El desorden en AASANA El Gobierno está convencido de que la designación de los funcionarios de AASANA debe ser hecha desde La Paz, pero la Prefectura de Santa Cruz está segura de que esa designación está dentro de las atribuciones de las autonomías.
Dos líneas aéreas internacionales cancelaron sus operaciones en el aeropuerto de Viru Viru, de Santa Cruz, como consecuencia de un bochornoso pleito político entre el Gobierno nacional y la Prefectura cruceña.
La noticia dio vuelta al mundo en pocas horas debido a que no se concibe en el exterior que un aeropuerto esté sujeto a disputas regionales absurdas que terminen imponiendo tasas aeroportuarias duplicadas.
¿Quién tiene la culpa de que esto haya ocurrido? En strictus sensus, lo tiene la Asamblea Constituyente que se demora tanto en definir las competencias de las autonomías departamentales creadas por una consulta popular en cuatro departamentos del país. Esas autonomías fueron creadas por el voto popular, pero quedaron supeditadas a la normativa que les dé la Asamblea.
Pues bien, esta vez el Ejecutivo está convencido de que la designación de los funcionarios de la Administración Autónoma de Servicios de la Navegación Nacional debe ser hecha desde La Paz, pero la Prefectura de Santa Cruz está segura de que esa designación está dentro de las atribuciones de las autonomías.
Lo cierto es que esta confusión dio lugar al primer hecho que debe lamentar el país provocado por las indefiniciones sobre las autonomías, pues las aerolíneas extranjeras se encontraron con la curiosa realidad de que en Viru Viru se cobrara tarifas nacionales, pero también tarifas departamentales.
Esta clase de hechos mellan de manera profunda el prestigio del país. Por unas horas, el mayor aeropuerto de Bolivia estuvo cerrado por la falta de acuerdo entre las autoridades bolivianas. Las líneas aéreas decidieron que no operarían en Bolivia mientras las autoridades bolivianas se pongan de acuerdo acerca de quién manda en el territorio nacional.
Los aeropuertos son la puerta de ingreso a un país para muchas personas, entre ellas los inversionistas y los turistas que llegan desde países lejanos. Esta vez, tanto inversionistas como turistas recibieron el claro mensaje de que Bolivia es un país caótico, donde incluso las competencias nacionales y regionales están en cuestión.
Para la política boliviana, el hecho muestra que la vieja costumbre de que los partidos en el gobierno necesitan poner a sus militantes en los cargos públicos, desplazando a otros que quizá son de carrera, no ha cambiado nada. El partido del Presidente de la República está colocando a sus militantes en todos los cargos disponibles e incluso en los que no están vacantes.
Lo que corresponde ahora es poner fin a esta situación mediante el método de convocar a los mejores profesionales. Dejar de lado las recomendaciones políticas y poner en primer lugar la calificación de los aspirantes.
El administrador de AASANA no solamente de Santa Cruz, sino de cada uno de los aeropuertos del país, debe ser designado con el método de la medición de los méritos de cada profesional. El método ha sido adoptado para la designación de ministros de la Corte Suprema. Corresponde ahora aplicarlo para la designación de todos los cargos de entidades como AASANA. Hay que terminar con los interinatos, pero sobre todo hay que terminar con la costumbre de que los cargos deben ser solamente para los militantes, un método que tanto daño hace al país y que provoca situaciones como la que estamos comentando.