Lluvia y sequía paralelas caracterizan a Bolivia La gestión de riesgos en el país es compleja. Su topografía hace que en una misma época y hasta región se den fenómenos extremos.
Como pocos países, Bolivia es capaz de contener al mismo tiempo eventos climatológicos radicalmente contrapuestos, como son la sequía y las inundaciones. Éste es uno de los factores a ser tomado en cuenta para el diseño de una política de reducción de riesgos, señala el experto ambiental, Peter Asmunssen.
Según un reciente reporte gubernamental, si hasta los primero días de octubre, en el Altiplano Norte y Central, las lluvias fueron inferiores con respecto al promedio normal y al mismo mes del año agrícola anterior, en el Altiplano Sur fueron deficitarias.
Por otro lado, si alrededor del lago Titicaca las lluvias de septiembre favorecieron las siembras tempranas, en Potosí y en el occidente de Oruro la agricultura se desarrolla con dificultad debido a la ausencia de lluvias y a la falta de humedad en los suelos.
En los valles, la situación hasta ahora más bien está dentro de lo normal y es similar a lo que sucedió entre septiembre y octubre de 2006. Las lluvias registradas en el primer mes alcanzaron los valores esperados, lo cual permitió realizar actividades normales, especialmente en Tarija y Chuquisaca. En cambio, en algunas zonas de producción agrícola de Cochabamba, existe déficit hídrico, lo que dificulta las actividades agrícolas.
Las lluvias caídas hasta el 10 de octubre en los valles fueron inferiores a las del año pasado en la misma época. La precipitación acumulada para el periodo comprendido entre julio y octubre es de 15,7 mm, inferior al promedio normal que es de 40,7 mm.
Es en el Chaco, durante los meses de invierno (periodo seco) que el déficit de precipitación fue de 40%, lo que se traduce en una disminución de los recursos hídricos, principalmente en la zona del Chaco de Santa Cruz (alrededores de Camiri). Para evitar la mortandad del hato ganadero, se debe proveer de agua y alimentos en este período crítico que es muy recurrente de año en año.
Por el contrario, en Yacuiba y Villamontes se registran lluvias importantes y muy beneficiosas para los cultivos y la ganadería.
En el trópico del departamento de Santa Cruz, en cambio, las lluvias hasta los primeros días de octubre estuvieron levemente por debajo de los promedios normales. Lo mismo que las temperaturas máximas que, en promedio, estuvieron por encima de los parámetros normales.
Finalizando las cosechas de invierno de 2007, excepto soya, sorgo y maíz, se espera que los niveles de producción sean inferiores con respecto a la campaña agrícola precedente. Por otro lado, se ha registrado un periodo sin lluvias entre julio y septiembre, razón por la cual, se han intensificado los focos de incendio e incrementado la contaminación atmosférica. Asimismo, las siembras de verano correspondientes a la campaña agrícola 2007/2008 se encuentran en la fase de planificación y a la espera de que se registren las lluvias.
Hoy, el país atraviesa los efectos del fenómeno climático ´La Niña´, el cual es considerado entre débil y moderado.
La campaña agrícola 2007/2008 se inició el 1 de julio de 2007 y culmina el 30 de junio de 2008. Consiguientemente, señala el informe gubernamental, las perspectivas alimentarias del país están sujetas a las decisiones de los agentes productivos según el espacio y condiciones de terreno preparado, disponibilidad de insumos y recursos económicos. A esto se suma que el comportamiento climático sea favorable durante el ciclo vegetativo de los cultivos bajo condiciones de secano, las tierras que se riegan sólo con lluvia.
CLIMA
DISTRIBUCIÓN • Aunque algunas lluvias se están concentrando en la cordillera o en las alturas montañosas, las actividades agrícolas en los valles se desarrollan con normalidad.
REGULARIDAD • A pesar de la poca visibilidad existente en la cuenca amazónica por efecto de los incendios, los niveles de las aguas se encuentran por debajo de los promedios normales y actualmente son aptas para la navegación regular.