Jaime Barrón preside el Comité Interinstitucional de Chuquisaca. Critica que en La Paz persista un enraizado centralismo.
Para el presidente del Comité Interinstitucional de Chuquisaca, tanto el Presidente como el Vicepresidente fueron imparciales con respecto a la demanda chuquisaqueña, tomando posición en defensa de La Paz.
¿Usted cree que la reacción de La Paz ante el pedido chuquisaqueño contó con alguna alianza política? Chuquisaca, más bien, se ha sentido huérfana de padres políticos, en este caso, lógicamente, referidos al Gobierno, porque desde el inicio don Evo Morales y mucho más el Vicepresidente de la República han confirmado su parcial posición respecto al tema capitalidad con La Paz. Incluso, han llegado a decir que la sede no se mueve, y eso muestra una alianza explícita con relación al tema de la capitalidad entre La Paz y el Gobierno. La Paz, yo creo, que se ha constituido en un reducto muy grande del MAS y, por ese motivo, ha tenido todo el respaldo del Gobierno. Y hasta ahora, el día de hoy, escuchamos nuevamente hablar de mayorías y minorías, y hablar de Chuquisaca como si fuéramos pocos y en realidad estamos hablando de un departamento que cualitativamente es igual que cualquiera de los otros departamentos. En ese sentido, creemos que hay una alianza muy fuerte entre el Gobierno y el pueblo paceño.
Haciendo un balance de los hechos desde el 15 de agosto, ¿qué ganó Chuquisaca? Hasta ahora, como Chuquisaca, en nuestro pedido no hemos logrado nada; es posible incluso que hayamos perdido la simpatía del Gobierno para desarrollarnos como departamento, como ha amenazado ya en algún momento el Presidente y ahora ha vuelto a recalcar el Vicepresidente, que nosotros como chuquisaqueños no merecemos el diálogo para próximos meses. Pero yo creo que cualitativamente, como organización de departamento, hemos ganado mucho; ha habido una unidad tremenda del departamento y eso es vital para el futuro de Chuquisaca, porque normalmente éramos apáticos ante los diferentes temas.
¿Piensa que el Consejo Político actuó de buena fe o que todo estaba armado para el fracaso del tema capitalidad? En ese aspecto, primero hay que resaltar que nosotros, en el Comité Interinstitucional, hemos obrado de buena fe, hemos tratado de entrar en el diálogo para mostrar al país que queremos solucionar el problema desde una perspectiva de consenso. Sin embargo, en un diálogo debiera haber flexibilidad en las posiciones, pero la suprapartidaria nos ha traído tal vez una esperanza de solución, sin cosas concretas de flexibilidad en La Paz: mientras nosotros acá estábamos dialogando, desde La Paz se ha mencionado que ni un lápiz se iba a trasladar, que ni una piedra se iba a trasladar, y eso muestra la soberbia que existe en algunas autoridades de La Paz.
¿Considera que el peso político de La Paz influyó en este Consejo Político? Totalmente, porque allá son más de 1.300.000 votos, frente a 240.000 que tenemos aproximadamente en Chuquisaca, y eso ha primado para este fracaso del diálogo y la parcialización del Gobierno. Por otro lado, también, todas las instituciones ya asentadas en La Paz tienen un enraizamiento, en un centralismo de Estado muy fuerte, lo que hace difícil que se disperse la toma de decisiones, la toma de medidas políticas para el resto del país. El traslado de los poderes del Estado significaba nomás una distribución para todo el país en la toma de decisiones y también dar mayor importancia a departamentos más deprimidos. Todavía hay la esperanza de que, con nuestra lucha, se toque el tema de la capitalidad en la Constituyente.