Complicidad social y contrabando Son para respaldar las palabras que ha vertido el comandante general de la Policía Nacional, general Miguel Vásquez, cuando señala que la lucha contra el contrabando requiere corresponsabilidad. Efectivamente, el jefe policial tiene absoluta razón...
El pasado fin de semana se produjo algo inconcebible. Los contrabandistas tuvieron el apoyo de los pobladores de Escoma, en el altiplano paceño, y atacaron conjuntamente a policías que ejecutaban el operativo Ciclón II de lucha contra el contrabando. Como resultado de éste se incautaron 19 camiones de alto tonelaje que transportaban una variedad de mercadería ilegal, entre ella carburantes y alimentos escasos en el mercado interno. La operación fue tan riesgosa que dos policías resultaron gravemente heridos, así como el propio comandante de la Policía, general Miguel Vásquez, tuvo que huir por caminos clandestinos para salvar su vida.
El operativo puso en evidencia una gravísima realidad como es la complicidad de pobladores de localidades rurales con el contrabando. En este delito estarían comprometidas las poblaciones de por lo menos 10 localidades fronterizas en La Paz, Oruro y Tarija, según Inteligencia de la Aduana Nacional. A su vez, el subprefecto de la provincia Camacho (en La Paz), Victoriano Ilari Quenta, confirmó que algunos de los habitantes de Escoma, por ejemplo, alquilan sus viviendas a contrabandistas, en las que acumulan la mercadería que van a sacar al exterior, en este caso a países limítrofes con Bolivia.
El operativo del fin de semana se cumplió en las poblaciones de Achacachi, Ancoraimes, Charagua y Escoma, situadas a poco más de 150 kilómetros de La Paz. El resultado se tradujo en una incautación de gran magnitud de mercadería de contrabando, que incluso llegó a sorprender a las autoridades. El general Vásquez informó que también fueron decomisados precursores químicos que se utilizan presumiblemente para la producción de cocaína. Al respecto, el comandante nacional de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico, René Sanabria, corroboró este dato al indicar que el contrabando tiene una relación íntima con el narcotráfico en Bolivia.
El operativo policial Ciclón II, cuyo objetivo es acompañar las acciones de lucha contra el contrabando que ejecuta la Aduana Nacional, que, además, está llevando adelante el Plan Negro I, intentará dar golpes certeros a los contrabandistas, después de mucho tiempo de pasividad en la lucha contra este mal social que afecta la estructura económica del país.
Son para respaldar las palabras que ha vertido el comandante general de la Policía Nacional, general Miguel Vásquez, cuando señala que la lucha contra el contrabando requiere corresponsabilidad. Efectivamente, el jefe policial tiene absoluta razón en que las acciones frente al contrabando necesitan un giro de timón, en particular en el control fronterizo, tanto en la salida como en el ingreso de mercadería ilegal.
“Falta control”, admitió Vásquez y ciertamente dice una verdad insoslayable. Pero el jefe policial también señala algunos caminos, a los que se podrían sumar otros, como es el de trabajar coordinadamente entre las Fuerzas Armadas y los controles aduaneros de los países vecinos como Chile y Perú. A las que habrá que añadir Paraguay, Argentina y Brasil. La complicidad social debe movilizar, además, al Estado y al Gobierno.
Es de resaltar el compromiso del general Vásquez con el operativo Ciclón II. Su acción y la de su personal a cargo es digna de aplaudir y elogiar. Entretanto, la Aduana no debe aflojar.