Últimamente casi todos los columnistas de los periódicos oficiales de circulación nacional han empezado a escribir críticas a las propuestas sobre el estado plurinacional, sociedad comunal, autonomías indígenas y la descolonización. Los que escriben dichos artículos al parecer no han leído ni un texto sobre estos temas que van circulando a nivel académico internacional a partir de 1960. Así se siente, por la forma en que dicen: como resultado de un simple resentimiento lego.
Por ejemplo, lo plurinacional y las autonomías indígenas son entendidas como fragmentación de la unidad nacional y no como la coexistencia de diversas formas de producción, sistemas políticos, sistemas jurídicos y culturales, ya que al fin al cabo es una realidad que ha ido subsistiendo a lo largo de la historia que viene desde la conquista hasta nuestros días. Claro, ese tipo de pensamiento se entiende porque la gran parte de los escritores responden a esa vieja escuela donde el Estado nacional se definía a partir de un idioma, historia, cultura, política y economía común, y en función de esa ideología hicieron políticas para borrar las concepciones sociales del mundo y sistemas societales de las sociedades indígenas.
Lo comunal o comunitario lo asocian inmediatamente con la comunidad rural y no como una nueva propuesta universal que, en términos económicos, significa plantear la constitución de empresas comunitarias en áreas urbanas y rurales donde los trabajadores son dueños de los medios de trabajo y de los recursos naturales. Y quienes lo hacen en forma personal y/o familiar son dueños de su trabajo. En esta sociedad, uno podrá tener más que el otro siempre y cuando sea producto de su trabajo y no resultado del trabajo ajeno. En términos políticos es plantearse la democracia comunal, en la que las decisiones son tomadas a través de las deliberaciones colectivas. Los representantes territoriales son elegidos por turno y rotación obligatoria y sin mediación de los partidos políticos.
La descolonización es entendida como retorno al pasado y no como distribución de oportunidades a partir de la capacidad, conocimientos, esfuerzo y méritos; independientemente de las pertenencia étnica y/o racial, como lo es ahora.
A partir de estas incomprensiones concluyen que Bolivia, en vez de ir hacia delante, estaría retrocediendo a un mundo arcaico y no moderno, concepto que se asocia con el progreso, evolución y civilización que quiere decir proceso de industrialización, urbanización, racionalización, burocratización, democratización, ascenso del capitalismo, extensión del individualismo, motivación meritocrática, afirmación de la razón y de la ciencia; en otras palabras es el proceso a través del cual una sociedad tradicional o pretecnológica pasa a ser transformada en una sociedad caracterizada por la tecnología maquinista, por las actitudes racionales y secularizadas, y por las estructuras sociales altamente diferenciadas.
Estas afirmaciones no son nuevas, sino que han primado en Bolivia desde la época de los liberales de 1900, hasta el colmo de echar la culpa a los indígenas por el atraso de Bolivia. El referente máximo de este pensamiento fue Alcides Arguedas, y hoy se reproduce; en ese sentido son sólo unos pastiches intelectuales.
*Félix Patzi es sociólogo, fue ministro de Educación (2006 - 2007).
Derechos indígenas
La Organización de las Naciones Unidas ha emitido una declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Poca difusión y explicación se ha dado sobre la misma, en un país como Bolivia tan acostumbrado a prácticas racistas y discriminatorias.
El Alto al sexo y al alcohol
El fuego volvió a ser protagonista en la ciudad de El Alto, en el departamento de La Paz, Bolivia.