Por tercer año consecutivo se realizó la semana pasada la competencia Taza de Excelencia, en la que fueron elegidas 26 muestras de café, entre las 121 que participaron. El objetivo es intervenir en una subasta internacional para obtener el Premio Presidencial, con el que se consigue un buen precio, que puede pasar de los 12 dólares la libra, en tanto que el café convencional se vende entre 60 y 90 centavos.
Una publicación de la Agencia de Estados Unidos para
el Desarrollo Internacional (Usaid) recuerda que hace años "la fama del café boliviano en los mercados internacionales era pésima". Al presente, su prestigio no sólo ha mejorado, sino que cada vez son más los caficultores que se empeñan en producir un café especial, para venderlo a aquel precio, si acaso no se logra uno mayor.
El director de la Alianza por la Excelencia del Café (ACE), Paul Songer, quien intervino como juez principal del jurado internacional, declaró a este diario que el sabor de los cafés bolivianos especiales "es agradable, limpio y dulce, por lo que se asemeja a una mezcla entre frutas y chocolate".
Destacó también que una de las ventajas que tiene el café de Bolivia, en términos del mercado cafetalero, es su tiempo de cosecha. "A fin de año hay muy pocos cafés de Centroamérica y los pocos que hay no están tan buenos como cuando están frescos; y aquí viene Bolivia, con un café realmente bueno y dulce, justo a tiempo para la Navidad".
Con estos y otros comentarios, que dan cuenta de la seducción que produce el café yungueño, se puede llegar a la conclusión de que está en condiciones de disponer de un mercado internacional abierto, porque ostenta las condiciones de ser competitivo. El reto que tiene es aumentar la producción.