La lógica aymara facilita el avance de la futurología El investigador Iván Guzmán de Rojas ha creado una herramienta algebraica que, aplicada a la computación, permite inferir escenarios futuros.
La futurología es un arte y una ciencia. No es esoterismo. Permite construir escenarios futuros, sobre cualquier temática, para analizarlos y tomar medidas en el presente, de manera que lo que va a venir sea beneficioso. “No se trata —explica el ingeniero Iván Guzmán de Rojas— sólo de pronosticar lo que podría suceder, sino de ver qué eventos van configurando el futuro, cómo se van desarrollando y provocando nuevos eventos, concatenación que se conoce como escenario”.
En EEUU, el también denominado scenary planning (escenario de planificación) ha tomado mucho cuerpo en el último tiempo, afirma Guzmán de Rojas. “El éxito se ha dado fundamentalmente en la industria”, en vista de que “el gran problema en tiempos de globalización es adelantarse a hechos futuros con inversiones adecuadas”.
Tal capacidad para adelantarse no depende, pues, de la intuición, “sino de un estudio cuidadoso, no sólo sobre la base de las tendencias existentes, sino de una metodología que permita ver los escenarios posibles y el cómo influir en su evolución para evitar desastres”.
A esa metodología aporta el investigador, apelando a la lógica aymara que ha formalizado algebraicamente para llegar al terreno de la computación.
¿Por qué hablar de lógica aymara y no sólo de lógica?
No son nuevos los trabajos del boliviano en ingeniería del lenguaje y en la lógica aymara. En 1982, el International Development Research Centre de Canadá se interesó por un manuscrito suyo sobre la Problemática lógico-lingüística de la comunicación social con el pueblo aymara. El texto fue publicado en español, inglés y francés, difundiendo los resultados de un estudio de la lógica trivalente que subyace en la sintaxis del idioma aymara.
En aquella oportunidad, Guzmán de Rojas reunió información sobre cómo se enuncian lógicamente algunas oraciones en aymara, cómo se manejan las palabras conectivas, los motores modales y “me llamó la atención la existencia de oraciones que no se explican con los dos valores de verdad, el sí o no, de la lógica aristotélica y que se usan para la informática, la computación”.
En el aymara “se maneja sistemáticamente la forma modal, sobre todo cuando se imprime en oraciones con el sufijo chi y el adverbio imaj”. Esto hace que la duda sea diferente de la del castellano. “Por ejemplo, al decir Quizás llueva, la duda se inclina por el sí lloverá; mientras el Quizás no llueva, va más por el no”. En aymara, “con, imajjalchi se dice que puede o no que llueva, es decir, se expresa una duda simétrica, en una postura del justo medio”. Un sufijo más y la inclinación hacia alguna de las posibilidades se hace presente.
Otra peculiaridad del aymara es la forma de la negación que, tras analizar los casos, llevan al autor a concluir que “los sufijos manejan los grados de veracidad que puede tomar un enunciado”. Esto quiere decir “que la lógica modal no se explica con los dos valores de verdad, de los que Aristóteles no quiso desprenderse, pese a que advirtió el problema que enfrentaba al enunciar el futuro”. Así, “en Mañana habrá una batalla no se puede manejar la forma sí o no; sino decir es posible que, quizás, es dudoso que pueda pasar”.
El futuro es contingente, modal, no se puede aseverar nada sobre él con absoluta certeza, sino en virtud de la mejor posibilidad, la verosimilitud o la duda, explica el ingeniero. Entonces, los sufijos del aymara “me ayudaron a formalizar una lógica de tres valores de verdad”, y su forma de actuar derivó en un álgebra “que me sirve para calcular por computadora un esquema inferencial; o sea, si tengo un conjunto de premisas, y las formulo en términos modales, llego a una conclusión por medio de operaciones algebraicas”.
Ésta es la esencia del más reciente trabajo que ha desarrollado el creador del Atamiri, ese traductor electrónico de idiomas que también recurre al aymara.
“Estoy dando una herramienta para poder inferir”, resume. En detalle, con ejemplos, tal instrumento está explicado en el libro Futurología y Lógica Aymara que debe salir de la imprenta a tiempo para ser presentado el miércoles, día de la conferencia que le ha programado la Academia Nacional de Ciencias.
El autor espera que alguna institución se interese en la herramienta. Su aspiración es crear un taller en el que se pueda desarrollar. La democracia es el tema que despierta el interés del matemático, aunque cualquier otro campo podría ser el ideal.
Según dice, en Bolivia se investiga poco y no por falta de ideas o interés, sino por la inexistencia de recursos. Este trabajo lo ha desarrollado de manera particular. Para aplicarlo se necesita de un equipo multidisciplinario. Es necesario contar con gente que aporte, con conocimientos, a la formulación de los enunciados. El resto lo harán las fórmulas algebraicas y la computadora, capaz de manejar escenarios muy complejos, de hacer prognosis distintas, según se vayan manejando las variables.
EL INVESTIGADOR
Vida • Iván Guzmán de Rojas (73) nació en La Paz. Es ingeniero y miembro de la Academia Nacional de Ciencias.
Conferencia y libro • El miércoles, a las 18.00, ofrecerá una conferencia sobre “Futurología y Lógica Aymara”, título de su más reciente libro.