Los franceses se preparaban para afrontar un paro de transporte que comenzó ayer por la noche y que podría prolongarse hasta la próxima semana, para protestar contra los planes del gobierno de Sarkozy de reformar los regímenes especiales de jubilación.
Los trabajadores de ferrocarriles, respondiendo al llamado de siete sindicatos de esa empresa, iniciaron una huelga contra una reforma del Gobierno que modifica el sistema de jubilaciones de este sector.
A la protesta se unirán el miércoles los trabajadores del transporte público de metro, buses, tranvías y trenes suburbanos de la región parisina, además de los trabajadores de las también estatales empresas de electricidad (EDF) y de gas (GDF).
Con la experiencia de la huelga del 18 de octubre pasado, que prácticamente paralizó el país durante días, los franceses habían comenzado desde la semana anterior a organizar los medios de transporte en que podrán ir a trabajar en los próximos días.
Para los que viven en las comunas de la periferia de las grandes ciudades, dos soluciones parecen ser las más solicitadas: el alojamiento en casa de amigos, parientes, hotel, o bien el automóvil compartido para llegar hasta la fuente de trabajo.
Varios hoteles de París recibieron reservas de particulares, cadenas y empresas para que sus asalariados pernocten en la ciudad y puedan trabajar. París, AFP