Un respetable grupo de intelectuales sugiere que el Gobierno otorgue a todos los bolivianos un ´capital semilla´, es decir dos o más bonos al año provenientes del gas. La propuesta sorprende y produce resquemores. Pero sería bueno que se genere un movimiento de opinión.
Un respetable grupo de intelectuales ha propuesto al país, y en particular al Gobierno, que se dé a todos los bolivianos la posibilidad de contar con un ´capital semilla´ y la capacidad de sembrar el gas. Esto debería permitir construir mejores condiciones de vida, además de tener la responsabilidad de trabajar juntos por el progreso nacional.
En concreto, se propone que por lo menos un tercio de las rentas del gas se distribuya entre todos los bolivianos mayores de 18 años. Los dos tercios restantes seguirían financiando los bienes y servicios públicos que debe proporcionar el Ejecutivo, así como financiar las autonomías departamentales y municipales. En concepto de la propuesta, la experiencia ha demostrado que se puede confiar en la gente. ´La pobreza nos ha enseñado a usar bien el dinero, a emplearlo con responsabilidad y buen criterio, a utilizarlo en aquello que ofrece mayores beneficios a la familia´, expone la propuesta.
Destaca luego que las experiencias que se han tenido con el Bonosol, con el bono escolar en El Alto e incluso con el bono Juancito Pinto, han mostrado que cuando se distribuye dinero se da capacidad de compra y cada familia utiliza esa capacidad según sus necesidades. Unos mejoran sus viviendas y otros sus negocios. Así ha pasado en las áreas rurales, donde se compraron animales, semillas y herramientas, en tanto que en las áreas urbanas educan mejor a sus hijos o curan sus enfermedades.
´Cada vez que se distribuyó dinero directamente se logró reducir las desigualdades y la pobreza, porque llegó efectivamente a la gente´, sostienen los proponentes. Enseguida anotan que con el dinero en poder de hombres y mujeres crece el mercado interno y se genera crecimiento económico en todos los rincones del país.
En cuanto al aspecto financiero, los intelectuales argumentan que en el 2006 se recaudaron 1.299 millones de dólares por renta petrolera. Si una tercera parte de este dinero se hubiese distribuido entre todos los ciudadanos, cada persona mayor de 18 años habría recibido 197 dólares, casi 1.600 bolivianos de capital semilla. La recepción pudo producirse en el campo, en los pueblos y en las ciudades, en el oriente y en el occidente, en el norte y el sur. El ingreso de este año se estima en 1.900 millones, según el semanario Nueva Economía.
Sobre esta base, la propuesta daría lugar a que en una familia se reciban dos o más bonos al año, con lo que ésta tendría la capacidad de planificar sus inversiones y, si se quiere, multiplicarlas mediante créditos, puesto que todos los ciudadanos tendrán un capital semilla que los hará sujetos confiables para el sistema financiero y para los sistemas de seguro social de corto y largo plazo.
La propuesta sorprende y produce ciertos resquemores de orden moral y práctico. Se piensa que la mejor inversión del dinero del gas sería promoviendo la industrialización o realizando inversiones sustantivas en los sectores de salud, educación e infraestructura, tal como siempre se habló del destino que deberían tener los ingresos del gas. Sin embargo, nada de esto ocurrió en la gestión pasada y tampoco sucede algo por el estilo en este año. Por estas razones, sería bueno que se genere un movimiento de opinión.