La mercadería ya está en La Paz. Desde mediados de año está ya en depósitos.
El COA ejecuta sus operativos. Afirma que el contrabando se incrementa a fin de año.
El contrabando maneja millones. Sólo el año 2006 movió 800 millones de dólares.
El COA tiene 100 efectivos. Los policías carecen de equipos para la comunicación.
“La mercadería llegó ya en junio”, comenta un vendedor informal como respuesta a la pregunta de cómo está haciendo para surtir su puesto con miras a las próximas fiestas de fin de año.
La experiencia acumulada por los contrabandistas en décadas de actividad ilícita ha consolidado mecanismos de trabajo que incluyen infinidad de fórmulas para burlar los controles aduaneros. Uno de ellos se refleja en las fiestas de fin de año, cuando los contrabandistas inundan los mercados con productos que ingresaron al país hace meses.
Como ocurre hace varios años, en esta Navidad los bolivianos saldrán a las calles a comprar productos que ya llegaron hace varios meses y que fueron almacenados por los contrabandistas, justamente para evitar los operativos especiales que realiza la Aduana cada fin de año.
“La mercadería que será expuesta en la feria de Navidad y Año Nuevo ya se encuentra almacenada en los depósitos. La mercadería comenzó a llegar desde junio hasta octubre”, reveló una joven vendedora del mercado Uyustus, donde entre 2.500 y 3.000 comerciantes venden diariamente productos por un valor de medio millón de dólares .
En La Paz, además de la Uyustus, se nutren del contrabando mercados como el de la calle Eloy Salmón, la feria 16 de Julio en El Alto e incluso negocios formales de venta al por menor.
Bajo las mismas condiciones que la primera vendedora: mantener su nombre en reserva, otro vendedor informal explicó a La Razón que los almacenes donde se guarda la mercadería acumulada para venderla a fin de año se encuentran en las inmediaciones de la ex fábrica Said, en Pura Pura, o en sótanos de los mismos puestos de venta. “Ahora sólo la sacan a vender. En Iquique ya se acabaron los juguetes”, señaló.
Armando Méndez, ex presidente del Banco Central, no se sorprende, pues “los estudios señalan que los contrabandistas tienen una rutina de año redondo”.
Pero, como cada fin de año, la Aduana Nacional de Bolivia (ANB), a través del Control Operativo Aduanero (COA), puso en marcha el operativo “Plan fin de año”, con el fin de detectar e intervenir en las actividades ilícitas de contrabando y sus conexiones en ciudades, poblaciones, tramos carreteros y otras vías de salida y entrada en las fronteras con Perú, Chile, Argentina, Paraguay y Brasil.
Para ello se desplegó un total de 814 efectivos, entre policías y militares, según señala un informe de la ANB, en el que además se aclara que los operativos aduaneros se realizan los 365 días del año y que fruto de ello, en los 10 primeros meses del año, se realizaron 1.204 acciones exitosas, que significan operativos con resultados de incautación de mercancía, medio de transporte y aprehensiones.
No obstante, los contrabandistas ya se dieron modos para burlar el control, debido a los grandes ingresos que representa. Esa actividad ilícita “movió el año pasado 800 millones de dólares, lo que representa el 7,7 del Producto Interno Bruto”, según el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Guillermo Morales.
Según Méndez, a ello se suma que el contrabando tiene a su servicio a miles de bolivianos, mientras que el COA sólo cuenta con 100 efectivos a nivel nacional, según confirmó a La Razón el subcomandante de la Policía, general José Arias Paco.
Para Gary Rodríguez, del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, “estamos hablando de un negocio de grandes proporciones que involucra a verdaderas mafias que frente al presupuesto de la Aduana prácticamente es un monstruo de muchas cabezas”.
Desde la óptica de Juan Carlos Vilaseca, miembro de la Cámara Nacional de Despachantes de Aduana, “el contrabando en el país es súper poderoso en todo aspecto, porque tiene muchos recursos económicos. Tiene 25% de diferencia respecto a los que hacen actividades formales”.
Las fronteras
Existen cinco puntos críticos para las actividades del contrabando.
Tambo Quemado (Chile) Es uno de los lugares de mayor tránsito (más del 90% de la carga de ultramar ingresa por dicha frontera, según la CNC). Se aprecia diariamente un alto volumen de mercancías como juguetes, ropa, electrodomésticos, celulares y relojes, entre otros.
Desaguadero (Perú) Es una de las principales vías de ingreso y salida de mercancías de y hacia Perú. En esta zona se presenta un flujo considerable de tránsitos de importación, superior al que se registra en Pisiga (Oruro-Chile) y Yacuiba (Tarija-Argentina).
Villazón (Argentina) Tiene un flujo de importación de productos como cemento, harina y fierro de construcción, cuyos destinos son Cochabamba y Oruro. Durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo la actividad en el puente internacional se incrementa considerablemente.
Puerto Suárez (Brasil) Es una plaza con grandes dificultades de control. En la zona hay tres poblaciones: Arroyo Concepción, Quijarro y Suárez Arana. En esos lugares existen puertos de embarque y desembarque fluvial en los que la presencia aduanera es escasa.
Guayaramerín (Brasil) Es un foco de contrabando intenso, de productos como arroz y cemento. A fines de cada gestión la actividad se incrementa con la internación a territorio boliviano de juguetes, electrodomésticos y ropa, sobre todo. El control aduanero es escaso.