El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, hizo este lunes un llamado al diálogo en Bolivia, donde cuatro personas murieron y centenares resultaron heridas en la ciudad de Sucre tras dos días de violentas protestas contra la aprobación de una nueva Constitución.
"Los enfrentamientos revelan una inquietante división de la sociedad boliviana que afecta seriamente el clima que debe reinar durante la formulación de una Carta Constitucional", expresó Insulza en una declaración difundida por la OEA.
"Cuando se dicta una Constitución que ha de regir los destinos de todas las ciudadanas y ciudadanos de un país por un período extenso, el diálogo y la conciliación constituyen instrumentos políticos indispensables", añadió.
"Un proceso constituyente no debe implicar la derrota de un sector del país por el otro, sino el resultado de la armonización de intereses diversos. Allí reside el desafío político central que enfrentan los constituyentes y sus formaciones políticas", agregó el titular de la OEA.
Insulza pidió "poner fin a la violencia y a los enfrentamientos, y que las partes, dada la legitimidad democrática del gobierno boliviano, retomen el diálogo para alcanzar una decisión constitucional que armonice los intereses de todos".
La movilización contra la Asamblea Constituyente empezó a comienzos de la semana pasada pero se radicalizó cuando este foro -obligado a deliberar en una sede militar- aprobó el sábado sin la presencia de la oposición la estructura de la Carta Magna que regirá a Bolivia.
El foro deliberativo no recogió la centenaria demanda regional de recuperar para Sucre las sedes de los poderes Ejecutivo y Legislativo que La Paz posee tras ganar una guerra civil en el siglo XIX.
Las protestas dejaron tres manifestantes y un policía fallecidos. Washington, AFP