´Una victoria más de éstas y estamos perdidos´. Tal la frase registrada en la historia como una paradoja para ilustrar las dificultades que pueden traer ciertos triunfos o victorias pírricas; y sin lugar a duda alguna, los acontecimientos en Sucre (barricadas, incendios, saqueos, humo, protestas, muertos y heridos) evidencian que el presidente Evo Morales no tiene la sabiduría del Rey de Epiro, pero sí los costos de una victoria pírrica que implica una derrota que no es de nadie en particular, sino de Bolivia en general.
Pocas veces se ha visto una victoria ´democrática´ más desgastante, puesto que, salvando el reducido círculo político del oficialismo, la ciudadanía no encuentra motivos para festejar nada. Al contrario, lo único que se respira es desaliento, pesimismo, intolerancia, dictadura, dolor y muerte. Sí, todo eso y más, por los mecanismos utilizados por el Gobierno para burlarse de la concertación social establecida, del marco legal de la LECAC y de la normativa interna de la Asamblea Constituyente.
El fracaso del oficialismo es, evidentemente, una acumulación de errores que medidas desesperadas de última hora no podrán modificar, puesto que cuando el Gobierno se percata de que la Asamblea se encuentra fuera de control, se apresura a proponer medidas drásticas, acompañadas por propaganda que la muestran como el adalid de la lucha contra la oligarquía y en pro de reivindicaciones sociales. Pero, ya es tarde, por mucho que sea el apoyo popular obtenido por el MAS en las urnas, para la ciudadanía nacional la actitud del oficialismo está plagada de ilegalidades, incompetencias y autoritarismos.
Precisamente, en esta coyuntura alarma la actitud que conllevan los regímenes ´muy revolucionarios´, ese rasgo inconfundible de intolerancia (avalado por los hechos), al grado de que no queda otra opción que declararse contrarrevolucionario, para respaldarse en la postura vertida por el Ejecutivo. Éste, por un lado valora la apremiante necesidad de la aprobación en grande de la Constitución Política del Estado, y por otro, ridiculiza la vigencia del Estado de Derecho al establecer escenarios antidemocráticos para la consecución de objetivos políticos, hasta llegar a lo insensato, sangriento, prepotente e ilegal.
Por otra parte, me niego a creer que el Gobierno siga confundiendo la democracia con la demagogia de los votos y el escarnio del Derecho y tome a la democracia con beneficio de inventario; que no crea en un sistema democrático pero sí se aproveche de la legitimidad democrática de los resultados electorales, a la par que coloca piedras en el camino de la institucionalidad democrática.
Con el trasfondo de estas consideraciones, si bien reconozco que la democracia es el mejor de los defectuosos sistemas de gobierno, frente a los excesos cometidos en nombre del pluralismo hasta me dan ganas de enrolarme en las filas del autoritarismo. Si bien, hace más de 2.000 años Aristóteles advirtió que la democracia degenera en demagogia antes de llegar a la dictadura, en Bolivia estamos en el momento de hacer un alto a las distorsiones democráticas del último tiempo; alejarnos del escepticismo y no ratificar a Santayana cuando sentencia que cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
*Mariella Pereyra es cientista política.
Los extremos están de júbilo
Los acontecimientos en Sucre son la consecuencia de un conjunto de errores oficialistas y opositores, que han facilitado un escenario de extremos donde los autoritarios de ambos lados están de júbilo por una posible fuera del marco constitucional
¿Se las juega, S.E.?
Antenoche, el Presidente apareció en la televisión con un mensaje de panteonero, cuando en la valerosa Sucre todavía sonaban los tiros y los dinamitazos. Es que él había estado en la repartija de platita del Juancito Pinto.
Exorcismo a la Constitución
La conspiración en el cabildeo, la propaganda manipulada, la guerra sucia, el acoso, la violencia, el descrédito, la deshonra, la intimidación, el chantaje, la deslealtad, la proclamación de las diferencias culturales en términos beligerantes
Octubre y noviembre
Por qué artificio hay que elogiar una movilización que derroca a un gobierno constitucional y condenar una movilización que se opone a la aprobación de la Constitución en un cuartel militar?
El maltrato invisible
En lo que va de año han muerto en España más mujeres víctimas de la violencia machista (69) que en todo el 2006 (68) (...). Sólo hay que ver el balance de los juzgados especiales creados hace dos años para darse cuenta de la magnitud del problema