Soliz Rada era uno de los opositores. Argentina no pagaba por el gas que exportábamos y existía una deuda de 400 millones de dólares que durante el gobierno de Jaime Paz fueron compensados con el programa Borrón y Cuenta Nueva, por las deudas que teníamos con ese país. Nos debían y nosotros también, así que se compensó.
¿Qué escollos se tuvo que vencer para el acuerdo definitivo con Brasil? En 1974, y aunque parezca increíble, el principal opositor a la importación de gas boliviano era Petrobras porque pretendía autoabastecer al mercado de su país, ese era su objetivo histórico. En 1992 terminó el contrato con Argentina y como caídos del cielo, en noviembre de 1991, se lanzaron en masa los brasileños a Bolivia diciendo ´queremos gas´ y fue espectacular porque aterrizaron 40 ó 60 aviones ejecutivos en El Alto. Se firmó un contrato de intenciones y Petrobras quería ocho millones de metros cúbicos y subir hasta 16 millones. Actualmente son 30. Esto fue una maravilla porque sino le hubiésemos tenido que vender gas a la Argentina al precio que ellos pedían.
¿En su criterio, qué motivó este cambio? Fue porque Petrobras en 20 años no alcanzó el autoabastecimiento de gas del Brasil y se dio cuenta de que era más práctico tener gas al lado. Lo que le vendemos actualmente en gas equivale a 50 mil barriles de petróleo diarios. Lo bueno fue que le seguimos vendiendo gas a la Argentina gracias a un boliviano: José Estenssoro, quien llegó a ser presidente de YPF de Argentina. Fue un paceño que ayudó mucho al país. Finalmente se firmó el acuerdo definitivo con Brasil en 1996 y se comenzó la construcción del gasoducto, que fue inaugurado en 1999, hace ocho años. Ahora Brasil no puede vivir sin nuestro gas.
¿Cuáles son los retos a futuro para el país en materia de exportación de gas? La desesperación de este Gobierno es poder cumplir el contrato que firmó con Argentina y esta operación representará una ganancia cercana a los 2.000 millones de dólares de ingresos al país. El 2010 debemos cumplir con Argentina y no hemos hecho absolutamente nada. En este momento deberíamos mandar 7,7 millones de metros cúbicos por día a ese país y estamos enviando alrededor de 1 millón porque no tenemos gas. Desde el 2003 toda la actividad petrolera decayó terriblemente y actualmente no existe perforación de pozos. En gas tenemos que entregarle a Argentina casi lo que le entregamos al Brasil.
Su perfil • Carlos Miranda Pacheco fue Superintendente de Hidrocarburos, Ministro de Energía, de Hidrocarburos y de Planificación. Es paceño y tiene 74 años.
Los hechos
Se firma el contrato de venta de gas a Brasil YPFB y Petrobras, las petroleras de Bolivia y Brasil, firman el contrato de compra-venta de gas natural. El documento suscrito el 17 de febrero de 1993 establece un plazo de 18 meses para obtener el financiamiento que permitirá construir el gasoducto desde Corumbá hasta Sao Paulo. La norteamericana Enron es mencionada como una de las que podría hacerse cargo de la obra.
Es descubierto un gran campo de gas, San Alberto En octubre de 1990, en el gobierno del presidente Jaime Paz Zamora, la boliviana Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos descubre un bloque de gas natural ubicado en el Chaco tarijeño, que fue llamado San Alberto. En la actualidad, las petroleras Repsol, Petrobras y Total explotan el campo de gas natural más importante del país, lo secundan Sábalo y San Antonio.
Goni gana su batalla y capitaliza la estatal YPFB El 30 de abril de 1996, el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada promulga la Ley de Hidrocarburos, con el objetivo de atraer compañías y capitales internacionales para la exploración y la explotación de los recursos energéticos. Más tarde avanza con su plan, mediante la capitalización de YPFB que se divide en tres: Chaco, Andina y la transportadora Transredes.