Las versiones habituales de la utopía —insoportablemente gregarias— son reflejo de los valores absolutos a los que aspira nuestra cultura boliviana e iberoamericana. En esto, no somos tan herederos de la Grecia del Olimpo como en otras cosas, puesto que las deidades que vivían en los montes situados entre Macedonia y Tesalia, eran la expresión divina de la variedad mundana. De Apolo a Dionisos, sólo eran alegorías destinadas a reflejar los estados de ánimo y las infinitas posibilidades del hombre en una vida que no tiene por qué ser artificialmente monocromática.
Los totalitarismos colectivos del siglo pasado nos han legado una moraleja póstuma —para nada romántica— que podría resumirse de la siguiente manera: la realización de cada uno/a depende de cada uno/a. Sin duda que es una verdad no muy condescendiente con la poesía revolucionaria a la que algunos gobernantes de nuestra región latinoamericana están queriendo hacer oídos sordos.
Sin embargo, es tan contundente la realidad cotidiana del hambre, la corrupción y el desempleo latinoamericano, que no hay eufemismo lírico y capacidad histriónica que pueda burlar su omnipresencia; puesto que al margen de contar con muchos votos en las urnas como respaldo democrático (y a veces como trofeo) las necesidades humanas son colectivas y comunes, pero la forma de saciarlas, la mayor parte de las veces es individual y personal.
Seguir extrañando panaceas, enarbolando el defecto como virtud, tomando a la democracia con beneficio de inventario, satanizar a los medios masivos de comunicación cuando sus comentarios no son beneficiosos a nuestros intereses, es no haber aprendido nada de las Arcadias de sangre y dolor que nos ha legado el paso del tiempo.
Somos injustos con los Herodes, Nerones o los Tiberios: ellos no fueron sino soñadores degenerados que se divertían con las matanzas. Los verdaderos criminales del siglo XXI son los que establecen una ortodoxia sobre el plano religioso o político; los que distinguen entre el fiel y el cismático; quienes siguen viviendo bajo la cortina de humo y aferrándose a los muros de Berlín. Hoy, en pleno siglo XXI, no podemos negar que todos los dogmas colectivos, absolutos, completos, incuestionables y eternos, sólo han sido el camino para el despotismo y la arbitrariedad.
Por todo ello, particularmente me gusta más la concepción individual de una utopía y reconozco la singular genialidad de F. Nietzsche cuando afirma que ´Toda forma de absoluto pertenece al dominio de la patología´. ´Como Cornelio Agrippa, soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy´, sostenía Jorge Luis Borges. Y realmente se ´es´ dios, héroe, filósofo, demonio o mundo, según los momentos, es decir, no se ´es´ una sola conducta siempre y en todo momento y lugar; pretender pasar de sofistas con discursos inapropiados o mediante comportamientos mediáticos, me ratifica que el gran defecto de las versiones colectivas es, precisamente, lo que enarbolan como virtud: la homogeneidad, ese ideal inhumano y gris, felizmente imposible, que niega la variedad humana, expresada en la impenitente policromía de la realidad.
*Mariella Pereyra es cientista política.
Cumbre borrascosa
La Cumbre Iberoamericana de Santiago comenzó con esperanzas después de varios años durante los que arreció la crítica a estas citas. Una de las razones que explican las expectativas fue la elección del tema principal de la agenda, la cohesión social
Chabacanería
La chabacanería y el mal gusto se han puesto de moda en América, y existen algunos mandatarios zafios y mal educados —como es el caso de Hugo Chávez— que nos ha sacado de quicio a todos, menos a sus aduladores, naturalmente.
La inflación está alta
El título del artículo puede parecer una verdad de Perogrullo, pero es necesario insistir en que la inflación está alta no sólo con relación a tasas anteriores del país sino también con relación a lo que está sucediendo en los países vecinos (ver cuadro adjunto).
La agroinflación
El aumento en los precios de los productos agrícolas a nivel mundial esta ocasionando problemas para los bancos centrales debido a que en los países pobres, principalmente