La destrucción del LAB y su reemplazo con la BOA es otra muestra de la transformación (¿o muestra de la verdadera piel?) por la que pasan los políticos ante los ojos y sorpresa de aquellos que los consideraban tiernas palomas. Y es que la práctica de los líderes sociopolíticos, de ayer y de hoy, t’aras o k’aras, tiene mucho en común con la de los reptiles y en especial con la boa. Al igual que los gobernantes, las hay de todos los tamaños, enanas y gigantes, miden entre 0\'5 y 4 metros. La boa abunda en nuestro continente y es propia de las áreas tropicales de Sudamérica y América Central. Como nuestros líderes tienen y asumen diferentes tonos: son de color gris rojizo, con un dibujo en escalera de bandas anchas y oscuras. Presentan una atractiva coloración que queda dentro de un fondo que puede ser blanco, rosado, marrón o dorado, dependiendo de las circunstancias y los cruzamientos. Durante los días previos a la muda, las serpientes adquieren una piel de color azul poco vistosa y sus ojos se vuelven de color blanco cremoso.
A pesar de los sueños de grandeza, es raro que la boa viva más de 20 años. Son tremendamente territoriales, ya que no les gusta compartir sus espacios de poder con otros y acechan a sus rivales mimetizadas entre las ramas de los árboles o en algún tronco hueco. Como a todos los mortales que se meten de salvadores de la patria, les gusta trepar a los árboles para, desde allí, tender emboscadas a sus enemigos. También bajan al suelo con frecuencia en busca de agua y son buenas nadadoras. A pesar de mostrarse visionarios, tienen muy mala vista y dependen de sus escamas termosensibles (fosetas loreales) para detectar a sus presas. Les gustan los pájaros de tamaño moderado, mangostas, ratas y ardillas. Sienten especial predilección por los chupasangre, murciélagos, a los que capturan desde los árboles en pleno vuelo. Debido a su fama como aniquiladora de roedores, son muchos los que las crían y tienen en sus jardines, corriendo el peligro de ser devorados por la rastrera mascota.
Una de las boas menos conocidas, y actualmente muy de moda, es la boa Esmeralda, originaria de Venezuela. Se trata de una serpiente de hábitos arborícolas, cuya vida transcurre en lo alto de los árboles de las selvas húmedas al sur del Orinoco. Es un reptil especializado en cazar los pájaros que se posan en su cercanía. Su color verde esmeralda, manchado de blanco, la hace parecer un conjunto de hojas sobre las cuales los pájaros han hecho sus necesidades y confunden a sus presas como si fueran caca.
La capacidad destructiva de los políticos y el reptil son muy similares. La boa es una constrictora, y una vez que muerde su presa, utiliza el resto del cuello y el cuerpo para asegurarla y sofocarla apretando con fuerza sus anillos. Luego de sofocarla, va soltando lentamente el fuerte apretón, y con mucha paciencia trata de ubicar la cabeza del ave, para comenzar a tragarla. Pueden abrir las mandíbulas hasta tragarse animales más grandes que sus cabezas. Poco a poco la engulle, separando convenientemente las articulaciones mandibulares y distendiendo su esófago. Las boas y los políticos existen y, por supuesto, en 182 años de vida, los bolivianos las tenemos en cantidad y variedad.
*Iván Arias D. es experto en descentralización.
El legado de Jorge Siles Salinas
Jorge Siles Salinas es de esas personas que no pasan por la vida en vano. Su legado es excepcional. Es, sin duda, el mayor representante de la intelectualidad boliviana de los tiempos actuales.
Aprovechar la bonanza
Ahora discutimos frenéticamente qué hacer con los recursos que el gas deja en las arcas públicas. Que si la inversión productiva, que si la redistribución directa a poblaciones vulnerables
Las heterotopías del SIART
El 18 de octubre el SIART inauguró la V versión de la Bienal Internacional de Arte 2007 en el sin par escenario del Museo Nacional de Arte, repleto de público en especial de jóvenes
Si tan distintos somos...
Hace algunos días, en la consagrada tertulia, comentábamos con unos amigos (también picados por la viruela de la política), cómo era posible que el gobierno del MAS estuviera atrapado en las actuales circunstancias.