Por donde uno transita escucha quejas por falta de líderes ya sean oficialistas u opositores. ´En realidad, me dice una amiga, los que necesitan uno son los de la oposición ya que anda sin rumbo ni timonel´. ¿Y el oficialismo?, retruco. ´No, ya lo tiene, ahí están Evo, Álvaro y muchos otros más que han emergido en estos años´. Este diálogo me llevó a preguntarme, ¿qué es un líder y qué cualidades debería tener? Para esto repasé algunas lecturas y me quedé con las reflexiones de Carlos Llano (2006).
Uno de las atributos que debe tener el líder es pasar del pensamiento a la acción. El pensamiento puro resulta estéril si no se traduce en acción. Pero cuidado, es muy fácil diseñar castillos en el aire, lo difícil es concretarlos. Para esto, el líder debe cultivar, como principio, la búsqueda de la verdad en el proceso de toma de decisiones. Construir pensamientos, propuestas en base a medias verdades o buenas intenciones aseguran un fracaso rotundo. Para tomar decisiones necesita hacer un análisis serio de la realidad, asumiendo que la realidad y la verdad sobre las cosas existe y por tanto se debe ser suficientemente exhaustivo para encontrarla.
Otra de sus actividades importantes es la de emitir opinión, pero ésta debe estar basada en un análisis serio de los hechos reales. El emitir opiniones cimentadas en suposiciones tiene el gran riesgo de llevar al grupo de seguidores por el camino incorrecto.
Hoy en día, como en la época de los grandes filósofos de la Grecia antigua, hay quienes dudan de la existencia de la verdad y de la realidad. Se podía entender que los antiguos pensadores, dado el proceso evolutivo del pensamiento, pudieran llegar a dudar de la verdad y de la realidad. Pero hoy día resulta un insulto a la inteligencia pensar que no tenemos la capacidad de entender, ¿qué es la realidad? y ¿cómo ésta se impone ante nosotros?
Al respecto, Carlos Llano señala: ´Todos los días nos enfrentamos con la realidad. Desde que nos levantamos nos damos cuenta de la realidad del sueño y del descanso, de la cama en la que dormimos. En una ocasión escuché una anécdota interesante que le platicaron a una persona que pensaba que en este mundo todo era relativo y que por lo tanto la verdad única y verdadera de las cosas no existía. Se le dijo a esta persona que se pusiera en medio de una vía y que cuando el tren se acercara no se moviera ya que como todo es relativo podría él imaginar que la locomotora no era más que una linda mariposa que al pasar junto a él sólo le hará sentir el suave aleteo de sus alitas”.
Así como esta anécdota es contundente de la misma forma es contundente la existencia de la realidad. Un líder que parte de una premisa falsa no va a llegar a ningún lado, en cambio aquel que parte de una premisa real y verdadera o cercana en la medida de lo posible a la verdad tendrá muchas más posibilidades de lograr los objetivos que se plantea.
Vistas así las cosas, me pregunto: ¿En Bolivia, los líderes que nos conducen, sean nacionales o subnacionales, cumplen los requisitos mínimos que arriba resumimos? Si es afirmativo, entonces, ¿por qué estamos donde estamos?
*Iván Arias D. es experto en descentralización.
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