Largas colas de vehículos se formaron ayer, durante todo el día, alrededor de los surtidores de la ciudad de Santa Cruz. Los transportistas esperaron hasta seis horas para adquirir diesel, que escasea en la capital oriental.
El desabastecimiento provocó reacciones de los conductores que amenazaron con subir el pasaje del servicio público y las tarifas de otras actividades relacionadas con el rubro.
“Comencé a hacer cola a las 10.00. La fila se mueve de apenas, aún estoy a 300 metros del surtidor y lo único que espero es que no se termine. Trabajo con mi camioneta haciendo mudanzas y transportando cargas en la ciudad; como no hay diesel, hace unos tres días que no trabajo. Mi familia ya no tiene qué comer”, declaró un chofer a El Nuevo Día.
El déficit del combustible también provoca alarma al agro de Santa Cruz, que necesita dos millones de litros de diesel para sus operaciones productivas.
Las protestas se convirtieron en luto ayer, en el surtidor Mora Grande de la avenida Moscú y quinto anillo, donde un taxista murió mientras hacía fila para cargar diesel. La víctima, de 47 años, esperó por tres horas a 400 metros de la estación bajo un sol abrasador que elevó la temperatura a 33 grados centígrados.
Sólo 45 minutos después de su muerte, otros choferes se percataron del deceso y dieron parte a la FELCC, que hizo el levantamiento legal. El Nuevo Día