Carlos de la Riva es director del colegio San Calixto. Asumirá funciones en el Vaticano.
Trabajó en la ONG Cipca 17 años y desde hace 10 es director del colegio San Calixto. Hoy tiene un nuevo reto: representar a Bolivia ante la Santa Sede. Considera que, de concretarse el hecho de que Bolivia se identifique como un Estado laico en el nuevo contrato social, le implicará un gran trabajo reacomodar las relaciones con el Vaticano.
¿Cuándo y cómo recibió la invitación para ocupar este cargo? Hace dos meses se me consultó, de parte de la Cancillería, sobre esta posibilidad y pedí tiempo para pensarlo seriamente. Después de pensar, averiguar y consultar, les dije que sí. Me volvieron a llamar y me dijeron: “Estamos mandando la propuesta de Bolivia a Roma”. La anterior semana me llamaron de la Cancillería y me dijeron que llegó el asentimiento de Roma a esta propuesta del Gobierno.
¿Cómo encarará su trabajo, teniendo en cuenta los últimos roces entre el Gobierno y la Iglesia Católica en Bolivia? No puedo entrar en detalles porque necesito conversar con el Presidente de la República y con el Canciller para ver qué políticas quieren seguir. Dios quiera, lo digo así —con mucho aplomo—, que los criterios del Presidente y de la Cancillería coincidan con la visión, principios y perspectiva que yo tengo respecto al relacionamiento entre la Iglesia y el Estado boliviano.
Sin embargo, ¿cuáles cree que serán los desafíos que tendrá desde su futuro cargo? Tengo un objetivo. Lo primero que diría es que vamos a alcanzar entre el Estado boliviano y la Santa Sede un relacionamiento fraterno, solidario y respetuoso, entendiendo que la presencia de la Iglesia Católica en Bolivia es muy fuerte, no sólo a nivel de educación o salud. Yo diría que la Iglesia Católica está presente en todos los ámbitos, incluido el político.
Otro aspecto, intuyo, será el artículo 3 de la Constitución. Es un tema que, si Bolivia se declara un país laico —esto no es malo porque un país laico respeta la libertad de conciencia y religión de toda su gente—, ha de exigir, a mi juicio, una revisión de todos los acuerdos y concordatos posibles que hayan habido entre la Iglesia y el Estado boliviano. No es lo mismo acordar con un declarado católico que con un declarado laico. Ahí existe mucho trabajo por hacer, una tarea muy ardua y hemos de saber confiar.
¿Cuál es su formación? Soy profesor de literatura y castellano, estudié la filosofía y teología en la Universidad Católica y tengo formación en administración y economía.